¿Sabes Que Tú Puedes Cambiar El Mundo? Sí, Tú.

Blog - Marruecos

¿Te consideras una persona pequeña, que hace cosas pequeñas en lugares pequeños?

No soy nadie importante, no soy rico ni soy una persona influyente. No tengo grandes ideas, no he realizado nunca grandes proyectos ni creo que yo pueda crear un impacto en esta sociedad. Me cuesta solucionar mis problemas, no creo que pueda ayudar a nadie a solucionar los suyos.

 

¿Te suena de algo?

No he hecho más que enumerar una serie de excusas que he oído o yo mismo he dicho/pensado durante mucho tiempo. Creemos que por ser simples estudiantes, trabajadores, o lo que sea, no podemos ayudar a los demás, no podemos causar un impacto en nuestra sociedad ni podemos ayudar a solucionar, aun que sea un poco, los problemas que hay en esta u otras sociedades.

A menudo pensamos que somos gente pequeña que hace cosas pequeñas.

La semana pasada he tenido la oportunidad de participar en un proyecto solidario organizado por la empresa donde trabajo con la colaboración de muchos de sus clientes. Hemos ido a Marrakech tres días en los que hemos comprado ropa y juguetes para los niños de un orfanato. No disponíamos de grandes recursos pero fueron suficientes para hacer felices a 150 niños que gracias a esta acción tienen ropa nueva y juguetes con los que entretenerse y aprender.

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Quizás esta acción no tenga un impacto más allá de hacer felices a los niños durante un corto período de tiempo, quizás esta acción no cambie la vida de estos niños drásticamente ni solucione sus problemas a largo plazo.

O quizás si cambie drásticamente la vida de alguno de estos niños. Quizás alguno recuerde dentro de unos años que unos completos desconocidos han venido a ayudarles. Quizás alguno de estos niños dentro de unos años tenga la oportunidad de ayudar a otros y lo haga al recordar que hay gente que lo hizo por él años atrás.

No puedo saber la influencia que ha tenido este pequeño proyecto en los demás pero si se la influencia que ha tenido en mí. Este proyecto me ha hecho reflexionar sobre algo. Algo que había pensando muchas veces pero no había reflexionado sobre ello pues no lo había vivido.

¿Qué pasaría si la mayoría de nosotros pasase a la acción?

¿Qué pasaría si más empresas se preocupasen por ayudar a los que lo necesitan?

¿Qué pasaría si la mayoría de nosotros realizase pequeñas acciones que creasen un pequeño impacto?

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” – Eduardo Galeano.

Esta frase resume todo lo que he pensado durante estos días. Nos infravaloramos y creemos que no podemos hacer nada por el mundo ya que somos gente pequeña que vivimos en lugares pequeños y solo hacemos cosas pequeñas.

Excusas, son solo eso.

Tú que lees esto y yo que lo escribo tenemos la capacidad de cambiar el mundo. Quizás no el mundo entero pero si el mundo de todas las personas a las que podemos ayudar. Si todos aportamos nuestro granito de arena, de la forma que podamos, el impacto cada vez será mayor y veremos como poco a poco viviremos en un mundo mejor.

¿Vas a seguir igual que hasta ahora o quieres ser una de esas pequeñas personas que hacen cosas pequeñas en lugares pequeños para cambiar el mundo?

 

Por Angel Fraga

 

>> Decide cambiar tu mundo hoy a través de nuestro programa de voluntariado internacional

Brasil – Derribando Tópicos Y Estereotipos (O No)

Blog - Brasil

Todos los países del mundo tienen tópicos y estereotipos. Pero cuando tu población supera los 209 millones de habitantes y tu superficie es aproximadamente 8,5 millones de kilómetros cuadrados, das que hablar. Hemos escuchado cien mil tópicos sobre como es Brasil: su cultura y su gente, su música, su comida, sus fiestas y costumbres. ¿Pero de verdad sabemos tanto como creemos o todo se basa en prejuicios y estereotipos que hemos ido cultivando a lo largo de los años?

Nada te da más visión del mundo que viajar, y Brasil, al igual que muchos países, es percibido como el país del carnaval, la samba y el futbol. Y aunque muchos tópicos se basan en realidades, no es hasta que te encuentras en el lugar cuando te das cuenta como es realmente. Hace dos veranos tuve la oportunidad de realizar un voluntariado gracias a AIESEC en Brasil y derribé alguno de los tópicos que nuestra sociedad ha formado o, por el contrario, comprobé los que son ciertos.

  1. Fútbol: Esto es un tópico y una realidad. Aunque no tengan una liga potente como cualquier europea, el fútbol está en todos sitios, especialmente cuando concierne a la selección nacional. Durante mi voluntariado, muchos niños llevaban la famosa verde-amarela (incluso durante días seguidos) y en los ratos libres siempre querían jugar. En cuanto al gran templo, el Maracaná, me dejó sin palabras. Incluso completamente vacío durante el tour que hicimos, es mucho más grande que cualquier estadio que he visto. El sueño de muchos brasileños (y probablemente muchos futboleros de todo el mundo).
  2. Samba: Esto es un tópico. Claramente la samba es la música oficial y la más famosa originada en Brasil, pero no la única. Lo que más suena por todas partes (radio, discotecas, tiendas) es otro género: el sertanejo. Seguramente no te sonará el nombre pero si digo nombres como Michel Teló y su famoso “Ai se eu te pego” todo cobra sentido. Incluso tuve la oportunidad de asistir a un concierto mientras estaba ahí. Otro estilo muy conocido es el funk. Pero no es el que te imaginas, el funk brasileño es el ritmo que suena en los fondos bajos, y normalmente está mal visto, como no música de calidad. Finalmente, tenemos la clásica bossa-nova, que aun no ser popular entre los jóvenes, si lo es para los más mayores que quieran apreciar las glorias del país.
  3. Carnavales: Aunque mi estancia fue durante agosto-septiembre y por lo tanto no coincidiendo con la época de Carnavales, si me contaron que sólo es un gran acontecimiento en Rio, las otras ciudades tienen pequeños carnavales dónde no todo es tan espectacular.
  4. Brasileños/as: Todos tenemos en mente los estereotipos relacionados siempre con los brasileños y brasileñas: grandes cuerpos en bañador o bikini bañados por el sol tropical. Pero eso no son más que estereotipos. Para empezar no todos son morenos: dónde vivía yo, antigua colonia alemana, gran parte de la población era rubia con los ojos azules o verdes. Tampoco todos tienen un cuerpo 10, la comida es muy grasienta, aceitosa y con muchos aliños, y aunque hay platos deliciosos, también son bastante calóricos.
  5. Playas: No he tenido la oportunidad de estar en muchos países tropicales pero las playas brasileñas son espectaculares. Especialmente en Florianópolis, ciudad en la que estuve. Que fuera invierno era un handicap a la hora de disfrutar de un buen baño, pero sólo el poder pasear por playas kilométricas y casi desérticas era un placer. Además muchas están unidas a bosques, lo que le da un aire aún más exótico. También visité Ipanema y Copacabana, míticas playas de Rio de Jainero, pero no era lo mismo ya que la ciudad es extremadamente turística y las playas no son una excepción.
  6. Cristo Redentor: No sé si clasificarlo como tópico o realidad. Presenciar una de las 7 maravillas del mundo moderno es espectacular y el Cristo Redentor no se queda corto. La estatua es realmente gigantesca y se alza en un montículo que tienes que acceder a través de furgonetas organizadas. La parte mala es que el recinto que lo rodea es muy pequeño y la cantidad de turistas que lo rodean hace que su disfrute sea más complicado. Pero así es Rio de Janeiro, una de las ciudades que pasó a estar en la lista de mis favoritas: porque a pesar del turismo masivo, ha sabido conservar la magia y la esencia de Brasil.
  7. Peligroso: Brasil es un país también conocido por su peligrosidad. Los ratios de criminalidad son altos y era uno de los contras que me planteé al principio. Aun así, la ciudad en la que estaba era de las más seguras del país y nunca tuve malas sensaciones, incluso de noche. En otras ciudades más al norte es arriesgado, pero paseamos de noche por Rio y São Pablo sin problema. Creo que la clave está en saber lo que estás haciendo. Peligros existen en todo el mundo, pero nunca se debe generalizar ni vivir en base de prejuicios.
  8. Distancias: Vivimos en Europa, el viejo y pequeño continente. Sobretodo pequeño. En America no miden las cosas por igual que aquí. Para ellos que podamos viajar país a país en pocas horas les parece fascinante. ¿Barcelona-París en 2 horas? Imposible. Mi host family era originaria de Porto Alegre, 6 horas en coche al sur de Florianópolis, pero para ellos era como ir un fin de semana a su segunda residencia. Por el contrario nunca habían salido del país, ni siquiera habían visitado las Cataras de Iguaçú o Rio de Janeiro.
  9. Comida: Como ya he dicho antes la comida brasileña es bastante grasienta y, aunque a veces eché de menos la dieta mediterránea, algunos platos son deliciosos. La más típica que me encontraba tanto en los comedores escolares como en casa con mi host family era carne sazonada de algún modo, feijão (típicos frijoles de color morado) y arroz, mucho arroz. En los supermercados vendían arroz en paquetes de 5 o 10 kilos, nunca había visto nada igual. Otra comida típica es el pão de queijo o pan de queso: pequeñas bolitas donde la masa misma está elaborada de queso. Pero aquí no acaba, también hay muchos dulces, especialmente el brigadeiro: una masa de leche condensada con chocolate que se utiliza en bombones, pasteles y otros tipos de dulces. También hay helados de açaí, una fruta tropical que sólo crece en el amazonas y que sirven como aquí servimos el yogur helado. Pero si hay algo a resaltar y que echo mucho de menos son los zumos naturales: todos los sabores que puedas imaginar, todas las combinaciones, frutas que ni sabía que existían. Y si eres un apasionado de la fruta como yo, aquello es el paraíso en la Tierra.
  10. Divisa: “Al ser Sudamérica, será barato.” Brasil es una economía emergente y se nota. El real brasileño es una de las divisas más valoradas del sur del continente y lo notamos al cruzar la frontera, tanto con Argentina como Paraguay. Aunque intercambiamos algunos reales por pesos o guaraníes respectivamente, en tiendas también nos aceptaban reales, ya que son mucho más valiosos que su moneda local. Actualmente está a 4 reales cada euro, pero cuando yo fui la conversión era 3-1, así que no todo es tan barato como parece y tienes que tenerlo en cuenta a la hora de gastar.

 

Y para terminar, mi consejo personal: no te dejes influenciar por los estereotipos de cada país. Todos tienen, así como tienes una imagen formada de ellos. Déjate sorprender y seguro que te llevas una sorpresa agradable.

 

Por Cristina Bas

 

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¿Por qué deberías venir a visitar mi país, Polonia?

Blog - ¿Por qué deberías venir a visitar mi país, Polonia?

Todo el mundo ama su tierra, así que escribir sobre el motivo por el que la gente debería venir a visitar la mía no debería ser un problema. Pues para mí lo fue. Estuve 3 semanas pensando sobre qué escribir. ¿Cómo puedo animar a jóvenes españoles a que vengan a experimentar Polonia?

He estado en España bastantes veces, en total he estado allí más de un año, y me encanta. ¿Por qué? Las personas, el tiempo, el ambiente y las tapas. Sí, las tapas es algo que echo mucho de menos en los bares polacos. Sin embargo, cuando he estado en España ha habido cosas que echaba de menos de Polonia, y no eran sólo mi familia y mis amigos. Así que voy a compartir contigo una lista de razones por las que deberíais elegir Polonia como destino este verano.

 

  1. Polonia es muy bonita. Quizás pienses que lo digo sólo porque soy de aquí, pero no, de verdad. Tenemos playas, montañas, cientos de lagos en los que darte un baño durante los calurosos días de verano. Y bosques, en todos lados hay bosques muy bonitos. ¿Qué más? ¡Ciudades! Una mezcla de impresionante arquitectura antigua con edificios de estética comunista que para algunos tienen encanto. Cada ciudad está llena de lugares históricos. No os voy a dar una lista con todo lo que debéis visitar, pero buscad esto en internet: Zakopane, Wieliczka, Mazury, Kołobrzeg and Kraków y mi ciudad: Poznań.

 

  1. La gente, sí. Los polacos somos amables si nos llegas a conocer. Hay muchísimos estereotipos sobre nosotros, sobre todo relacionados con el gobierno y los refugiados, pero somos hospitalarios y nos encanta tener invitados. Hay un antiguo dicho polaco que dice: ‘un invitado en la casa es como Dios en la casa’. Si conoces a polacos, ten por seguro que te invitarán a su casa para que conozcas a sus padres y abuelos. Los abuelos polacos son como los abuelos de todos lados. Mejor que entres en sus casas con hambre, porque te van a dar de comer como nunca antes. Les encanta la gente joven, y aunque no te entiendan una palabra, te preguntarán sobre tu familia y tu país. Suena genial, estás pensando: ‘sí, claro, todos los abuelos polacos son así y están deseando invitarme a sus casas’. No, desde luego que no, ¡pero si conoces a la gente adecuada sí que será así! Y recuerda, no seas vergonzoso y diles que eres español, especialmente por el tema fiesta…

 

  1. Comida. Seguro que te suenan el vodka y los pierogi, pero hay mucho más que probar. Busca esto en internet: bigos, pierogi ruskie, żeberka, makowiec y algo que sólo puedes probar en Poznań: Rogale Świętomarcińskie!

 

  1. La cultura. Si te gusta, es algo que te puede animar a venir a Polonia. Tenemos muchísimos museos, castillos antiguos, y un montón de lugares más que visitar. Si vas a la capital, recuerda visitar el Muzeum Powstania Warszawskiego, Zamek y Łazienki. En Cracovia, acuérdate de Wawel y haz un viaje de un día a Wieliczka y Oświęcim. Para este último lugar, el viaje no es muy cómodo, pero es un lugar que debería ser visitado por todos los que vivimos en Europa. ¿Qué más? Teatros. Son espectaculares, pero cierran en verano. A eso le ponemos solución: en verano hay muchos teatros callejeros que actúan gratis en las ciudades más grandes. ¿Conciertos y festivales? Sí, durante el verano hay muchísimos en diferentes ciudades con precios más atractivos que en España.

 

Como puedes ver, hay muchas razones por las que visitar Polonia este verano. Quiero mencionar una cosa más: ve de voluntariado Global Citizen, si no a Polonia, a algún otro lado, ¡pero hazlo! Es una oportunidad increíble e inolvidable para aprender de ti mismo y del mundo que te rodea. Es tu oportunidad para crecer como nunca, y para hacer amigos para toda la vida. ¡Es una oportunidad que no te puedes perder! Do zobaczenia.

 

Por Zofia Sidorowicz Janeczko

 

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Cómo La Danza y AIESEC Son Mis Plataformas De Evolución – Día Internacional de la Danza

miguelblog

Por norma general, los resúmenes vienen al final. Yo me voy a permitir el lujo de darle la vuelta a la tortilla, y voy a comenzar con la conclusión. Y es que puedo asegurar y aseguro que mi vida se resumen en una sola palabra: PASIÓN.

Nací en Ponferrada hace 19 años y medio, una “pequeña” ciudad de León en la que las posibilidades para una persona con mis inquietudes eran mínimas y contadas. Por lo que puedo recordar, desde bien pequeño bailaba siempre que podía. Me metía en el salón, y cerraba la puerta creyendo que nadie me vería, obviando el pequeño detalle de que esa puerta tenía unos cuantos vidrios que permitían que mi madre y cualquiera que pasase por delante pudiese ver mis por aquel entonces torpes movimientos. Pero había un problema: la danza era cosa de chicas. Cuando con 4 o 5 años aproximadamente pisé por primera vez un aula de danza repleto de chicas (literalmente, yo era el único niño), huí corriendo.

Mi historia de amor con la danza se hubiese quedado ahí de no ser porque años después, cuando yo ya tenía 11 años, mi hermano me animó a apuntarme de nuevo a una escuela de danza, de las pocas que hay por Ponferrada. Y ese fue el momento en el que cambió mi vida. Si hay algo que tengo claro es que la danza supuso un punto de inflexión en mi vida, una vía de escape a un mundo que no cubría mis expectativas. Y este fue el principio de un romance que duraría 7 años.

Tal era mi pasión por la danza que a los 14 años decidí volar. Decidí que quería dedicarme a la danza profesionalmente, que quería que mi vida fuese por y para la danza. Y así fue. A pesar de las críticas y las negativas por parte de varias personas, también recibí mucho apoyo, siendo el más fuerte e importante el de mi madre, a la que le debo si no todo, mucho. Hice la prueba para entrar en el Conservatorio Profesional de Danza de Madrid, la pasé, y comencé lo que para mí se convirtió en la etapa del cambio. Así que, con tan solo 14 años, comencé una nueva vida a casi 400km de mi casa.

La danza es pasión, es superación día a día, es caerse como sinónimo de levantarse, es equivocarse, es aprender, es respirar y vivir. Es creer en algo y dedicarte a ello, sin importar lo que cueste. Es trabajar día a día con un fin: sentir el calor de los focos en la piel y de los aplausos en el corazón. Y también es gente, gente que te apoya y te sigue, que te tiende la mano cuando tropiezas. En resumen, bailar es un sueño que se persigue día a día.

Y para mi ese día a día llegó a su fin hace año y medio, pero siempre que alguien me pregunta por ello, mi respuesta es la misma: la danza me aportó más que lo que nunca ninguna otra cosa me ha aportado. Gracias a ella soy una persona que cree en sí misma, que asume riesgos, que sigue adelante, que no tiene miedo a caerse, ni miedo al miedo. Crecí y aprendí en esos años lo que mucha gente tarde décadas en aprender.

Un año después de dejar la danza, hace 7 meses, me mudé a Barcelona. Y un mes después de empezar la universidad, conocí lo que a día de hoy se ha convertido en mi nueva pasión. AIESEC apareció, al igual que la danza, de la nada. Y sin embargo, en estos pocos meses se ha convertido en mi nueva plataforma de evolución. De nuevo he encontrado el sitio donde crecer, donde caerme y levantarme, donde el apoyo es pan de cada día. Me he dado cuenta de que mediante la danza cambié mi mundo, y hoy en día, con AIESEC, no solo estoy cambiando mi mundo sino el de otra gente. Porque, como dicen por ahí, las pequeñas acciones tienen grandes consecuencias.

Y es que AIESEC es eso. Es gente, es cambio, es impacto. En resumen, es PASIÓN por el mundo y por la gente.

Miguel Herraez, AIESEC in Pompeu Fabra

8 Semanas Para Un Verano Alternativo: Haz Prácticas En Una Startup En Portugal o Brasil

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El emprendimiento es una tendencia global que ha sido interrumpida a lo largo del mundo por la crisis económica. Pero, ¿sigue España esta tendencia? De acuerdo con el Monitor Global de Emprendimiento (GEM), en 2015, el índice de actividad emprendedora de España fue de 5.7%, el cual está por debajo del europeo (7.8%).

Uno de los factores principales que afectan a este índice puede ser la falta de desarrollo de las cualidades y habilidades relevantes para un emprendedor, tales como, pasión, visión, logro de objetivos, capacidad de aprender, creatividad e innovación, persistencia, autoestima y trabajo en equipo. Los jóvenes españoles están buscando las formas de madurar este tipo de habilidades, entre otras, para convertirse en emprendedores exitosos contribuyendo al desarrollo de su país y al suyo propio.

Como la organización de jóvenes más grande del mundo, nos preguntamos cómo podemos contribuir al desarrollo de los Objetivos de Desarrollo Global mientras desarrollamos liderazgo entre los jóvenes de todas las esquinas del mundo. En AIESEC, ofrecemos a la gente joven la oportunidad de vivir el mundo, porque solo cuando empecemos a entenderlo podremos empezar a cambiarlo. Y la manera en la que envisionamos conseguir esto es exactamente desarrollando liderazgo responsable y emprendedor.

Global Entrepreneur como una conexión entre el talento y el crecimiento económico

Global Entrepreneur nace como una solución para conectar el talento joven con las Startups, para que estas puedan madurar, crecer y tener un impacto en el mundo. Debido a la falta de alineación entre los sistemas educativos y lo que el mundo busca, las Startups se encuentran en una situación de falta de colaboradores con las competencias y habilidades adecuadas para alcanzar los objetivos de su negocio. El programa de AIESEC crea esta unión, dándoles la posibilidad a los jóvenes de vivir una experiencia de intercambio en una Startup en otro país.

La oportunidad de desarrollar tus capacidades de liderazgo

A través de este programa de AIESEC, los jóvenes españoles tienen la oportunidad de trabajar durante 8 semanas en un ambiente multicultural en otro país. A través de esta experiencia, los participantes pasarán por un proceso para comprender y desarrollar estas cualidades. Estas son las 4 habilidades que queremos desarrollar en jóvenes como tú:

1) Conviértete en un líder que se conoce a sí mismo y explora su pasión centrándose en sus habilidades antes que en sus fortalezas

Comprendiendo tus Key Performance Indicators y recibiendo feedback regularmente ampliarás el conocimiento personal y profesional sobre ti mismo.

2) Interésate por los problemas del mundo y actúa para intentar cambiarlos

Tendrás la oportunidad de interactuar con ciudadanos locales en tu lugar de trabajo o en otras situaciones, lo que te permitirá comprender su cultura y sus normas de negocio.

3) Sé capaz de inspirar a otros para alcanzar un mayor propósito

Interactuando con otros participantes y empleados, a través de espacios colaborativos y aprendiendo a motivar a otros para lograr la visión y la misión de la Startup.

4) Conviértete en una persona orientada a las soluciones que toma riesgos cuando es necesario

Cumpliendo con un job description retante en un ambiente de trabajo ajeno, adaptándote a cada situación y mostrando resiliencia para hacer frente a los retos.

Sumérgete en un País de habla Portuguesa

¿Y si pudieses hacer prácticas en uno de los países más emprendedoreVENTUREBRASILPICs de Europa? ¿Y en el más emprendedor del mundo? El mismo estudio, el Monitor Global de Emprendimiento, reconoció a Brasil en 2015 como el país más emprendedor del globo. Al mismo tiempo, varios expertos y autores han reconocido Portugal como el San Francisco de Europa.

VENTUREPORTUGALPIC

No podría ser más simple.

Sé un Marketer!

Este verano alternativo está solo a un click de distancia. Accede a nuestra página de Global Entrepreneur y descubre más sobre los increíbles proyectos que tenemos para ti en Brasil y Portugal. Hay más de 200 oportunidades disponibles para la juventud Española, la mayoría sobre Marketing, Ventas e Internacionalización.

Al mismo tiempo que tú vives esta experiencia de 8 semanas con gente de todo el mundo y descubres una nueva cultura, utilizarás tus habilidades para hacer posible a la Startup crear su propio impacto.

Si tú también crees que puedes contribuir al desarrollo de la economía de Portugal y Brasil, haz de este verano una alternativa diferente.

Encuentra más sobre Global Entrepreneur en nuestra página aiesec.org.es/globalentrepreneur

Este verano, 6 semanas de Voluntariado internacional por una Educación de Calidad

Cabecera Global Citizen (6X4)

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, aprobados, tras una gran consulta global, en la cumbre de las Naciones Unidas que tuvo lugar el pasado Septiembre de 2015, son los 17 Objetivos en los que todos los países sin excepción se ven inmersos para la erradicación de la pobreza, asegurar la prosperidad y preservar el planeta.

A menudo los jóvenes nos preguntamos qué podemos hacer nosotros para contribuir a cambiar las cosas. Desde AIESEC damos la oportunidad a los jóvenes de ver el mundo, porque cuando lo vemos podemos empezar a entenderlo y cuando lo entendamos podremos empezar a cambiarlo. Es por ello que la ONU ha reconocido nuestra labor designándonos como la Organización de Jóvenes responsable de los ODS.

Este verano AIESEC en España quiere contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible numero 4 – una Educación de Calidad, ofreciendo la oportunidad de participar en proyectos sociales internacionales para la mejora de la educación en los países donde más se necesita. Además, este tipo de experiencias, proporcionan a los jóvenes el desarrollo personal y profesional de habilidades que no siempre se desarrollan dentro de nuestro sistema educativo. En concreto, experiencias que nos ayudan a entender el mundo a nuestro alrededor y nuestra capacidad para marcar una diferencia, al mismo tiempo que nos hacen entendernos a nosotros mismos, cuales son nuestros valores, y que es lo que es lo que realmente nos gusta hacer. Queremos desarrollar jóvenes emprendedores y responsables capaces de arriesgar y jóvenes que son capaces de transmitir en diferentes escenarios para inspirar a más gente.

Todo ello a través de proyectos sociales de educación en Perú, India, Croacia, Polonia, Brasil, Rumanía, Tailandia y muchos destinos más, donde nuestra organización está presente. Proyectos en los que tomarás un rol de responsabilidad, trabajarás en equipos multiculturales y entrarás en contacto con diferentes instituciones, colegios u organizaciones internacionales. Gestión de proyectos, cooperación y desarrollo o dar clases de idiomas son algunas de las opciones.

Al mismo tiempo que vives una experiencia de 6 semanas con jóvenes de todo el mundo y descubres una nueva cultura, darás la oportunidad a otros de ver que ellos también pueden crear un impacto.

Si tú también crees que una educación diferente es posible, este verano haz algo diferente y actúa para el mundo.

Descubre más en aiesec.org.es/globalcitizen

“Mi experiencia con AIESEC en la India, me hizo reflexionar sobre mi mundo. Desde entonces cambié mucho como persona. Me cambiaron las prioridades en la vida, y descubrí muchas cosas que me hacían feliz sin necesidad de dinero. Pero sobretodo descubrí que no importa en donde, al final todos sentimos igual: la vida no es más que conexiones humanas“

Valeria, 22 años, participante de nuestro programa en la India.

Brasileña Por 6 Semanas

BRASILEÑA POR 6 SEMANAS

Me cuesta creer que ya haga dos años que me embarqué en ese avión que cambió mi perspectiva del mundo. Siempre me he considerado una persona abierta de miras, aventurera y que no le asustan los desafíos. O a lo mejor si le asustan, ¿pero no es eso la mejor parte?

Cualquier aventura me emociona pero un voluntariado internacional no era una idea que tuviera en mente desde un principio. La necesidad surgió después de unirme a AIESEC, gran parte por casualidad. Poder proporcionar este tipo de experiencias, me hizo abrir los ojos. Les comenté a mis padres que ese mismo verano yo me podía ir y aunque al principio no les hizo mucha gracia, enseguida vieron los beneficios que me podía aportar.

Elegir destino no fue fácil. Quería alejarme, vivir realmente una experiencia diferente, dónde desde la cultura hasta el clima me resultaran extraños y nuevos. Estaba entre Asia Pacífico o Sudamérica, pero la gran cantidad de proyectos disponibles en la última me hicieron decantarme. Finalmente, después de entrevistas, pros y contras, escogí mi proyecto en Brasil.

El día 25 de julio de 2014 empezaba mi aventura. Era la primera vez que cruzaba el charco, y además la primera que viajaba realmente sola. Fue un día muy largo de despedidas, 3 aviones, maletas arriba y abajo y una mezcla de nervios y emoción, pero llegué a mi destino: Florianópolis. No, yo tampoco había oído hablar de esta pequeña isla, casi paradisiaca, del sur de Brasil. Con sólo googlearla, quedé enamorada y decidida.

En el aeropuerto, mi host brother me recogió y llegamos a su casa. El primer shock cultural fue que los padres no sabían una palabra de inglés, solo portugués, pero eso no fue impedimento para un gran recibimiento. Las 6 semanas que pasé con ellos me trataron como una hija más, ya que pasaron de tener dos a cuatro (yo y mi compañera de voluntariado y casa, una chica austríaca).

La primera semana de mi voluntariado fue principalmente de entrenamiento. Los miembros de AIESEC nos reunían cada día para que nos conociéramos, tanto entre nosotros como a nosotros mismos. Hacían actividades y nos ayudaron a enfocar nuestro proyecto, explicándonos todos los detalles. Este consistía en pasar hacer sesiones a niños desde 5 a 14 años en diferentes ONGs de la isla. Cada semana que pasábamos nos ocupaba un tema diferente: multiculturalidad, medio ambiente, derechos humanos, ética, ciudadania…

Lo mejor fue el trato con los niños. Fue inesperado ya que normalmente no soy una persona a la cuál le guste estar rodeadas de pequeños. Pero aquello era completamente diferente. Desde el primer día hasta el último, los niños demostraron estar realmente entregados. Eran cariñosos hasta decir basta, cualquier detalle les emocionaba y sólo tenían ganas de aprender más y más. Los más pequeños me abrazaban todo el día y se peleaban para que les cogiera la mano de camino al comedor. Los más grandes en cambio me confesaban que compañeros o compañeras de clase les gustaban y escuchábamos música juntos. Poco a poco el portugués dejó de ser un impedimento y me permitió aprenderlo muy rápido, por la similitud al español y porque era el único que idioma que podían entender. Su nivel de inglés era demasiado básico para mantener una conversación. Aun así, lo más sorprendente era que mi amiga austríaca no hablaba una palabra ni de español ni de portugués pero eso no fue un impedimento para ella a la hora de interactuar. Los niños la adoraban por igual y muchas veces me tocaba hacer de traductora.

Pasando el rato con ellos te das cuenta de lo poco que piden y de lo poco que conocen. Que viniéramos de Europa expresamente para estar con ellos les parecía asombroso, casi imposible. Hablar con ellos del cambio climático, de como las diferentes culturas interactúan, del mundo, todo les parecía grande desde esa pequeña clase. Durante las horas del patio, nos enseñaban su deporte nacional, el futbol, mientras nosotras intentábamos enseñarles juegos tradicionales de nuestros países. Fue una experiencia única que realmente te motivaba el levantarte a las 6:30 de la mañana y pasar casi dos horas de bus entre esperas. Pero al fin y al cabo estás en Brasil.

Un voluntariado te enseña a dar sin recibir, a mostrar lo mejor de ti puramente por los demás. Porque al final lo que recibes, sin esperarlo, es muchísimo más. Me llevo mil y un dibujos, besos, abrazos, risas y horas de montar a caballito. Me llevo sus sonrisas, sus ilusiones y sus ganas. Porque aunque la educación nunca ha sido mi pasión, pasar esas 6 semanas allí me enseñó más de lo que yo hice.

Pero mi experiencia fue mucho más. Brasil es uno de los países que recibe más gente de voluntariado gracias a AIESEC. Durante mi estancia se realizaron cuatro proyectos en la ciudad, con 12 a 15 voluntarios cada uno, lo que se traduce en más de 50 voluntarios. Gente venida de todo el mundo, con ganas de aprender, de enseñar, de pasar el verano de sus vidas. Conocí a mucha gente ese verano. Tuvimos muchas conversaciones desde anécdotas culturas a situaciones politico-economicas.

Entendí el porque de como actúa alguna gente, sus inicios, los pensamientos de diferentes culturas. Juntos hacíamos cenas, íbamos a la playa (aunque fuera invierno), salíamos de fiesta y hasta hicimos surf. También viajamos, mucho: las cataratas de Iguaçú, la frontera Argentina y la Paraguayana, Santa Catarina, Sao Paulo y Rio de Janeiro.

Brasil tiene encanto, y aunque si esté presente no todo es samba, futbol y carnaval. A lo mejor en ciudades más turísticas como el centro de Rio si que se sirven de estos tópicos, pero no en Florianópolis. Mi ciudad era una de las más seguras del país, pero aun así no disfruta de las ventajas de las grandes ciudades europeas. El sistema de buses es lento e ineficiente, el inglés es solo a nivel universitario y aun así no todos los estudiantes lo hablan y las instalaciones de las escuelas no son las mejores. Pero lo que me sorprendió fue la hospitalidad de la gente. Puede sonar a tópico también pero la gente directamente te abre las puertas de su casa. Cualquier cosa que necesites. Brasil está categorizado como uno de los países más peligrosos del mundo, pero mi recuerdo es otro completamente diferente. Sin duda, el mejor verano de mi vida. Gracias a ello, ahora tengo una familia brasileña y amigos en todo el mundo.

Cristina Bas, Barcelona

Why Going Abroad Was The Best Decision I’ve Ever Made

Whygoing abroad

No sé si de pequeña ya era así o cuando realmente empezó mi obsesión por recorrer el planeta. Cualquier destino me parece fascinante, y no me importa repetir lugares. Me considero una persona a la que le gustan los retos y que aprovecha las oportunidades que se le presentan, y mucho más aun si son internacionales.

Pero si hay algo que me gusta más que viajar es vivir en el extranjero. No me hubiera importado desde pequeña haber tenido que vivir en diferentes países por el trabajo de mis padres, por ejemplo. Aun así, he intentado aprovechar todas las oportunidades que la vida me ha dado. Por este motivo, a los 16 hice un intercambio con una chica holandesa a través de mi instituto. Pasé una semana viviendo en su casa y conociendo sus costumbres. Dos años más tarde, con 18, participé un curso de inglés en Edimburgo por tres semanas. También estaba con una host family.

Después de estas cortas experiencias, en el verano de mis 20 decidí embarcarme en otra aventura y realizar un voluntariado de Global Citizen con AIESEC en Brasil. Casi 7 semanas viviendo en un país que poco tiene que ver con el nuestro. Finalmente ahora me encuentro haciendo un semestre en Reino Unido, en Newcastle, gracias al programa Erasmus. Y pensaréis, ¿aquí termina mi viaje por el mundo? Ni de lejos. Mis intenciones son seguir viviendo aventuras internacionales, y más que viajando, viviendo.

Porque para mi ver mundo no significa hoteles bonitos, mapas turísticos y postales de cuento. Para mi lo mejor es comer en un restaurante de comida tradicional, callejear por los barrios menos turísticos, conocer las costumbres de la gente, como celebran, que hacen en su día a día.

Pasar temporadas en el extranjero no me ha traído nada excepto cosas buenas. He tenido la oportunidad de conocer gente de todo el mundo. Hablar con ellos, que tenemos en común y que nos diferencia. De esta manera no sólo descubres el país en el que te encuentras sino muchos más. Aprendes otras maneras de vivir, otras culturas. Entiendes porque la gente es como es. Y sobretodo, y para mi más importante, te vuelves tolerante. Compartir tanto con gente diferente te hace abrir los ojos y aceptar. Aceptar que hay gente que no piensa como tu, que no es como tu, pero lo entiendes, aceptas y respetas.

También te da adaptabilidad y autonomía. Tienes que cuidar de ti mismo ya que nadie lo va a hacer por ti. Dejar de vivir con tus padres es difícil, pero lo es aun más si lo haces en un país extranjero. Eres una forastera realmente viviendo tu vida allí. No viajas, no estas sólo por unos días, sino que creas una rutina. Haces ese país, esa ciudad, ese barrio, tuyo. La cafeteria de la esquina se convierte en la de siempre, te sabes las estanterías del supermercado y cuál es el camino más corto para llegar a tal sitio. Te adaptas y funciona. Eres una más en cuestión de poco tiempo.

Cuando viajas todo son prisas, tienes que aprovechar cada segundo ya que el tiempo corre en tu contra. Pero cuando vives en el extranjero todo cambia, encuentras tu ritmo. Todo se ralentiza porque tienes tiempo. Puedes aprovechar y conocer a fondo. Y cuando es la hora de irse, sabes que una parte de ti siempre se quedará en ese lugar.

¿Cuando? Ahora. Sin ninguna duda. Ahora es cuando somos jóvenes, cuando tenemos todo el tiempo del mundo de vivir, de probar, y si, aunque suene tópico, de equivocarnos. De arriesgar, de estar motivado y a la espera de aventuras, de retos y de emociones. No hay nada que nos ate, no tenemos hipotecas que pagar, hijos que cuidar o trabajos que aburrir. Ahora es el momento. ¿A qué esperas pues?

Cristina Bas, Barcelona

Experiencia de Voluntariado en Brasil, 2014

“Yo Quiero Trabajar de lo Mío” Pero… ¿Qué es lo Tuyo?

blog Que es el tuyo

Recientemente leí en eleconomista.es un artículo sobre el cambio que el mundo laboral está experimentando y experimentará en los próximos años.

Uno de los datos que me llamó la atención era el aumento de la oferta de  personas “no contratables”, graduadas en materias no demandadas, mientras  incrementa la demanda de profesionales cuya oferta escasea así como de profesiones que ni siquiera existen todavía.

Al mismo tiempo, la separación entre el  mundo laboral y la universidad se ensanchará todavía más, como un choque entre la flexibilidad y el dinamismo y un sistema educativo endogámico y difícilmente penetrable.

Somos la generación más preparada de la historia, donde más del 56% de nosotros posee un título universitario, sin embargo carecemos de las habilidades, lenguas, y experiencia cada vez más demandadas por los departamentos de recursos humanos de las empresas.

Así, por un lado, nuestra estancada y vieja Universidad, esa que  sigue premiando la memoria, donde todos somos iguales y donde las oportunidades de especialización son mínimas; un sistema educativo que no nos deja descubrir que es lo que realmente nos gusta, porque no nos da la oportunidad de probar, de experimentar, de practicar y  de fallar.

Y al otro lado del río, un desconocido y tenebroso mundo laboral, donde ya no te vale lo que “chapaste” ni lo que dejaste de “chapar”, sales ahí fuera y te encuentras totalmente out de tu zona de confort. Y al llegar  a tu primer trabajo, ese que supuestamente está relacionado con lo que estudiaste, te das cuenta de que lo que has aprendido, o como lo has aprendido no te sirve para nada.

Pues ahí en el medio del río estamos tú y yo. Con un título de graduado bajo el brazo y un montón de recuerdos en la mochila: en la cafetería, en la biblio o en el campus. Recuerdos de esos que llaman los mejores años de tu vida y que no olvidarás nunca.

Pero entonces llega alguien que te pregunta la pregunta del millón:

– ¿Y ahora qué? ¿Qué vas a hacer cuando acabes?

-¿Yo?, ¡Yo buscar trabajo de lo mío!

Pero, ¿qué es lo tuyo? Eres historiador porque has estudiado historia, o lo que sea que tu título ponga: politólogo, economista, jurista, filólogo… Lo tuyo es aquella ley, aquella teoría que te estudiaste para el examen y que ahora ya apenas recuerdas (?) Aquella carrera que con 17 añitos decidiste estudiar, sin saber ni siquiera bien de que se trataba (?)

En estos dos últimos años, me he dado cuenta de que la carrera que estudiamos no tiene porqué predestinar nuestro futuro. Y que lo tuyo es lo que coges de aquí y de allá, de ese libro que leíste, esa persona que te influyó, ese viaje, ese profesor que dijo aquello en clase, eso que te ilusiono aunque hayas fallado… Esa experiencia que te cambió la manera de verlo todo. Y poco a poco diferentes experiencias, que te hacen conocerte y conocer a otra gente que te da otro punto de vista. Gente que después decide juntarse, y sacando de aquí y de allí, de lo tuyo y de lo mío, de aquella idea loca, crearán  lo nuestro, nuestro proyecto.  Igual que Apple, en un garaje.

Pero antes hay que atreverse, atreverse a salir de la autopista y cortando poco a poco las altas hierbas, los obstáculos y confiando paso a paso en que algún día tome forma, ir construyendo otro camino: el tuyo.

Ana Rubido, Santiago de Compostela

Millennials: ¿La Generación Perdida?

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Blog Millennials

Generación ni-ni, generación ME-ME-ME, o la generación perdida, son algunos de los nombres negativos que apelan a la generación de nacidos entre 1980 y 2000, también conocidos como Millennials o generación Y.

Incertidumbre, miedo por un futuro indeterminado… seguro que tu también te sentiste alguna vez un poco perdido cuando en el último año de universidad pensaste “Y… ¿ahora qué?” Pero, ¿somos realmente la generación perdida?

Para entender un poco más como somos los Millennials, debemos analizar que nos hizo ser y que nos rodeaba cuando nacimos, crecimos y salimos al mundo. Aquí van cinco características de la generación Y:

Estamos Interconectados

Somos la primera generación de nativos digitales y preferimos internet antes que la televisión. Los Millennials pasamos mucho de nuestro tiempo conectados a las redes sociales mediante nuestro laptop o smarthphone lo que nos permite acceder a prácticamente todo el mundo y al mismo tiempo facilita que sea fácil acceder a nosotros con pocos recursos.

Somos críticos y exigentes

Crecimos en una época de prosperidad, pero con nuestra salida al mundo laborar estalló la mayor crisis económica de la historia contemporánea. Eso nos hizo críticos, especialmente con el sistema financiero y la banca, y exigentes. Por ello, como consumidores somos mucho más versátiles y menos fieles a las marcas.

Somos emprendedores y queremos arriesgar

Preferimos un trabajo que nos guste antes que un trabajo estable, preferimos la movilidad y flexibilidad antes que la seguridad y más del 60% de los Millennials admite que quiere abrir su propio negocio en el futuro. Como trabajadores, tenemos poca fidelización y lealtad a nuestros trabajos. Y, cada vez más, preferimos trabajos que estén ligados con nuestras pasiones antes que una mejor remuneración.

Aspiramos a marcar una diferencia en el mundo

Más del 60% declara haber participado en causas benéficas o de voluntariado. Los Millennials queremos cambiar las cosas y estamos descontentos en general con el sistema. Aunque no siempre encontramos la manera de hacerlo, somos activos participando en movimientos y asociaciones con fines sociales.

Además, somos la generación más diversa, más global y más preparada de la historia. Pero, a pesar de esto, somos también la generación de las becas, las prácticas, las oportunidades no remuneradas aquí y allá, el trabajo precario… Y si alguna vez te has pasado horas (o días, como yo) discutiendo con tus padres sobre tu futuro, no te preocupes, no eres el único. Seguramente tus padres pertenezcan a la generación X o a la generación BabyBoom, caracterizados por buscar una vida estable y un trabajo para “toda la vida”.

“Oposita, hija” me repite mi padre cada vez que vuelvo a casa. Y te quedas callado pensando y confiando en ese momento en que las cosas cambien, porque de hecho, ya están empezando a cambiar, aunque no todos se den cuenta. Y tú, tú quieres decidir tu futuro.

Nosotros, la generación de las becas y el paro, seremos en 10 años los consumidores, managers, CEOs, políticos, emprendedores, trabajadores y líderes del futuro. En 2030, los Millennials ocuparemos el 75% de la fuerza laboral mundial y decidiremos el rumbo de las cosas. Como será el mundo en 2030 depende ya de nosotros.

Hagamos que ese momento llegue y hasta entonces preparémonos, preparémonos para estar preparados: fallemos, arriesguemos, viajemos, leamos, desarrollémonos, y aprendamos.

Aquí llegan los Millennials, pero ¿De verdad somos la generación perdida? Yo creo que somos la generación que ha empezado a encontrarse.

Ana Rubido, Santiago de Compostela