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Un “gringo” en Brasil

by Miguel Quintanilla, 20


¡Muy buenas! Me llamo Miguel y soy estudiante del Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada. Hace dos años, durante mi Erasmus en Reino Unido, gracias a unos amigos brasileños conocí AIESEC y la labor que desempeña en el mundo, así como las oportunidades que ofrece para estudiantes como yo. Me llamó tanto la atención que decidí que, cuando regresase a España, me iba a poner en contacto con la oficina de AIESEC en Granada, y así lo hice.

Mis amigos, que eran miembros de AIESEC en sus respectivas ciudades, me informaron de la gran variedad de programas que se ofrecen en Brasil. Desde este momento, me llamó la atención el programa X4Change, un proyecto centrado en la educación y consiste en proporcionar cursos gratuitos de una lengua (en mi caso impartí clases de inglés) de una manera dinámica y amena para personas que no tienen o no les es posible en acceso a una educación de calidad (ya que los cursos de idioma en Brasil son bastante costosos). Así, decidí que quería realizar este voluntariado y me puse en contacto con AIESEC Granada.

img-20160803-wa0009Tras pasar entrevistas y todo el papeleo inicial, y después de un arduo viaje en el que mi vuelo se retrasó 10 horas (si es posible, evitad viajar con AirEuropa, fue un verdadero suplicio), llegué a Aracaju, una acogedora y preciosa ciudad (todos los adjetivos que le pueda atribuir se quedan francamente cortos), capital del estado de Sergipe, uno de los estados más pequeños de Brasil situado en el noreste del país. Aunque no hubo mucha gente en mi recepción en el aeropuerto, ya que el retraso del vuelo provocó que aterrizase en Aracaju a la 1 de la madrugada (y en un día de ferias en la ciudad), me alegré de haber llegado por fin a mi desino. Nunca me olvidaré de la bocanada de brisa cálida y húmeda con sabor a mar que me batió en la cara nada más bajar del avión, y que me hizo sentir lleno de ilusión por la experiencia que comenzaba.
Pronto empecé a conocer gente, también conseguí reencontrarme con algunos amigos de mi Erasmus, y fue a través de esa gente que comencé a familiarizarme con la cultura de Sergipe y de Brasil. Desde el “forró” hasta las “quadilhas”, desde el “cuscuz nordestinho” hasta la “feijoada”, desde la “goiaba” hasta el “cajú”, desde el alma con la que se vivían las Olimpiadas hasta el carácter amable y cariñoso de la familia brasileña que me acogió y de mis alumnos y personal coordinador… Me faltan las palabras para describir lo impresionante que fue conocer esta cultura y la huella que han dejado toda esta gente en mi vida.

Y no solo ellos me aportaron valores y conocimientos a mí, sino que yo también intenté marcar la diferencia, llevándome mi cultura y mis conocimientos sobre otras culturas y compartiéndolos desde el respeto mutuo y la confianza, intentando provocar un debate constructivo que hiciera pensar. Esto fue una de las metas que me marqué a la hora de impartir clase de inglés. Yo no quería que los cursos se limitasen a un mero aprendizaje de la lengua, sino que mi objetivo final era que aquellas personas que estaban en situaciones difíciles desarrollaran un pensamiento crítico sobre el mundo, a la vez que me veían a mí como un espejo de otra cultura. Yo, que nací en un pueblo de 230 habitantes donde no se auguraba ningún futuro, decidí marcharme de allí y emprender un camino de superación, y la vida me llevó en aquel momento a darle clase a que se encontraban en una situación similar. Si yo pude salir de aquel pueblo y estar allí en Brasil en aquel momento, ¿por qué ellos no?

img-20160819-wa0028Al final tuve mis aciertos y mis fallos, pero todo forma parte de mi experiencia y he aprendido mucho. Esta experiencia me proporcionó oportunidades para desarrollar habilidades y competencias profesionales y además me enseñó el valor de la enseñanza y lo importante que es en este mundo. Sigo en contacto con muchas personas, tanto personal de AIESEC como alumnos, y, como no, con mi querida familia brasileña que me abrió los brazos y las puertas de su casa de par en par para acogerme. Siempre llevaré a todas las personas que conocí durante esta experiencia en mi mente y en mi corazón, y, sinceramente, espero volver pronto para volver a verlos de nuevo y, quién sabe, a lo mejor para quedarme.


Miguel is an AIESEC exchange participant from Granada. He went on a Global Volunteer project, X4 Change, in Aracaju, Brazil. 

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