Cómo ser un buen TRAVELER

by Adriana, 19, Pompeu Fabra – Barcelona


¿Vas a emprender una experiencia pronto?¿O tienes ganas de hacer algo con significado?

Seguramente si vas a pasar una media de 5 semanas en un país que desconoces y rodeado de gente nueva te has informado previamente para así sentirte más tranquilo y seguro por tomar cierta rienda del control. Pero, sabes qué es lo que necesitas para ser un buen traveler?

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Yo sí y lo voy a compartir contigo para que te sirva y puedas disfrutar mucho más de las experiencias que te esperan.

  1. Olvida las guías de viaje: la mejor forma de poder informarte sobre qué hacer, qué ver y qué conocer del lugar son sus habitantes. Así que pregunta y obtendrás las respuestas.
  2. Ábrete: olvida tu timidez si es que la tienes, habla con gente mientras esperas el transporte, sonríele a quien te mire, verás como cambia tu experiencia y tu percepción del entorno.
  3. Atrévete: segurament el país donde te encuentres será totalmente diferente a nivel cultural de tu país de origen así que corta tus prejuicios y acepta la novedad y el cambio. Aprende de lo diferente aunque te sorprenda o asuste.
  4. Agradece: mucha gente va a estar a tu disposición si lo necesitas, no olvides que igual que tu, muchos son meros voluntarios así que da gracias, muéstrate agradecido y feliz por lo que recibes y si puedes intenta dar.

Parecen cuatro puntos cortos y fáciles de realizar, pero ciertamente, muchas veces se dejan de lado. Es importante ser consciente que en general tu experiencia de voluntariado no tendrá un gran impacto en el lugar, pero si tu actitud, si tu persona se queda en el corazón de la gente el cambio sí será importante, porqué el amor mueve el mundo.

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Espero que os haya gustado esta entrada, besos.

 


Adriana: Soy optimista i realista, quizás actualmente dos adjetivos que no se complementan demasiado pero quiero creer que todo puede mejorarse y que confío en que la vida me de oportunidades para poder aprovecharlas, porqué creo que estamos de paso. 

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Un “gringo” en Brasil

by Miguel Quintanilla, 20


¡Muy buenas! Me llamo Miguel y soy estudiante del Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada. Hace dos años, durante mi Erasmus en Reino Unido, gracias a unos amigos brasileños conocí AIESEC y la labor que desempeña en el mundo, así como las oportunidades que ofrece para estudiantes como yo. Me llamó tanto la atención que decidí que, cuando regresase a España, me iba a poner en contacto con la oficina de AIESEC en Granada, y así lo hice.

Mis amigos, que eran miembros de AIESEC en sus respectivas ciudades, me informaron de la gran variedad de programas que se ofrecen en Brasil. Desde este momento, me llamó la atención el programa X4Change, un proyecto centrado en la educación y consiste en proporcionar cursos gratuitos de una lengua (en mi caso impartí clases de inglés) de una manera dinámica y amena para personas que no tienen o no les es posible en acceso a una educación de calidad (ya que los cursos de idioma en Brasil son bastante costosos). Así, decidí que quería realizar este voluntariado y me puse en contacto con AIESEC Granada.

img-20160803-wa0009Tras pasar entrevistas y todo el papeleo inicial, y después de un arduo viaje en el que mi vuelo se retrasó 10 horas (si es posible, evitad viajar con AirEuropa, fue un verdadero suplicio), llegué a Aracaju, una acogedora y preciosa ciudad (todos los adjetivos que le pueda atribuir se quedan francamente cortos), capital del estado de Sergipe, uno de los estados más pequeños de Brasil situado en el noreste del país. Aunque no hubo mucha gente en mi recepción en el aeropuerto, ya que el retraso del vuelo provocó que aterrizase en Aracaju a la 1 de la madrugada (y en un día de ferias en la ciudad), me alegré de haber llegado por fin a mi desino. Nunca me olvidaré de la bocanada de brisa cálida y húmeda con sabor a mar que me batió en la cara nada más bajar del avión, y que me hizo sentir lleno de ilusión por la experiencia que comenzaba.
Pronto empecé a conocer gente, también conseguí reencontrarme con algunos amigos de mi Erasmus, y fue a través de esa gente que comencé a familiarizarme con la cultura de Sergipe y de Brasil. Desde el “forró” hasta las “quadilhas”, desde el “cuscuz nordestinho” hasta la “feijoada”, desde la “goiaba” hasta el “cajú”, desde el alma con la que se vivían las Olimpiadas hasta el carácter amable y cariñoso de la familia brasileña que me acogió y de mis alumnos y personal coordinador… Me faltan las palabras para describir lo impresionante que fue conocer esta cultura y la huella que han dejado toda esta gente en mi vida.

Y no solo ellos me aportaron valores y conocimientos a mí, sino que yo también intenté marcar la diferencia, llevándome mi cultura y mis conocimientos sobre otras culturas y compartiéndolos desde el respeto mutuo y la confianza, intentando provocar un debate constructivo que hiciera pensar. Esto fue una de las metas que me marqué a la hora de impartir clase de inglés. Yo no quería que los cursos se limitasen a un mero aprendizaje de la lengua, sino que mi objetivo final era que aquellas personas que estaban en situaciones difíciles desarrollaran un pensamiento crítico sobre el mundo, a la vez que me veían a mí como un espejo de otra cultura. Yo, que nací en un pueblo de 230 habitantes donde no se auguraba ningún futuro, decidí marcharme de allí y emprender un camino de superación, y la vida me llevó en aquel momento a darle clase a que se encontraban en una situación similar. Si yo pude salir de aquel pueblo y estar allí en Brasil en aquel momento, ¿por qué ellos no?

img-20160819-wa0028Al final tuve mis aciertos y mis fallos, pero todo forma parte de mi experiencia y he aprendido mucho. Esta experiencia me proporcionó oportunidades para desarrollar habilidades y competencias profesionales y además me enseñó el valor de la enseñanza y lo importante que es en este mundo. Sigo en contacto con muchas personas, tanto personal de AIESEC como alumnos, y, como no, con mi querida familia brasileña que me abrió los brazos y las puertas de su casa de par en par para acogerme. Siempre llevaré a todas las personas que conocí durante esta experiencia en mi mente y en mi corazón, y, sinceramente, espero volver pronto para volver a verlos de nuevo y, quién sabe, a lo mejor para quedarme.


Miguel is an AIESEC exchange participant from Granada. He went on a Global Volunteer project, X4 Change, in Aracaju, Brazil. 

Reasons to Travel While You Are Young

by Cristina Bas Graells, 22


Lo habrás oído en todos los sitios: ahora es el momento, viaja. También habrás oído que somos la Generación Millennial, definida por la tecnología y las ganas de romper con lo establecido, y entre otras maneras, viajando.

La verdad es que no se equivocan, y aquí van 8 razones que lo respaldan:people-mother-family-father-large

  1. Sin ataduras: No tenemos hijos, ni hipotecas, ni trabajos estables. Justo ahora es cuando somos
    más libres, cuando estamos al borde de la vida adulta que, aunque tiene cosas maravillosas, si que nos obliga a veces a comprometernos. Ahora es el momento de pagar vuelos para una persona, de hacer un año sabático (o a lo mejor un mes, o dos), de explorar. Nada te dice que no, nadie te lo impide.
  2. Buena condición física: Eres joven, tus órganos y funciones vitales están en plena capacidad. Puede sonar tópico pero es la verdad, tu cuerpo está lleno de energía. Puede que conserves esta vitalidad y fuerza a medida que crezcas (ojalá sea así), pero es un hecho innegable que esta es la época en que nuestro cuerpo está más activo y menos cansado. Sal a dar un paseo por el mundo.
  3. Menos estándares: Hostales compartiendo habitaciones, dormir en literas, viajar 14 horas en bus, comer de una parada en plena calle. Todas estas “comodidades” son habituales entre los jóvenes viajeros, pero no si la edad es más avanzada. A medida que nos hacemos mayores, queremos menos aventuras y más comodidad. Por eso ahora es el momento, nos importa menos dónde dormimos o qué comemos con tal de vivir la experiencia. Somos mucho más adaptables a las circunstancias que vengan y eso nos hace mejores viajeros.
  4. Momento de descubrirte: Estas en tus años universitarios, o a lo mejor justo acabas de acabarlos. Dicen que este es el momento en que pasas de niño a adulto: tienes que empezar a aclarar tus ideas, saber qué te gusta y que no, qué te apasiona. ¿Qué quieres hacer después? La tan temida pregunta cuya respuesta puede ser viajar. O puede que mientras viajas la encuentres.pexels-photo-large
  5. Más sociales: La Generación Millennial es social, de esto no tenemos ninguna duda. Pero también la que vive detrás de pantallas. Puedes llevar nuestra necesidad de comunicarnos más allá y hacerlo en una lengua diferente. Aprender un idioma, conocer gente local, sus costumbres. Nos da menos vergüenza interactuar y tenemos que aprovecharlo. Habla, habla, habla y descubre. Prometo que no decepciona.
  6. Aumenta tus habilidades: Si lo que te preocupa es tu carrera profesional, y te das cuenta que viajar te puede robar tiempo de mejorar tu CV, déjame decir una cosa: el mundo es la mejor escuela. Las empresas no buscan lo mismo que hace 20 años. Ahora vale más haber vivido una experiencia internacional, saber idiomas o tener bien desarrolladas ciertas ‘soft skills’ que la nota que sacaste en ese examen que memorizaste y no recuerdas nada. Viajar te da otra perspectiva, otra visión que no tendrá alguien que nunca haya salido de su ciudad.
  7. Aprovecha el tiempo: No todos los viajes son de placer. También puedes combinar tu estancia en algún país para hacer algo que te enriquezca. ¿Alguna vez has pensado en hacer un voluntariado en algún sitio que te atraiga personalmente? ¿Y unas prácticas? ¿Y un curso? Cuanto más tiempo pasas en un lugar, más oportunidades tienes de conocerlo a fondo. Viajar no es sólo visitar los tres monumentos turísticos sino que es mucho más: es probar comida tradicional, perderte por las calles, encontrar rincones que creías inexistentes.
  8. Presupuesto joven: Si has llegado hasta aquí, supongo que estás de acuerdo que viajar cuando se es joven solo tiene ventajas. Ah no, tiene un inconveniente: no tener dinero. Bueno pues eso no es un problema. Ahora es cuando no tienes ataduras, cuando sólo tienes que pagar por ti mismo y no con una familia a sustentar. Además, cada vez hay más alternativas baratas tanto de alojamiento como comida. Cuando te das cuenta de lo que viajar te aporta, te dejan de importar ciertas cosas. Date tu tiempo y inviertélo en viajar, seguro que el retorno es mayor.

Nunca seremos tan jóvenes como ahora, así que ¿por qué desperdiciarlo quedándote en casa?


Cristina is a former vice president of marketing for her local AIESEC office in Pompeu Fabra, Barcelona and regularly writes for the AIESEC in Spain blog.

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8 Regrets I Had While Travelling

8 Regrets I Had While Travelling by Cristina Bas Graells, 22 Es imposible arrepentirse de haber viajado. Pero sí nos podemos arrepentir de no haber hecho algunas cosas que en el momento no tuvimos el valor de hacerlas o creímos que era una tontería. No hablar lo suficiente con los locales: A veces la vergüenza […]

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Brasil – Derribando Tópicos Y Estereotipos (O No)

Blog - Brasil

Todos los países del mundo tienen tópicos y estereotipos. Pero cuando tu población supera los 209 millones de habitantes y tu superficie es aproximadamente 8,5 millones de kilómetros cuadrados, das que hablar. Hemos escuchado cien mil tópicos sobre como es Brasil: su cultura y su gente, su música, su comida, sus fiestas y costumbres. ¿Pero de verdad sabemos tanto como creemos o todo se basa en prejuicios y estereotipos que hemos ido cultivando a lo largo de los años?

Nada te da más visión del mundo que viajar, y Brasil, al igual que muchos países, es percibido como el país del carnaval, la samba y el futbol. Y aunque muchos tópicos se basan en realidades, no es hasta que te encuentras en el lugar cuando te das cuenta como es realmente. Hace dos veranos tuve la oportunidad de realizar un voluntariado gracias a AIESEC en Brasil y derribé alguno de los tópicos que nuestra sociedad ha formado o, por el contrario, comprobé los que son ciertos.

  1. Fútbol: Esto es un tópico y una realidad. Aunque no tengan una liga potente como cualquier europea, el fútbol está en todos sitios, especialmente cuando concierne a la selección nacional. Durante mi voluntariado, muchos niños llevaban la famosa verde-amarela (incluso durante días seguidos) y en los ratos libres siempre querían jugar. En cuanto al gran templo, el Maracaná, me pexels-photo-58461-largedejó sin palabras. Incluso completamente vacío durante el tour que hicimos, es mucho más grande que cualquier estadio que he visto. El sueño de muchos brasileños (y probablemente muchos futboleros de todo el mundo).
  2. Samba: Esto es un tópico. Claramente la samba es la música oficial y la más famosa originada en Brasil, pero no la única. Lo que más suena por todas partes (radio, discotecas, tiendas) es otro género: el sertanejo. Seguramente no te sonará el nombre pero si digo nombres como Michel Teló y su famoso “Ai se eu te pego” todo cobra sentido. Incluso tuve la oportunidad de asistir a un concierto mientras estaba ahí. Otro estilo muy conocido es el funk. Pero no es el que te imaginas, el funk brasileño es el ritmo que suena en los fondos bajos, y normalmente está mal visto, como no música de calidad. Finalmente, tenemos la clásica bossa-nova, que aun no ser popular entre los jóvenes, si lo es para los más mayores que quieran apreciar las glorias del país.
  3. Carnavales: Aunque mi estancia fue durante agosto-septiembre y por lo tanto no coincidiendo con la época de Carnavales, si me contaron que sólo es un gran acontecimiento en Rio, las otras ciudades tienen pequeños carnavales dónde no todo es tan espectacular.
  4. Brasileños/as: Todos tenemos en mente los estereotipos relacionados siempre con los brasileños y brasileñas: grandes cuerpos en bañador o bikini bañados por el sol tropical. Pero eso no son más que estereotipos. Para empezar no todos son morenos: dónde vivía yo, antigua colonia alemana, gran parte de la población era rubia con los ojos azules o verdes. Tampoco todos tienen un cuerpo 10, la comida es muy grasienta, aceitosa y con muchos aliños, y aunque hay platos deliciosos, también son bastante calóricos.
  5. Playas: No he tenido la oportunidad de estar en muchos países tropicales pero las playas brasileñas son espectaculares. Especialmente en Florianópolis, ciudad en la que estuve. Que fuera invierno era un handicap a la hora de disfrutar de un buen baño, pero sólo el poder pasear por playas kilométricas y casi desérticas era un placer. Además muchas están unidas a bosques, lo que le da un aire aún más exótico. También visité Ipanema y Copacabana, míticas playas de Rio de Jainero, pero no era lo mismo ya que la ciudad es extremadamente turística y las playas no son una excepción.
  6. Cristo Redentor: No sé si clasificarlo como tópico o realidad. Presenciar una de las 7 maravillas del mundo moderno es espectacular y el Cristo Redentor no se queda corto. La estatua es realmente gigantesca y se alza en un montículo que tienes que acceder a través de furgonetas organizadas. La parte mala es que el recinto que lo rodea es muy pequeño y la cantidad de turistas que lo rodean hace que su disfrute sea más complicado. Pero así es Rio de Janeiro, una de las ciudades que pasó a estar en la lista de mis favoritas: porque a pesar del turismo masivo, ha sabido conservar la magia y la esencia de Brasil.
  7. Peligroso: Brasil es un país también conocido por su peligrosidad. Los ratios de criminalidad son altos y era uno de los contras que me planteé al principio. Aun así, la ciudad en la que estaba era de las más seguras del país y nunca tuve malas sensaciones, incluso de noche. En otras ciudades más al norte es arriesgado, pero paseamos de noche por Rio y São Pablo sin problema. Creo que la clave está en saber lo que estás haciendo. Peligros existen en todo el mundo, pero nunca se debe generalizar ni vivir en base de prejuicios.
  8. Distancias: Vivimos en Europa, el viejo y pequeño continente. Sobretodo pequeño. En America no miden las cosas por igual que aquí. Para ellos que podamos viajar país a país en pocas horas les parece fascinante. ¿Barcelona-París en 2 horas? Imposible. Mi host family era originaria de Porto Alegre, 6 horas en coche al sur de Florianópolis, pero para ellos era como ir un fin de semana a su segunda residencia. Por el contrario nunca habían salido del país, ni siquiera habían visitado las Cataras de Iguaçú o Rio de Janeiro.
  9. Comida: Como ya he dicho antes la comida brasileña es bastante grasienta y, aunque a veces eché de menos la dieta mediterránea, algunos platos son deliciosos. La más típica que me encontraba tanto en los comedores escolares como en casa con mi host family era carne sazonada de algún modo, feijão (típicos frijoles de color morado) y arroz, mucho arroz. En los supermercados vendían arroz en paquetes de 5 o 10 kilos, nunca había visto nada igual. Otra comida típica es el pão de queijo o pan de queso: pequeñas bolitas donde la masa misma está elaborada de queso. Pero aquí no acaba, también hay muchos dulces, especialmente el brigadeiro: una masa de leche condensada con chocolate que se utiliza en bombones, pasteles y otros tipos de dulces. También hay helados de açaí, una fruta tropical que sólo crece en el amazonas y que sirven como aquí servimos el yogur helado. Pero si hay algo a resaltar y que echo mucho de menos son los zumos naturales: todos los sabores que puedas imaginar, todas las combinaciones, frutas que ni sabía que existían. Y si eres un apasionado de la fruta como yo, aquello es el paraíso en la Tierra.
  10. Divisa: “Al ser Sudamérica, será barato.” Brasil es una economía emergente y se nota. El real brasileño es una de las divisas más valoradas del sur del continente y lo notamos al cruzar la frontera, tanto con Argentina como Paraguay. Aunque intercambiamos algunos reales por pesos o guaraníes respectivamente, en tiendas también nos aceptaban reales, ya que son mucho más valiosos que su moneda local. Actualmente está a 4 reales cada euro, pero cuando yo fui la conversión era 3-1, así que no todo es tan barato como parece y tienes que tenerlo en cuenta a la hora de gastar.

 

Y para terminar, mi consejo personal: no te dejes influenciar por los estereotipos de cada país. Todos tienen, así como tienes una imagen formada de ellos. Déjate sorprender y seguro que te llevas una sorpresa agradable.

 

Por Cristina Bas

 

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