Costa Rica y el cambio climático

 

Como otros países alrededor del mundo, el impacto del cambio climático en Costa Rica está incrementando. Localizado en América Central, es un país muy pequeño (51.060  km²) y está expuesto a grandes variaciones climáticas. Con costas hacia el océano Pacífico y mar Caribe, podemos identificar varios tipos de climas, como ecuatorial, tropical y tropical húmedo.

Toda esta diversidad hace que Costa Rica sea vea afectada por el cambio climático de distintas maneras. No es posible predecir exactamente qué fenómenos ni en qué intensidad pueden ocurrir, pero en general, América Central se ve crecientemente afectada por huracanes, fuertes lluvias, inundaciones y sequías.

Las áreas de mayor riesgo en Costa Rica son las montañas, manglares y arrecifes; al igual que los bosques en áreas cálidas (como los bosques costeros del atlántico y el pacífico). En general, los bosques tropicales del país están altamente afectados por las altas temperaturas, lo que podría tener consecuencias sociales y ecológicas muy graves.

Para Costa Rica, la agricultura es de extrema importancia por ser una de las principales actividades comerciales, entonces cuándo estos fenómenos comienzan a afectar la productividad, la economía y la vida de millones de personas se ven afectadas. A raíz de estas variaciones, la calidad de vida del país también se ve afectada, empeorando aspectos sociales y el índice de desarrollo.

Para hacer frente a estos problemas, el Gobierno de Costa Rica ha decidido luchar en contra del cambio climático, poniéndolo como una prioridad y las acciones ya se están llevando a cabo. Quizás se preguntan ¿Cómo?, a través de inversiones en energías limpias como hidroeléctrica, geotérmica, solar y eólica, las cuales han ayudado a Costa Rica  a ser el primer país en vías de desarrollo en producir 100% de energías renovables. Particularmente, cerca del 98% de la electricidad del país vinieron de fuentes verdes en 2016, usando electricidad libre de carbono por más de 250 días en 2016.

En los últimos años, el gobierno ha construido plantas hidroeléctricas, como la planta Reventazón, e invirtió en energía eólica en los Santos y Santa Ana. También tienen plantas geotérmicas en algunos de los volcanes como Miravalles y Rincón de la Vieja.

En AIESEC, también nos preocupamos por el cambio climático, particularmente en bosques y quisimos tomar acción. Aprovechando la ventaja de que Costa Rica es el primer país en firmar un pacto nacional para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030, desarrollamos el proyecto NATURATICA, dónde voluntarios tienen la misión de reforestar bosques secundarios en San José, la capital, y en Guanacaste, un estado que realmente necesita de esta ayuda. También estos voluntarios trabajan con comunidades indígenas, enseñando cómo mitigar los impactos del cambio climático.

Creemos que hay una necesidad real de ayudar a mitigar estos efectos al mismo tiempo de crear conciencia en la población para que sean capaces de generar acciones para detener esta problemática. También creemos que el cambio climático afecta a una proporción muy grande de la población, y que todos podemos aportar para evitar los efectos de una peor manera.

 

 

AIESEC en Costa Rica.

 

De Dinamarca hasta la India y vuelta con AIESEC

La mayoría de nosotros soñamos con viajar a países extranjeros para llegar a conocer nuevas culturas, probar nuevas experiencias y lo más importante conocer gente nueva.

 

Tengo que admitir, que yo he vivido todo eso, y mejor aún, lo sigo viviendo.  Viajar siempre ha sido una de mis principales aficiones, la curiosidad por conocer nuevos países nunca se acaba. Gracias a esta “curiosidad” hace un año decidí embárcame en la que está siendo la mejor aventura de mi vida, mudarme a Dinamarca, donde empecé a vivir un poco desde el principio. Todo era diferente, nuevos amigos, nuevo entorno, todo era nuevo, maravilloso. Seis meses más tarde, decidí que era el momento de ir un nivel más allá, y participar en la organización AIESEC en VIA University, que dio un giro inesperado a mi vida.

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Mi primera conferencia en la ciudad danesa de Odense.

Recuerdo con alegría mis primeras conferencias, seminarios y reuniones. No podía creer todo lo que AIESEC estaba haciendo por mí, sin duda era totalmente inspirador.

Mi primera conferencia me llevó a darme cuenta de lo que quería para mi futuro. AIESEC y mi equipo de la universidad se ha convertido en parte de mi historia – la historia de cómo una mujer joven empieza a ser curiosa, abierta y deja de lado el miedo por probar cosas nuevas. Gracias a AIESEC, tuve y todavía tengo la oportunidad de servir como inspiración no solo a mis amigos sino también a gente de todo el mundo para ayudarles a mentalizarse de que tienen que ir más allá y cumplir sus sueños y metas.

Además, me encontré con mi actual amiga Megan, una persona tremendamente inspiradora, para mí y para todo el equipo. Hace dos años, gracias a un Voluntario Global fue a la India para ser voluntaria en prácticas, donde participó en la investigación sobre el medio ambiente. La mejor decisión que jamás ha tomado, así lo describe.

Junto con otros voluntarios y pasó cinco semanas en una pequeña ciudad Hampii, situada en el sureste de la India, donde le enseñaron a estudiar la situación local y a concienciar a los niños sobre de los problemas de separación de residuos (que, según lo describe, no era fácil, aparentemente para ellos la calle es como una gran papelera pública.

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Una de las principales ventajas de viajar con AIESEC es que tienes un coordinador que te ayuda con todo lo que lo necesites.

Esta experiencia le sirvió para enriquecer su alma, y para destacar entre los demás en una entrevista de trabajo. Este viaje no sólo había afectar su desarrollo personal, sino también contribuyó a mejorar las habilidades de comunicación – entre otras cosas porque hay que tratar no sólo con una nueva cultura, sino también con diferentes idiomas.

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Megan, gracias a su experiencia encontró trabajo en una empresa danesa, Trendhim, donde se encarga de la comunicación con los clientes de Polonia.

Gracias a ella, tengo absoluta certeza de que después de completar mis estudios universitarios, emprenderé una aventura de este estilo. Sin duda siempre había pensado en algún programa en América del Sur, donde AIESEC tiene millones de programas, pero debido a Megan y lo bien que habla de la comida india, sin duda me decantaré por la India. ¡Veremos cómo va!

 

Sara López, estudiante universitaria en Dinamarca.

El poder del voluntariado

“Lo contrario a la vida no es la muerte, sino la indiferencia” – Oscar Wilde 

~Tengo miedo de mirar por la ventana, no por lo que pueda llegar a ver, sino por lo que no pueda ver. Siento que el mundo está perdiendo su esencia día tras día, que la humanidad se desvanece lentamente, que cada segundo que pasa se lleva consigo un pilar más del mundo. Lo que queda es guerra, odio, injusticia, crisis y tristeza. Esto no es el mundo en lo que yo quero vivir.~

2017: los millennials, 2 mil años de evolución y progreso, la era de la tecnología y la revolución; el año que marca la diferencia. Sin embargo,algunos no están asustados de mirar por la ventana, porque sea cual sea el paisaje que vean, lo pintarán de otro color. Ellos son los voluntarios.

El voluntariado ha pasado de ser una moda, a convertirse en una necesidad, de un sacrificio a un trabajo soñado por muchos. Necesitamos voluntarios. En el mundo, encontramos más de mil millones de voluntarios que luchan por fijar los desperfectos de la humanidad.

Miles de ONGs han aumentado su impacto gracias a voluntarios con talento que comparten valores sociales, mientras que los movimientos juveniles también se unen a la lucha por un mundo mejor.

El poder del voluntariado se ha infravalorado durante años ¡esto se ha acabado! De esquina a esquina, desde las fuertes olas del Atlántico a la suave nieve del Polo Norte, la gente se está uniendo, luchando y trabajando para conseguir un impacto positivo en nuestra sociedad.

 

Me enorgullezco de formar parte de la generación que liderará el cambio y por tener la oportunidad de ser voluntario!

¿Y tu?

Un orgulloso voluntario

Mi experiencia de Global Talent en Kluczbork, Polonia

by Mario, 25, Universidad de Ovideo


Mi nombre es Mario Mayora Sánchez y tengo 25 años.  Gracias a la mediación de AIESEC empecé a trabajar desde septiembre del año pasado en una pequeña ciudad polaca Poland Testimony Mapde nombre Kluczbork. En esta ciudad, que al ser pequeña es casi desconocida en el extranjero (y además por tener un nombre casi impronunciable para hispanohablantes)es donde se encuentra la empresa donde trabajo. La empresa, de un tamaño considerable (200 empleados) fabrica ropa de trabajo y exporta el género a varios países europeos. Yo soy el representante de ventas para España, donde tienen un mercado pequeño pero creciente.

Como mis estudios no están relacionados con el sector en el que estoy trabajando y además mi experiencia laboral era escasa al llegar, tuve que esforzarme por aprender desde un principio, entre otras cosas:  estudiar el género para conocerlo al dedillo (todo representante de ventas tiene que saber qué vende) leer sobre técnicas de venta y de trato al cliente, aprender a utilizar las aplicaciones digitales que ayudan a nuestro desempeño, esforzarme en mi inglés para tratar con mis compañeros (y para algunos, el polaco) o tener una disciplina de trabajo que en la universidad no se enseña.  La inexperiencia costó ciertos errores al principio, no graves, si bien ahora puedo afirmar sin dudas que en este tiempo ha mejorado mucho. 

Kluczbork es una pequeña ciudad residencial de 25.000 habitantes, sin turismo, sin universidad y a 50 km del centro urbano importante más cercano. Residir en un sitio así tiene evidentes desventajas frente a las grandes ciudades: poca gente joven, menos ” movimiento” en general (en invierno por la tarde parece una ciudad fantasma) y, algo muy importante, que muchos residentes no hablan inglés… esta circunstancia hizo mis inicios bastante complicados, al no poder comunicarme con casi nadie en la vida cotidiana -y que además el polaco es una lengua extremadamente difícil-  Source: https://c1.staticflickr.com/4/3672/14097523708_6d51ac04f9_b.jpg

Pero tiene también cosas buenas: más tranquilidad, todo lo necesario para la vida está cerca y, además, algo que a mí personalmente me encanta, y es que vivir aquí es vivir en la auténtica Polonia. En cualquier ciudad grande de Polonia, sobre todo Cracovia o Breslavia que tan de moda están para estudiantes y gente joven en general, todo extranjero pasa ya desapercibido. No ocurre lo mismo en Kluczbork, donde soy la nota exótica (no exagero al decirlo) y me consideran alguien especial. Ahora tengo mucha gente que me aprecia, en gran medida, supongo, porque desde el primer momento respeté la cultura y tradiciones nacionales de los polacos , y también porque me esforcé por aprender el idioma, aunque sea a nivel básico. Lo valoran muchísimo y a cambio muchos te tratarán como a un amigo de toda la vida.

Para concluir estas breves líneas, diré que no me arrepiento lo más mínimo de haber escogido este rumbo, a pesar de no pocos problemas que he tenido. Gracias a AIESEC he comenzado a forjar mi vida laboral. Hasta el momento era un ni-ni de libro, sin trabajar y ni siquiera estudiar durante un largo tiempo. Cómodo, sin sobresaltos, sí, pero también sin ambiciones, mientras los meses y los años pasan sin novedad.  Llega un momento en el que hay que coger el toro por los cuernos, echarle valor y salir al campo de batalla que es la vida.

Al fin y al cabo, a día de hoy la tecnología nos ofrece innumerables ventajas que nuestros abuelos no podrían ni haber soñado en sus días, y gran parte de ellos también viajaron para prosperar, con final feliz en la mayoría. En el año 2017 no es ningún drama separarse de los tuyos, siempre podrás volver.

 


Mario is on exchange through AIESEC in Galicia. 

Eslovaquia, una aventura inesperada

by Pablo Sanchez, 21, Madrid


¿Si tuvieses la oportunidad de irte la próxima semana a un país que desconoces, lo harías?

Era una tarde de finales de junio cuándo recibí un email: Pablo, se ha abierto una oportunidad en Bratislava, ¿quieres ir?. Para ser sincero mi primera reacción fue buscar dónde quedaba Bratislava.. Eslovaquia me sonaba a Checoslovaquia, y a la famosa película Hostel. Además, había una sorpresa aún más interesante: el proyecto empezaba en 8 días, el 4 de julio.

En ese momento frente al ordenador habían dos Pablo, el temeroso que veía la comodidad de casa –mientras revisaba la cartera-. Y el aventurero que se imaginaba frente al Danubio conociendo –lo que para él- era un mundo nuevo. Tomé un respiro, investigué más sobre el proyecto y  al rato tomé mi decisión: apliqué.

S_SDG_Icons-01-04¿De que iba el proyecto? Cada una de las oportunidades de AIESEC se hacen acorde a alguno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Mi proyecto llevaba por nombre Me, Myself and I; y se subscribía al de Educación de Calidad.

En el mismo participamos jóvenes que estamos o hemos experimentado la vida universitaria, junto a adolecentes eslovacos que están cursando los últimos años de bachillerato. Todos hemos pasado por esa edad y hemos vivido los mismos miedos: ¿qué voy a estudiar?, ¿podré vivir de eso?, ¿cuento con el apoyo de mis padres?.

El proyecto duraría 6 semanas; 2 semanas para que nosotros pudiésemos conocer mejor el lugar y para poder prepararnos para las presentaciones y actividades con los estudiantes. Las 2 semanas siguientes compartiríamos con un grupo, y luego otras 2 con otro, cada grupo contaba con un aproximado de 15 chicos. Cada día teníamos diversos temas a impartir: sobre valores, emprendimiento, decisiones importantes –carrera universitaria/trabajo- y realizar actividades que les transmitieran conocimientos de relevancia para conseguir los objetivos: mi favorito fue cuando hicimos marshmallow tower, al final de la actividad cada uno descubrió su rol dentro del equipo y las características de su liderazgo. Diciéndolo así, pareciera que nosotros éramos los maestros y ellos los alumnos; en parte sí, pero también he de admitir que fue bastante lo que aprendimos de cada uno de ellos, y de nosotros mismos.

Si tú también anhelas vivir una experiencia parecida, o mejor; tengo un par de sugerencias para ti:

  1. Lo primero es conocer tus limitaciones: en la juventud, el exceso de energía es directamente proporcional a la falta dinero. De antemano sabía que tenia que escoger un destino dónde los billetes de avión fuesen relativamente económicos, y que los gastos de turisteo no fuesen tan elevados. Además, me encontraba a finales de junio, si quería hacer algo en verano tenia que apresurarme, pues tiempo no era algo que me sobraba; visas y vacunas estaban descartadas. Después de sacar cuentas quedaba más claro: mi destino estaba cerca, en Europa central o del este.
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  2. No olvidar la principal razón por qué lo haces: aportar tu granito de arena por un mundo mejor, y si puedes pasártelo bien en el camino, mejor todavía.
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  3. No cerrarte a un sólo lugar: mi primera opción había sido Polonia; pero, por desgracia y fortuna a la vez, ya habían aplicado muchas personas antes que yo, por lo que no pudo ser. Al final terminé yendo a Eslovaquia, y el balance es netamente positivo. De hecho, fue mejor de lo esperado: hice muchos amigos, descubrí una nueva cultura –ahora estoy aprendiendo el idioma-, conocí a una chica estupenda, y hasta encontré el tema que posiblemente desarrollaré para mi TFG. Pero por sobretodo, logré el objetivo que me había planteado: usar mi tiempo libre para un objetivo noble y gratificante.
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Esta es mi historia de cómo algo que parecía una locura se convirtió en una de las experiencias mas grandiosas de mi vida. Te invito a que tomes la valentía y consigas la tuya.

 


Pablo is an AIESEC exchange participant from Madrid. He went on a Global Volunteer project, “Me, Myself, and I”, in Bratislava, Slovakia. 

Un “gringo” en Brasil

by Miguel Quintanilla, 20


¡Muy buenas! Me llamo Miguel y soy estudiante del Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada. Hace dos años, durante mi Erasmus en Reino Unido, gracias a unos amigos brasileños conocí AIESEC y la labor que desempeña en el mundo, así como las oportunidades que ofrece para estudiantes como yo. Me llamó tanto la atención que decidí que, cuando regresase a España, me iba a poner en contacto con la oficina de AIESEC en Granada, y así lo hice.

Mis amigos, que eran miembros de AIESEC en sus respectivas ciudades, me informaron de la gran variedad de programas que se ofrecen en Brasil. Desde este momento, me llamó la atención el programa X4Change, un proyecto centrado en la educación y consiste en proporcionar cursos gratuitos de una lengua (en mi caso impartí clases de inglés) de una manera dinámica y amena para personas que no tienen o no les es posible en acceso a una educación de calidad (ya que los cursos de idioma en Brasil son bastante costosos). Así, decidí que quería realizar este voluntariado y me puse en contacto con AIESEC Granada.

img-20160803-wa0009Tras pasar entrevistas y todo el papeleo inicial, y después de un arduo viaje en el que mi vuelo se retrasó 10 horas (si es posible, evitad viajar con AirEuropa, fue un verdadero suplicio), llegué a Aracaju, una acogedora y preciosa ciudad (todos los adjetivos que le pueda atribuir se quedan francamente cortos), capital del estado de Sergipe, uno de los estados más pequeños de Brasil situado en el noreste del país. Aunque no hubo mucha gente en mi recepción en el aeropuerto, ya que el retraso del vuelo provocó que aterrizase en Aracaju a la 1 de la madrugada (y en un día de ferias en la ciudad), me alegré de haber llegado por fin a mi desino. Nunca me olvidaré de la bocanada de brisa cálida y húmeda con sabor a mar que me batió en la cara nada más bajar del avión, y que me hizo sentir lleno de ilusión por la experiencia que comenzaba.
Pronto empecé a conocer gente, también conseguí reencontrarme con algunos amigos de mi Erasmus, y fue a través de esa gente que comencé a familiarizarme con la cultura de Sergipe y de Brasil. Desde el “forró” hasta las “quadilhas”, desde el “cuscuz nordestinho” hasta la “feijoada”, desde la “goiaba” hasta el “cajú”, desde el alma con la que se vivían las Olimpiadas hasta el carácter amable y cariñoso de la familia brasileña que me acogió y de mis alumnos y personal coordinador… Me faltan las palabras para describir lo impresionante que fue conocer esta cultura y la huella que han dejado toda esta gente en mi vida.

Y no solo ellos me aportaron valores y conocimientos a mí, sino que yo también intenté marcar la diferencia, llevándome mi cultura y mis conocimientos sobre otras culturas y compartiéndolos desde el respeto mutuo y la confianza, intentando provocar un debate constructivo que hiciera pensar. Esto fue una de las metas que me marqué a la hora de impartir clase de inglés. Yo no quería que los cursos se limitasen a un mero aprendizaje de la lengua, sino que mi objetivo final era que aquellas personas que estaban en situaciones difíciles desarrollaran un pensamiento crítico sobre el mundo, a la vez que me veían a mí como un espejo de otra cultura. Yo, que nací en un pueblo de 230 habitantes donde no se auguraba ningún futuro, decidí marcharme de allí y emprender un camino de superación, y la vida me llevó en aquel momento a darle clase a que se encontraban en una situación similar. Si yo pude salir de aquel pueblo y estar allí en Brasil en aquel momento, ¿por qué ellos no?

img-20160819-wa0028Al final tuve mis aciertos y mis fallos, pero todo forma parte de mi experiencia y he aprendido mucho. Esta experiencia me proporcionó oportunidades para desarrollar habilidades y competencias profesionales y además me enseñó el valor de la enseñanza y lo importante que es en este mundo. Sigo en contacto con muchas personas, tanto personal de AIESEC como alumnos, y, como no, con mi querida familia brasileña que me abrió los brazos y las puertas de su casa de par en par para acogerme. Siempre llevaré a todas las personas que conocí durante esta experiencia en mi mente y en mi corazón, y, sinceramente, espero volver pronto para volver a verlos de nuevo y, quién sabe, a lo mejor para quedarme.


Miguel is an AIESEC exchange participant from Granada. He went on a Global Volunteer project, X4 Change, in Aracaju, Brazil. 

Jornadas de Recepción de Estudiantes en la UGR

Durante los días 25 y 26 de octubre, AIESEC in Granada tuvo la ocasión de participar en una de las jornadas académicas más importantes que se celebran en Granada al inicio de cada curso.

Es costumbre que la Universidad de Granada organice durante el mes de octubre las Jornadas de Recepción de Estudiantes (JRE), que tratan de dar a conocer a sus estudiantes, tanto locales como internacionales, los recursos, actividades y servicios que se ponen a su disposición y tratan de mejorar su adaptación e integración en el entorno universitario y de la ciudad.

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AIESEC in Granada lleva más de cinco años participando activamente en estas jornadas, dándose a conocer como asociación e informando a todo aquel interesado sobre nuestra visión y diversos programas. Este año nuestro principal objetivo fue concienciar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Pusimos en marcha una campaña en la que, haciéndose una foto con el ODS, se optaba, mediante número de Me Gusta, a dos becas para realizar un Voluntariado con AIESEC in Granada.

Todos los implicados estuvieron muy interesados en conocer más acerca de los ODS y lo que se trata de lograr con ellos, además participaron abiertamente en nuestra campaña, ya fuese por intentar conseguir las becas como por apoyar los ODS.

Fdo: Anna Claudia Teruel Lorenzetti

Así lo vivieron los miembros de B2C:

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Reflexión final: ¿Cómo le explicamos a alguien lo que hemos vivido en 6 semanas?

by Valeria Pasarín Linares, 23


Hay tantos momentos que recordaré de por vida que no sé ni por dónde empezar.

Como siempre, en los buses, en los aviones, florecen los pensamientos más que nunca. A uno le sigue el
otro y así hasta llegar al que se le da en llamar “destino final”.

Me gracioso, ¿no?…”destino fphoto-1453825517242-1a1527bf0a39inal”, como si llegásemos…¿a dónde? ¿A dónde llegamos? A un lugar, a una ciudad, a una casa con nombre propio, pero, ¿de verdad estamos allí? ¿O seguimos donde está nuestro pensamiento? Y, si es así, ¿se puede estar en más de un lugar a la vez? ¿En cuántos?

Escribir. Es lo que nos queda para intentar sacar afuera todo lo que sentimos antes de que nos coma y nos devore por dentro.

Escribir todo aquello que no le podemos contar a nadie, todo aquello que nadie entendería.

¿Cómo le explicamos a alguien lo que hemos vivido en 6 semanas?

¿Cómo le explico a alguien que he sido la persona más feliz, y, a la vez la más desgraciada del mundo en el mismo tiempo y en la misma ciudad?

¿Cómo le hago entender a alguien que he sido la persona más humana y generosa siendo voluntaria en un país que no resiste, y que a la vez fui la persona más consumista, a sabiendas de que todo aquello que compraba seguramente fuese fruto de la explotación infantil a la que se veían sometidos miles de niños y niñas exactamente iguales que los míos, solamente un poco más desgraciados, en un lugar que hace que te explote la cabeza?

Niños iguales que Vishal, que Safia, que Shifa, que Shika, que Alisha, que Ayan, que cualquiera de los niños que amé y abracé estas 6 semanas como si fuesen mis hijos.

¿Cómo le explico a alguien que he llegado a querer a estos niños muchísimo más que a muchos miembros de mi familia y amigos?

¿¡Cómo!?

Por favor, que alguien me ayude a saber cómo pasar página. Cómo se vive en la vieja Europa centrándonos

en nuestro propio ombligo después de ver a personas muriéndose en la calle como si fuesen perros, mientras la gente pasa, de ser necesario incluso por encima de ellos, con indiferencia. A niños completamente desnutridos. A gente gastando dinero en frivolidades, entre la que me incluyo, mientras veíamos a familias enteras, a comunidades enteras, viviendo en la calle o debajo de puentes. Literalmente.

Y hablo de forma literal, por mucho que me joda y me duela vivir en un mundo en el que la mayor ambición de algunos es el dinero, mientras que otros sólo pueden pensar en si conseguirán comer, día tras día. La realidad de este país es ya demasiado dura como para encrudecerla todavía más.

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He dormido 3 horas hoy, nada más, y, sin embargo, no soy capaz de conciliar el sueño ahora que estamos en el avión.

4:30 horas quedan todavía para llegar, y mientras el 90% de los pasajeros intenta dormirse, ver alguna que otra película o simplemente charlar con el que tienen al lado, yo tengo la sensación de ser la única loca a quien su cabeza no le permite descansar un momento. Y cada vez parece que va más rápido, que se aceleran mis pensamientos hasta el punto de que me cuesta no entrar en un pensamiento desenfrenado que me lleve hasta la locura.

Siento una desconexión total del mundo. Siento que no, que simplemente no. Que no puedo vivir como si nada pasase, pero que tampoco puedo hacer nada. Que nunca seré completamente feliz, que por mucho que haga, nunca me liberaré de este cargo de conciencia: pude haberle comprado comida a muchos más niños de la calle.

Por Dios, ¿¡cuánto no habré gastado en mierdas varias!? ¿¡Cuánto no nos habremos gastado en beber!? ¿Cuántas caras de felicidad más no hubiese podido ver si hubiese sido capaz de tomar la determinación de involucrarme en algún proyecto más?

La gena de mi mano que desaparecerá en 2 días, 200 rupias. ¿Para qué? ¿Para presumir? Para formar parte de este mundo capitalista y totalmente deshumanizado en el que vivimos. Mundo de mierda, joder.

Mundo en el que una niña por nacer en un lugar u otro tendrá una vida totalmente diferente. Mundo que
acepta las desigualdades sociales, la muerte de niños, las violaciones de niñas, la trata de blancas, la explotación infantil y no infantil. Mundo que acepta que probablemente Safia se vea obligada a casarse con algún imbécil de Nangloi y a quedarse en casa. Encadenada sin cadenas. Negándosele la posibilidad de explotar su potencial, de realizarse como persona, de hacer algo por los demás, de cumplir su sueño de una niña de 5 años de ser policía para poder defenderse de su primo que le pega.

Mundo de mierda. Mundo de mierda en el que todo se acepta. En el que la humanidad se ha contentado y conformado con lo que hay. Nos hemos rendido. Efectivamente señores, la humanidad se ha rendido. Nos han mandado tirar las armas y poner las manos en alto y lo hemos hecho. Hemos entregado el poder del pueblo. Hemos entregado la conciencia humana de toda ética y moral. Hemos renunciado a un sueño que parece que nunca ha existido, el de ser todos iguales: simplemente humanos. De olvidarnos de títulos y etiquetas. De que nos parezca normal que un señor se sorprenda cuando 3 extranjeras, a las que él simplemente por su color de piel respeta y considera superiores, le llaman “Sir” y le traten con educación, como igual a ellas que es, porque “no es nada” en este lugar.20150904_11382720150904_122145

Y pensar que toda esta rabia e impotencia no servirá de nada… que no seré yo la que sea capaz de hacer
nada por cambiar este mundo. Que me voy a dar de bruces contra toda estructura de poder establecida que, con tono jocoso, me dirá que lo mejor que puedo hacer es irme a casa y ponerme la tele en lugar de seguir dándome cabezazos contra algo que está demasiado aceptado y establecido como para poder ser yo, una “nadie” de los de Galeano, en
definitiva, la que vaya a lograr cambiar nada.

Pero, ¿y si hay más como yo por ahí? Ahora, ya que nos hemos animado a citar, citemos también a Frida Kalho, cuando decía que ahí afuera tenía que haber otra persona que se sintiese tan incomprendida como ella, pero que el mero hecho de saber que existía, ya le hacía sentirse mejor.

Y así es. Sueño y soñamos, porque no estoy sola, con que algún día encontremos a aquellos que hagan posible volver a ver esperanza. Esperanza e ilusión, eso es lo que necesitamos.

4:07 horas faltan ahora para llegar. Llegar, ¿a dónde?

No me apetece escribir más.


Valeria went on exchange in New Deli, India in the summer of 2015. She studied law at the University of Santiago. This was her reflection on her plane ride home from her AIESEC exchange.

Mantener las esperanzas antes del fin

by Arantxa López, 20

 


Ernesto Sábato –físico, filósofo y escritor Argentino– publicó en 1998 un libro de ensayos llamado Antes del fin. Es un recopilación de memorias tristes y a la vez esperanzadoras para los jóvenes de esa época, sus lectores.

Pero uno de sus escritos parece ir más allá de la época. Parece estar dedicado a nosotros. AIESECos que apuestan por el cambio y jóvenes que quieren pero aún no se animan a dar un paso lejos de su zona de comfort. Esto lo estamos viviendo.

De 1998 a 2016, estas palabras permanecen latentes y nos impulsan a seguir con lo que hacemos. O, en tal caso, animarnos a dejar atrás los miedos y movernos por el mundo que nos necesita. De Sábato para nosotros:antes-del-fin

“Tengo fe en ustedes. Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo no sabía si volverles a hablar de lo que está pasando en el mundo, el peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres.

Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos también están en esta pobre situación.

No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestros hogares.

Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro.

Les escribo un verso de Hölderlin:

El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a seguir adelante. ¡Ven! Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté.

Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión.

No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común.

56ec436b9c841_largeLa solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.

Pero antes habremos de aceptar que hemos fracasado.”

El mundo nos pide empatía. El mundo nos pide abrir las alas y hacer lo que es necesario, defender la vida.


Arantxa es blogger de AIESEC en Venezuela. Estudia Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Para ella la escritura es una forma de conectar con el mundo.

La experiencia de una Muzungu

Victoria, 22


¿Cuántas veces habrás oído la expresión “que suerte tenemos”? Suerte de vivir donde vivimos, de tener lo que tenemos… Y la respuesta habitual suele ser “sí que es verdad”. Tras mi experiencia en Nairobi, Kenia, me pregunto cuantas personas serán realmente conscientes, en lo más profundo de su ser, de esa suerte que tienen. ¿cuántas personas son capaces de valorarla? ¿Y cuántas lo reflejan en sus acciones?

Decidí hacer un voluntariado en Kenia porque me di cuenta que en mi entorno hablaba mucho de los
países en vías de desarrollo, y que en realidad nunca había visitado uno. Bueno, perdón, nunca había “vivido” uno. Viajar como turista no tiene absolutamente nada que ver con vivir en un país, igual que no es lo mismo ver un mendigo en la calle que dormir con él una noche en la calle. Finalmente, elegí Kenia porque quería descubrir ese gran continente desconocido, África.

img_20160814_192620Hace un mes que volví a España, y todavía me emociono cuando hablo de mis días en Nairobi. Hay tantas cosas que podría contar, pero muy pocas que pueda transmitir. Una de las cosas más duras por las que he tenido que pasar con esta experiencia, ha sido descubrir la ignorancia en mi propio país sobre la realidad del mundo. Lo más duro no ha sido las toneladas de basura en las calles, ver a bebes abandonados llorando y comiendo maíz podrido del suelo mientras su padre yacía borracho unos cuantos metros más allá, ver a un bebe de 18 meses muerto en una cama durante 2 días porque los padres no tenían 20$ para enterrarlo, consolar a una niña repudiada en el cole porque su madre le transmitió VIH al nacer, dar clase en una habitación de 4 metros cuadrados con 40 alumnos dentro.

Lo más duro no ha sido la interminable lista de desgracias que he visto de cerca, lo más duro ha sido volver a España y darme cuenta que a mi sociedad le da igual. Mis anécdotas son “bromas de mal gusto” que olvidan rápido para seguir con sus confortables vidas.

Eh, ¡pero no os quedéis con mal sabor de boca! Dejad que os cuente lo que realmente mi sociedad se pierde: un grupo de voluntarios locales concienciando a la comunidad del peligro que supone la basura para la salud; a una vecina recogiendo al bebe de la calle para darle de comer junto a sus hijo; a un conjunto de vecinos donando el dinero de su almuerzo para enterrar al bebe difunto; a un grupo de mujeres con VIH trabajar unidas para reducir el riesgo de contagio en la comunidad; a 40 alumnos mirándote con los ojos como platos mientras les explicas que España es un país que está en Europa.img_20160725_092541

Se pierde también la esencia de África, un continente que enamora. Naturaleza en estado puro, paisajes que inspiraron la película del Rey León. Una cultura y una variedad de lenguas que narran una historia emocionante. Las danzas, la artesanía, las comilonas familiares con decenas de personas, la deliciosa comida keniana, los partidos de fútbol con pelotas caseras.

He descubierto una sociedad que considera la felicidad como un estilo de vida. Me enseñaron a ser feliz con menos, a apreciar los detalles que nadie se para a ver. He tejido lazos con personas, más auténticos de los que me unen a muchos de los que considero mis amigos en mi día a día.
La mayor lección de mi viaje es que si quieres cambiar el mundo, tienes que conocerlo primero. Tienes que conocerlo, no verlo. Hay cosas que no se pueden contar, las tienes que vivir.

UBUNTU


Victoria is an independent blogger from Spain who went on a Global Volunteer Experience in Kenya. She believes that new experiences widen our knowledge and that learning never ends. Therefore, she is always seeking to learn new things in different areas. After her experience in Kenya, she knows certainly that her passion is international relations and sustainable development.

Yo grito al mundo y este por fin me escucha a mí

by Raquel Cebrián Rodríguez


 

Actualmente vivimos en una era de conexión continua, donde las entrevistas pasan a ser frente a una pantalla de ordenador.

Una era donde tienes siete correos electrónicos, cinco cuentas en redes sociales, ocho perfiles en páginas de empleo, y quizás hasta varios números de teléfono. Vivimos en un momento de la historia donde tan solo en segundos puedes comprar cualquier cosa, en cualquier parte del mundo, e incluso visitar otros países desde la comodidad de tu hogar. Lo queramos o no, nuestra vida se mueve a golpe de ratón. ¿Y si alguien te dijese que puedes aprovechar eso para cambiar el mundo?

Desde pequeños solemos soñar que llegaremos a ser ricos y poderosos. Que una vez, desde esa situación privilegiada que aporta el dinero, invertirás en causas sociales. Día tras día vemos injusticias que se van solapando unas a otras, donde una mayor y más atroz sustituye a la anterior. Quizás por complacencia nos vendamos los ojos con pañuelos de seda. Quizás nos salvaguardamos ante la conciencia propia de sabernos insignificantes granos de arena en una montaña. Sin embargo, un grupo de jóvenes en 1948 creyó que su voz también importaba. En ese momento comenzaron los cimientos sobre los que se construiría la mayor organización integrada plenamente po@iMadrid2
r jóvenes del mundo, AIESEC.

AIESEC, como cualquier organización, con muchos años de historia, ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que hoy conocemos: 70.000 miembros, 2.400 universidades asociadas, y presente en 128 países. Se ha constituido como una de las mejores vías de desarrollo del liderazgo juvenil a nivel internacional. Además desde diciembre de 2015, AIESEC es embajador de los Youth+4+Global+Goals+logoSustainable Development Goals (SDGs). Tras firmar un acuerdo con la ONU, e implicar ser una de las voces de la juventud. Como se demostró en el Youth Action Summit celebrado en Nueva York el pasado año. Las experiencias que ofrece son muy variadas. Puedes disfrutar de un fantástico voluntariado ayudando a potabilizar agua en Kenya, salvar tortugas en las Islas Mauricio, enseñar español en Italia, o inglés en China. Puedes trabajar en empresas de talla mundial en diferentes filiales alrededor del mundo, donde lograrás desarrollarte como profesional en tu campo. También puedes hacer que todo esto sea posible, uniéndote a nuestro equipo.

Formar parte de una organización de tal calibre te permite alcanzar todo lo que te propongas. Si quieres mejorar la vida en tu ciudad, o en cualquier parte del mundo. Si eres proactivo, y te interesa descubrir el
mundo, conocer personas de todas partes del planeta… Si te sientes incompleto con tu experiencia universitaria, y necesitas saber que hay algo más… En ese caso, AIESEC es tu organización.

Este año sé AIESECer.29468386906_2b5cf2aa40_o


Raquel is the vice president of business to customer relations for her local AIESEC office in Valencia and regularly writes for the AIESEC in Spain blog.

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