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Eslovaquia, una aventura inesperada

by Pablo Sanchez, 21, Madrid


¿Si tuvieses la oportunidad de irte la próxima semana a un país que desconoces, lo harías?

Era una tarde de finales de junio cuándo recibí un email: Pablo, se ha abierto una oportunidad en Bratislava, ¿quieres ir?. Para ser sincero mi primera reacción fue buscar dónde quedaba Bratislava.. Eslovaquia me sonaba a Checoslovaquia, y a la famosa película Hostel. Además, había una sorpresa aún más interesante: el proyecto empezaba en 8 días, el 4 de julio.

En ese momento frente al ordenador habían dos Pablo, el temeroso que veía la comodidad de casa –mientras revisaba la cartera-. Y el aventurero que se imaginaba frente al Danubio conociendo –lo que para él- era un mundo nuevo. Tomé un respiro, investigué más sobre el proyecto y  al rato tomé mi decisión: apliqué.

S_SDG_Icons-01-04¿De que iba el proyecto? Cada una de las oportunidades de AIESEC se hacen acorde a alguno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Mi proyecto llevaba por nombre Me, Myself and I; y se subscribía al de Educación de Calidad.

En el mismo participamos jóvenes que estamos o hemos experimentado la vida universitaria, junto a adolecentes eslovacos que están cursando los últimos años de bachillerato. Todos hemos pasado por esa edad y hemos vivido los mismos miedos: ¿qué voy a estudiar?, ¿podré vivir de eso?, ¿cuento con el apoyo de mis padres?.

El proyecto duraría 6 semanas; 2 semanas para que nosotros pudiésemos conocer mejor el lugar y para poder prepararnos para las presentaciones y actividades con los estudiantes. Las 2 semanas siguientes compartiríamos con un grupo, y luego otras 2 con otro, cada grupo contaba con un aproximado de 15 chicos. Cada día teníamos diversos temas a impartir: sobre valores, emprendimiento, decisiones importantes –carrera universitaria/trabajo- y realizar actividades que les transmitieran conocimientos de relevancia para conseguir los objetivos: mi favorito fue cuando hicimos marshmallow tower, al final de la actividad cada uno descubrió su rol dentro del equipo y las características de su liderazgo. Diciéndolo así, pareciera que nosotros éramos los maestros y ellos los alumnos; en parte sí, pero también he de admitir que fue bastante lo que aprendimos de cada uno de ellos, y de nosotros mismos.

Si tú también anhelas vivir una experiencia parecida, o mejor; tengo un par de sugerencias para ti:

  1. Lo primero es conocer tus limitaciones: en la juventud, el exceso de energía es directamente proporcional a la falta dinero. De antemano sabía que tenia que escoger un destino dónde los billetes de avión fuesen relativamente económicos, y que los gastos de turisteo no fuesen tan elevados. Además, me encontraba a finales de junio, si quería hacer algo en verano tenia que apresurarme, pues tiempo no era algo que me sobraba; visas y vacunas estaban descartadas. Después de sacar cuentas quedaba más claro: mi destino estaba cerca, en Europa central o del este.
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  2. No olvidar la principal razón por qué lo haces: aportar tu granito de arena por un mundo mejor, y si puedes pasártelo bien en el camino, mejor todavía.
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  3. No cerrarte a un sólo lugar: mi primera opción había sido Polonia; pero, por desgracia y fortuna a la vez, ya habían aplicado muchas personas antes que yo, por lo que no pudo ser. Al final terminé yendo a Eslovaquia, y el balance es netamente positivo. De hecho, fue mejor de lo esperado: hice muchos amigos, descubrí una nueva cultura –ahora estoy aprendiendo el idioma-, conocí a una chica estupenda, y hasta encontré el tema que posiblemente desarrollaré para mi TFG. Pero por sobretodo, logré el objetivo que me había planteado: usar mi tiempo libre para un objetivo noble y gratificante.
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Esta es mi historia de cómo algo que parecía una locura se convirtió en una de las experiencias mas grandiosas de mi vida. Te invito a que tomes la valentía y consigas la tuya.

 


Pablo is an AIESEC exchange participant from Madrid. He went on a Global Volunteer project, “Me, Myself, and I”, in Bratislava, Slovakia. 

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