Costa Rica y el cambio climático
Como otros países alrededor del mundo, el impacto del cambio climático en Costa Rica está incrementando. Localizado en América Central, es un país muy pequeño (51.060 km²) y está expuesto a grandes variaciones climáticas. Con costas hacia el océano Pacífico y mar Caribe, podemos identificar varios tipos de climas, como ecuatorial, tropical y tropical húmedo.

Toda esta diversidad hace que Costa Rica sea vea afectada por el cambio climático de distintas maneras. No es posible predecir exactamente qué fenómenos ni en qué intensidad pueden ocurrir, pero en general, América Central se ve crecientemente afectada por huracanes, fuertes lluvias, inundaciones y sequías.
Las áreas de mayor riesgo en Costa Rica son las montañas, manglares y arrecifes; al igual que los bosques en áreas cálidas (como los bosques costeros del atlántico y el pacífico). En general, los bosques tropicales del país están altamente afectados por las altas temperaturas, lo que podría tener consecuencias sociales y ecológicas muy graves.

Para Costa Rica, la agricultura es de extrema importancia por ser una de las principales actividades comerciales, entonces cuándo estos fenómenos comienzan a afectar la productividad, la economía y la vida de millones de personas se ven afectadas. A raíz de estas variaciones, la calidad de vida del país también se ve afectada, empeorando aspectos sociales y el índice de desarrollo.
Para hacer frente a estos problemas, el Gobierno de Costa Rica ha decidido luchar en contra del cambio climático, poniéndolo como una prioridad y las acciones ya se están llevando a cabo. Quizás se preguntan ¿Cómo?, a través de inversiones en energías limpias como hidroeléctrica, geotérmica, solar y eólica, las cuales han ayudado a Costa Rica a ser el primer país en vías de desarrollo en producir 100% de energías renovables. Particularmente, cerca del 98% de la electricidad del país vinieron de fuentes verdes en 2016, usando electricidad libre de carbono por más de 250 días en 2016.
En los últimos años, el gobierno ha construido plantas hidroeléctricas, como la planta Reventazón, e invirtió en energía eólica en los Santos y Santa Ana. También tienen plantas geotérmicas en algunos de los volcanes como Miravalles y Rincón de la Vieja.
En AIESEC, también nos preocupamos por el cambio climático, particularmente en bosques y quisimos tomar acción. Aprovechando la ventaja de que Costa Rica es el primer país en firmar un pacto nacional para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030, desarrollamos el proyecto NATURATICA, dónde voluntarios tienen la misión de reforestar bosques secundarios en San José, la capital, y en Guanacaste, un estado que realmente necesita de esta ayuda. También estos voluntarios trabajan con comunidades indígenas, enseñando cómo mitigar los impactos del cambio climático.

Creemos que hay una necesidad real de ayudar a mitigar estos efectos al mismo tiempo de crear conciencia en la población para que sean capaces de generar acciones para detener esta problemática. También creemos que el cambio climático afecta a una proporción muy grande de la población, y que todos podemos aportar para evitar los efectos de una peor manera.
AIESEC en Costa Rica.












Tras pasar entrevistas y todo el papeleo inicial, y después de un arduo viaje en el que mi vuelo se retrasó 10 horas (si es posible, evitad viajar con AirEuropa, fue un verdadero suplicio), llegué a Aracaju, una acogedora y preciosa ciudad (todos los adjetivos que le pueda atribuir se quedan francamente cortos), capital del estado de Sergipe, uno de los estados más pequeños de Brasil situado en el noreste del país. Aunque no hubo mucha gente en mi recepción en el aeropuerto, ya que el retraso del vuelo provocó que aterrizase en Aracaju a la 1 de la madrugada (y en un día de ferias en la ciudad), me alegré de haber llegado por fin a mi desino. Nunca me olvidaré de la bocanada de brisa cálida y húmeda con sabor a mar que me batió en la cara nada más bajar del avión, y que me hizo sentir lleno de ilusión por la experiencia que comenzaba.
Al final tuve mis aciertos y mis fallos, pero todo forma parte de mi experiencia y he aprendido mucho. Esta experiencia me proporcionó oportunidades para desarrollar habilidades y competencias profesionales y además me enseñó el valor de la enseñanza y lo importante que es en este mundo. Sigo en contacto con muchas personas, tanto personal de AIESEC como alumnos, y, como no, con mi querida familia brasileña que me abrió los brazos y las puertas de su casa de par en par para acogerme. Siempre llevaré a todas las personas que conocí durante esta experiencia en mi mente y en mi corazón, y, sinceramente, espero volver pronto para volver a verlos de nuevo y, quién sabe, a lo mejor para quedarme.
inal”, como si llegásemos…¿a dónde? ¿A dónde llegamos? A un lugar, a una ciudad, a una casa con nombre propio, pero, ¿de verdad estamos allí? ¿O seguimos donde está nuestro pensamiento? Y, si es así, ¿se puede estar en más de un lugar a la vez? ¿En cuántos?



La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.