Reasons to Travel While You Are Young

by Cristina Bas Graells, 22


Lo habrás oído en todos los sitios: ahora es el momento, viaja. También habrás oído que somos la Generación Millennial, definida por la tecnología y las ganas de romper con lo establecido, y entre otras maneras, viajando.

La verdad es que no se equivocan, y aquí van 8 razones que lo respaldan:people-mother-family-father-large

  1. Sin ataduras: No tenemos hijos, ni hipotecas, ni trabajos estables. Justo ahora es cuando somos
    más libres, cuando estamos al borde de la vida adulta que, aunque tiene cosas maravillosas, si que nos obliga a veces a comprometernos. Ahora es el momento de pagar vuelos para una persona, de hacer un año sabático (o a lo mejor un mes, o dos), de explorar. Nada te dice que no, nadie te lo impide.
  2. Buena condición física: Eres joven, tus órganos y funciones vitales están en plena capacidad. Puede sonar tópico pero es la verdad, tu cuerpo está lleno de energía. Puede que conserves esta vitalidad y fuerza a medida que crezcas (ojalá sea así), pero es un hecho innegable que esta es la época en que nuestro cuerpo está más activo y menos cansado. Sal a dar un paseo por el mundo.
  3. Menos estándares: Hostales compartiendo habitaciones, dormir en literas, viajar 14 horas en bus, comer de una parada en plena calle. Todas estas “comodidades” son habituales entre los jóvenes viajeros, pero no si la edad es más avanzada. A medida que nos hacemos mayores, queremos menos aventuras y más comodidad. Por eso ahora es el momento, nos importa menos dónde dormimos o qué comemos con tal de vivir la experiencia. Somos mucho más adaptables a las circunstancias que vengan y eso nos hace mejores viajeros.
  4. Momento de descubrirte: Estas en tus años universitarios, o a lo mejor justo acabas de acabarlos. Dicen que este es el momento en que pasas de niño a adulto: tienes que empezar a aclarar tus ideas, saber qué te gusta y que no, qué te apasiona. ¿Qué quieres hacer después? La tan temida pregunta cuya respuesta puede ser viajar. O puede que mientras viajas la encuentres.pexels-photo-large
  5. Más sociales: La Generación Millennial es social, de esto no tenemos ninguna duda. Pero también la que vive detrás de pantallas. Puedes llevar nuestra necesidad de comunicarnos más allá y hacerlo en una lengua diferente. Aprender un idioma, conocer gente local, sus costumbres. Nos da menos vergüenza interactuar y tenemos que aprovecharlo. Habla, habla, habla y descubre. Prometo que no decepciona.
  6. Aumenta tus habilidades: Si lo que te preocupa es tu carrera profesional, y te das cuenta que viajar te puede robar tiempo de mejorar tu CV, déjame decir una cosa: el mundo es la mejor escuela. Las empresas no buscan lo mismo que hace 20 años. Ahora vale más haber vivido una experiencia internacional, saber idiomas o tener bien desarrolladas ciertas ‘soft skills’ que la nota que sacaste en ese examen que memorizaste y no recuerdas nada. Viajar te da otra perspectiva, otra visión que no tendrá alguien que nunca haya salido de su ciudad.
  7. Aprovecha el tiempo: No todos los viajes son de placer. También puedes combinar tu estancia en algún país para hacer algo que te enriquezca. ¿Alguna vez has pensado en hacer un voluntariado en algún sitio que te atraiga personalmente? ¿Y unas prácticas? ¿Y un curso? Cuanto más tiempo pasas en un lugar, más oportunidades tienes de conocerlo a fondo. Viajar no es sólo visitar los tres monumentos turísticos sino que es mucho más: es probar comida tradicional, perderte por las calles, encontrar rincones que creías inexistentes.
  8. Presupuesto joven: Si has llegado hasta aquí, supongo que estás de acuerdo que viajar cuando se es joven solo tiene ventajas. Ah no, tiene un inconveniente: no tener dinero. Bueno pues eso no es un problema. Ahora es cuando no tienes ataduras, cuando sólo tienes que pagar por ti mismo y no con una familia a sustentar. Además, cada vez hay más alternativas baratas tanto de alojamiento como comida. Cuando te das cuenta de lo que viajar te aporta, te dejan de importar ciertas cosas. Date tu tiempo y inviertélo en viajar, seguro que el retorno es mayor.

Nunca seremos tan jóvenes como ahora, así que ¿por qué desperdiciarlo quedándote en casa?


Cristina is a former vice president of marketing for her local AIESEC office in Pompeu Fabra, Barcelona and regularly writes for the AIESEC in Spain blog.

You can’t build a peaceful world without understanding other cultures’ uniqueness

Mary For Global Goals

You can’t build a peaceful world without understanding other cultures’ uniqueness

by Mariana Silva, 24


The past year has been full of sad news for the world. It looks like everyday there is a massive attack somewhere, where innocent people are being killed, either by their religion, sexual orientation or just because. And the fact that Humans are the one to blame, it is what scares me the most. I don’t want to continue living in a world where I do not feel secure.

We all dream of a peaceful world, where we can be whoever we want to be, taking the most out of the variations and contrasts that define a world of +7 billion inhabitants.

But the question that remains is: how can we become humans that embrace diversity?

As a member of AIESEC, we do believe that Peace can be achieved through cross-cultural experiences, where we provide young people with the opportunity to live and to interact with other cultures, by stepping out of their comfort zone for 6 weeks.


I found my stand for the world

“Be the change you want to see in the world.”

Finally, I found my stand for the world. But what does it mean? It can have several meanings but, for me, it is the result of having found what truly excites me and, at the same time, supports me to take actions for a better world.

Since I had the change to visit Egypt my interest for Islam and Arabic Culture has grown. Or better, it was born as it used to be something I had no clue about before. It amazes me to connect with people with different beliefs from the society I’ve been living in; it amazes me how we can be so different but so similar. And it is unfair that the world doesn’t try to understand and to appreciate this unique culture as well!!

Mary for Global Goals

Could you imagine to have a powerful conversation about Religion with a 15 year old girl? Shukran lady!

In the Western world, the media goes around terrorists attacks, creating in its people the mindset that terrorists are Muslims and that all Muslims are terrorists. And let me tell you something (not) new: you’ve been completely wrong.

For this reason, I decided to come to Amman, in Jordan, to be part of the “Experience Ramadan” project. The main purpose of the project is to work with several initiatives as Jordan Volunteers, a group of volunteers who provide Iftar meals — the meal when you break the fast at 19h45 — for those in need. Also, we are working with other projects which aim to distribute water when the sun rises, so that people don’t feel in a rush, avoiding car accidents, as an example.

During the project my personal mission — besides the actions we are taking in the field- is to create awareness on social media about Islam traditions and, most of all, about how Arabs and Muslim people are individuals that care about the others as I have never experienced before. Jordanian people are the kindest and there is an incredible level of trust between each other. They don’t even lock their houses so that their friends always feel welcome to enter whenever they want.


Understand to change

Please, don’t let your beliefs, values and ideals to be built by media or by the opinions of those around you. Experience the world by yourself. Don’t be afraid to jump out there.

We can only build a peaceful world if we understand and respect the uniqueness of every other culture.


Mariana is a former member of AIESEC in Spain and has been on a Global Citizen exchange project in Jordan during the month of Ramadan. 
Follow Mariana on Instagram (marianamvsilva) and on Snapchat (maryanamvm)
From: Mariana’s original blog

¿Sabes Que Tú Puedes Cambiar El Mundo? Sí, Tú.

Blog - Marruecos

¿Te consideras una persona pequeña, que hace cosas pequeñas en lugares pequeños?

No soy nadie importante, no soy rico ni soy una persona influyente. No tengo grandes ideas, no he realizado nunca grandes proyectos ni creo que yo pueda crear un impacto en esta sociedad. Me cuesta solucionar mis problemas, no creo que pueda ayudar a nadie a solucionar los suyos.

 

¿Te suena de algo?

No he hecho más que enumerar una serie de excusas que he oído o yo mismo he dicho/pensado durante mucho tiempo. Creemos que por ser simples estudiantes, trabajadores, o lo que sea, no podemos ayudar a los demás, no podemos causar un impacto en nuestra sociedad ni podemos ayudar a solucionar, aun que sea un poco, los problemas que hay en esta u otras sociedades.

A menudo pensamos que somos gente pequeña que hace cosas pequeñas.

La semana pasada he tenido la oportunidad de participar en un proyecto solidario organizado por la empresa donde trabajo con la colaboración de muchos de sus clientes. Hemos ido a Marrakech tres días en los que hemos comprado ropa y juguetes para los niños de un orfanato. No disponíamos de grandes recursos pero fueron suficientes para hacer felices a 150 niños que gracias a esta acción tienen ropa nueva y juguetes con los que entretenerse y aprender.

Blog - Marruecos -

Quizás esta acción no tenga un impacto más allá de hacer felices a los niños durante un corto período de tiempo, quizás esta acción no cambie la vida de estos niños drásticamente ni solucione sus problemas a largo plazo.

O quizás si cambie drásticamente la vida de alguno de estos niños. Quizás alguno recuerde dentro de unos años que unos completos desconocidos han venido a ayudarles. Quizás alguno de estos niños dentro de unos años tenga la oportunidad de ayudar a otros y lo haga al recordar que hay gente que lo hizo por él años atrás.

No puedo saber la influencia que ha tenido este pequeño proyecto en los demás pero si se la influencia que ha tenido en mí. Este proyecto me ha hecho reflexionar sobre algo. Algo que había pensando muchas veces pero no había reflexionado sobre ello pues no lo había vivido.

¿Qué pasaría si la mayoría de nosotros pasase a la acción?

¿Qué pasaría si más empresas se preocupasen por ayudar a los que lo necesitan?

¿Qué pasaría si la mayoría de nosotros realizase pequeñas acciones que creasen un pequeño impacto?

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” – Eduardo Galeano.

Esta frase resume todo lo que he pensado durante estos días. Nos infravaloramos y creemos que no podemos hacer nada por el mundo ya que somos gente pequeña que vivimos en lugares pequeños y solo hacemos cosas pequeñas.

Excusas, son solo eso.

Tú que lees esto y yo que lo escribo tenemos la capacidad de cambiar el mundo. Quizás no el mundo entero pero si el mundo de todas las personas a las que podemos ayudar. Si todos aportamos nuestro granito de arena, de la forma que podamos, el impacto cada vez será mayor y veremos como poco a poco viviremos en un mundo mejor.

¿Vas a seguir igual que hasta ahora o quieres ser una de esas pequeñas personas que hacen cosas pequeñas en lugares pequeños para cambiar el mundo?

 

Por Angel Fraga

 

>> Decide cambiar tu mundo hoy a través de nuestro programa de voluntariado internacional

Brasil – Derribando Tópicos Y Estereotipos (O No)

Blog - Brasil

Todos los países del mundo tienen tópicos y estereotipos. Pero cuando tu población supera los 209 millones de habitantes y tu superficie es aproximadamente 8,5 millones de kilómetros cuadrados, das que hablar. Hemos escuchado cien mil tópicos sobre como es Brasil: su cultura y su gente, su música, su comida, sus fiestas y costumbres. ¿Pero de verdad sabemos tanto como creemos o todo se basa en prejuicios y estereotipos que hemos ido cultivando a lo largo de los años?

Nada te da más visión del mundo que viajar, y Brasil, al igual que muchos países, es percibido como el país del carnaval, la samba y el futbol. Y aunque muchos tópicos se basan en realidades, no es hasta que te encuentras en el lugar cuando te das cuenta como es realmente. Hace dos veranos tuve la oportunidad de realizar un voluntariado gracias a AIESEC en Brasil y derribé alguno de los tópicos que nuestra sociedad ha formado o, por el contrario, comprobé los que son ciertos.

  1. Fútbol: Esto es un tópico y una realidad. Aunque no tengan una liga potente como cualquier europea, el fútbol está en todos sitios, especialmente cuando concierne a la selección nacional. Durante mi voluntariado, muchos niños llevaban la famosa verde-amarela (incluso durante días seguidos) y en los ratos libres siempre querían jugar. En cuanto al gran templo, el Maracaná, me pexels-photo-58461-largedejó sin palabras. Incluso completamente vacío durante el tour que hicimos, es mucho más grande que cualquier estadio que he visto. El sueño de muchos brasileños (y probablemente muchos futboleros de todo el mundo).
  2. Samba: Esto es un tópico. Claramente la samba es la música oficial y la más famosa originada en Brasil, pero no la única. Lo que más suena por todas partes (radio, discotecas, tiendas) es otro género: el sertanejo. Seguramente no te sonará el nombre pero si digo nombres como Michel Teló y su famoso “Ai se eu te pego” todo cobra sentido. Incluso tuve la oportunidad de asistir a un concierto mientras estaba ahí. Otro estilo muy conocido es el funk. Pero no es el que te imaginas, el funk brasileño es el ritmo que suena en los fondos bajos, y normalmente está mal visto, como no música de calidad. Finalmente, tenemos la clásica bossa-nova, que aun no ser popular entre los jóvenes, si lo es para los más mayores que quieran apreciar las glorias del país.
  3. Carnavales: Aunque mi estancia fue durante agosto-septiembre y por lo tanto no coincidiendo con la época de Carnavales, si me contaron que sólo es un gran acontecimiento en Rio, las otras ciudades tienen pequeños carnavales dónde no todo es tan espectacular.
  4. Brasileños/as: Todos tenemos en mente los estereotipos relacionados siempre con los brasileños y brasileñas: grandes cuerpos en bañador o bikini bañados por el sol tropical. Pero eso no son más que estereotipos. Para empezar no todos son morenos: dónde vivía yo, antigua colonia alemana, gran parte de la población era rubia con los ojos azules o verdes. Tampoco todos tienen un cuerpo 10, la comida es muy grasienta, aceitosa y con muchos aliños, y aunque hay platos deliciosos, también son bastante calóricos.
  5. Playas: No he tenido la oportunidad de estar en muchos países tropicales pero las playas brasileñas son espectaculares. Especialmente en Florianópolis, ciudad en la que estuve. Que fuera invierno era un handicap a la hora de disfrutar de un buen baño, pero sólo el poder pasear por playas kilométricas y casi desérticas era un placer. Además muchas están unidas a bosques, lo que le da un aire aún más exótico. También visité Ipanema y Copacabana, míticas playas de Rio de Jainero, pero no era lo mismo ya que la ciudad es extremadamente turística y las playas no son una excepción.
  6. Cristo Redentor: No sé si clasificarlo como tópico o realidad. Presenciar una de las 7 maravillas del mundo moderno es espectacular y el Cristo Redentor no se queda corto. La estatua es realmente gigantesca y se alza en un montículo que tienes que acceder a través de furgonetas organizadas. La parte mala es que el recinto que lo rodea es muy pequeño y la cantidad de turistas que lo rodean hace que su disfrute sea más complicado. Pero así es Rio de Janeiro, una de las ciudades que pasó a estar en la lista de mis favoritas: porque a pesar del turismo masivo, ha sabido conservar la magia y la esencia de Brasil.
  7. Peligroso: Brasil es un país también conocido por su peligrosidad. Los ratios de criminalidad son altos y era uno de los contras que me planteé al principio. Aun así, la ciudad en la que estaba era de las más seguras del país y nunca tuve malas sensaciones, incluso de noche. En otras ciudades más al norte es arriesgado, pero paseamos de noche por Rio y São Pablo sin problema. Creo que la clave está en saber lo que estás haciendo. Peligros existen en todo el mundo, pero nunca se debe generalizar ni vivir en base de prejuicios.
  8. Distancias: Vivimos en Europa, el viejo y pequeño continente. Sobretodo pequeño. En America no miden las cosas por igual que aquí. Para ellos que podamos viajar país a país en pocas horas les parece fascinante. ¿Barcelona-París en 2 horas? Imposible. Mi host family era originaria de Porto Alegre, 6 horas en coche al sur de Florianópolis, pero para ellos era como ir un fin de semana a su segunda residencia. Por el contrario nunca habían salido del país, ni siquiera habían visitado las Cataras de Iguaçú o Rio de Janeiro.
  9. Comida: Como ya he dicho antes la comida brasileña es bastante grasienta y, aunque a veces eché de menos la dieta mediterránea, algunos platos son deliciosos. La más típica que me encontraba tanto en los comedores escolares como en casa con mi host family era carne sazonada de algún modo, feijão (típicos frijoles de color morado) y arroz, mucho arroz. En los supermercados vendían arroz en paquetes de 5 o 10 kilos, nunca había visto nada igual. Otra comida típica es el pão de queijo o pan de queso: pequeñas bolitas donde la masa misma está elaborada de queso. Pero aquí no acaba, también hay muchos dulces, especialmente el brigadeiro: una masa de leche condensada con chocolate que se utiliza en bombones, pasteles y otros tipos de dulces. También hay helados de açaí, una fruta tropical que sólo crece en el amazonas y que sirven como aquí servimos el yogur helado. Pero si hay algo a resaltar y que echo mucho de menos son los zumos naturales: todos los sabores que puedas imaginar, todas las combinaciones, frutas que ni sabía que existían. Y si eres un apasionado de la fruta como yo, aquello es el paraíso en la Tierra.
  10. Divisa: “Al ser Sudamérica, será barato.” Brasil es una economía emergente y se nota. El real brasileño es una de las divisas más valoradas del sur del continente y lo notamos al cruzar la frontera, tanto con Argentina como Paraguay. Aunque intercambiamos algunos reales por pesos o guaraníes respectivamente, en tiendas también nos aceptaban reales, ya que son mucho más valiosos que su moneda local. Actualmente está a 4 reales cada euro, pero cuando yo fui la conversión era 3-1, así que no todo es tan barato como parece y tienes que tenerlo en cuenta a la hora de gastar.

 

Y para terminar, mi consejo personal: no te dejes influenciar por los estereotipos de cada país. Todos tienen, así como tienes una imagen formada de ellos. Déjate sorprender y seguro que te llevas una sorpresa agradable.

 

Por Cristina Bas

 

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¿Por qué deberías venir a visitar mi país, Polonia?

Blog - ¿Por qué deberías venir a visitar mi país, Polonia?

Todo el mundo ama su tierra, así que escribir sobre el motivo por el que la gente debería venir a visitar la mía no debería ser un problema. Pues para mí lo fue. Estuve 3 semanas pensando sobre qué escribir. ¿Cómo puedo animar a jóvenes españoles a que vengan a experimentar Polonia?

He estado en España bastantes veces, en total he estado allí más de un año, y me encanta. ¿Por qué? Las personas, el tiempo, el ambiente y las tapas. Sí, las tapas es algo que echo mucho de menos en los bares polacos. Sin embargo, cuando he estado en España ha habido cosas que echaba de menos de Polonia, y no eran sólo mi familia y mis amigos. Así que voy a compartir contigo una lista de razones por las que deberíais elegir Polonia como destino este verano.

 

  1. Polonia es muy bonita. Quizás pienses que lo digo sólo porque soy de aquí, pero no, de verdad. pexels-photo-59601-largeTenemos playas, montañas, cientos de lagos en los que darte un baño durante los calurosos días de verano. Y bosques, en todos lados hay bosques muy bonitos. ¿Qué más? ¡Ciudades! Una mezcla de impresionante arquitectura antigua con edificios de estética comunista que para algunos tienen encanto. Cada ciudad está llena de lugares históricos. No os voy a dar una lista con todo lo que debéis visitar, pero buscad esto en internet: Zakopane, Wieliczka, Mazury, Kołobrzeg and Kraków y mi ciudad: Poznań.

 

  1. La gente, sí. Los polacos somos amables si nos llegas a conocer. Hay muchísimos estereotipos sobre nosotros, sobre todo relacionados con el gobierno y los refugiados, pero somos hospitalarios y nos encanta tener invitados. Hay un antiguo dicho polaco que dice: ‘un invitado en la casa es como Dios en la casa’. Si conoces a polacos, ten por seguro que te invitarán a su casa para que conozcas a sus padres y abuelos. Los abuelos polacos son como los abuelos de todos lados. Mejor que entres en sus casas con hambre, porque te van a dar de comer como nunca antes. Les encanta la gente joven, y aunque no te entiendan una palabra, te preguntarán sobre tu familia y tu país. Suena genial, estás pensando: ‘sí, claro, todos los abuelos polacos son así y están deseando invitarme a sus casas’. No, desde luego que no, ¡pero si conoces a la gente adecuada sí que será así! Y recuerda, no seas vergonzoso y diles que eres español, especialmente por el tema fiesta…

 

  1. Comida. Seguro que te suenan el vodka y los pierogi, pero hay mucho más que probar. Busca esto en internet: bigos, pierogi ruskie, żeberka, makowiec y algo que sólo puedes probar en Poznań: Rogale Świętomarcińskie!

 

  1. La cultura. Si te gusta, es algo que te puede animar a venir a Polonia. Tenemos muchísimos
    museos, castillos antiguos, y un montón de lugares más que visitar. Si vas a la capital, recuerda visitar el Muzeum Powstania Warszawskiego, Zamek y Łazienki. En Cracovia, acuérdate de Wawel y haz un viaje de un día a Wieliczka y Oświęcim. Para este último lugar, el viaje no es muy cómodo, pero es un lugar que debería ser visitado por todos los que vivimos en Europa. ¿Qué más? Teatros. Son espectaculares, pero cierran en verano. A eso le ponemos solución: en verano hay muchos teatros callejeros que actúan gratis en las ciudades más grandes. ¿Conciertos y festivales? Sí, durante el verano hay muchísimos en diferentes ciudades con precios más atractivos que en España.

 

Como puedes ver, hay muchas razones por las que visitar Polonia este verano. Quiero mencionar una cosa más: ve de voluntariado Global Citizen, si no a Polonia, a algún otro lado, ¡pero hazlo! Es una oportunidad increíble e inolvidable para aprender de ti mismo y del mundo que te rodea. Es tu oportunidad para crecer como nunca, y para hacer amigos para toda la vida. ¡Es una oportunidad que no te puedes perder! Do zobaczenia.

 

Por Zofia Sidorowicz Janeczko

 

>> Descubre nuestros programas de voluntariado en Polonia.

Brasileña Por 6 Semanas

BRASILEÑA POR 6 SEMANAS

Me cuesta creer que ya haga dos años que me embarqué en ese avión que cambió mi perspectiva del mundo. Siempre me he considerado una persona abierta de miras, aventurera y que no le asustan los desafíos. O a lo mejor si le asustan, ¿pero no es eso la mejor parte?

Cualquier aventura me emociona pero un voluntariado internacional no era una idea que tuviera en mente desde un principio. La necesidad surgió después de unirme a AIESEC, gran parte por casualidad. Poder proporcionar este tipo de experiencias, me hizo abrir los ojos. Les comenté a mis padres que ese mismo verano yo me podía ir y aunque al principio no les hizo mucha gracia, enseguida vieron los beneficios que me podía aportar.

Elegir destino no fue fácil. Quería alejarme, vivir realmente una experiencia diferente, dónde desde la cultura hasta el clima me resultaran extraños y nuevos. Estaba entre Asia Pacífico o Sudamérica, pero la gran cantidad de proyectos disponibles en la última me hicieron decantarme. Finalmente, después de entrevistas, pros y contras, escogí mi proyecto en Brasil.

El día 25 de julio de 2014 empezaba mi aventura. Era la primera vez que cruzaba el charco, y además la primera que viajaba realmente sola. Fue un día muy largo de despedidas, 3 aviones, maletas arriba y abajo y una mezcla de nervios y emoción, pero llegué a mi destino: Florianópolis. No, yo tampoco había oído hablar de esta pequeña isla, casi paradisiaca, del sur de Brasil. Con sólo googlearla, quedé enamorada y decidida.

En el aeropuerto, mi host brother me recogió y llegamos a su casa. El primer shock cultural fue que los padres no sabían una palabra de inglés, solo portugués, pero eso no fue impedimento para un gran recibimiento. Las 6 semanas que pasé con ellos me trataron como una hija más, ya que pasaron de tener dos a cuatro (yo y mi compañera de voluntariado y casa, una chica austríaca).

La primera semana de mi voluntariado fue principalmente de entrenamiento. Los miembros de AIESEC nos reunían cada día para que nos conociéramos, tanto entre nosotros como a nosotros mismos. Hacían actividades y nos ayudaron a enfocar nuestro proyecto, explicándonos todos los detalles. Este consistía en pasar hacer sesiones a niños desde 5 a 14 años en diferentes ONGs de la isla. Cada semana que pasábamos nos ocupaba un tema diferente: multiculturalidad, medio ambiente, derechos humanos, ética, ciudadania…

Lo mejor fue el trato con los niños. Fue inesperado ya que normalmente no soy una persona a la cuál le guste estar rodeadas de pequeños. Pero aquello era completamente diferente. Desde el primer día hasta el último, los niños demostraron estar realmente entregados. Eran cariñosos hasta decir basta, cualquier detalle les emocionaba y sólo tenían ganas de aprender más y más. Los más pequeños me abrazaban todo el día y se peleaban para que les cogiera la mano de camino al comedor. Los más grandes en cambio me confesaban que compañeros o compañeras de clase les gustaban y escuchábamos música juntos. Poco a poco el portugués dejó de ser un impedimento y me permitió aprenderlo muy rápido, por la similitud al español y porque era el único que idioma que podían entender. Su nivel de inglés era demasiado básico para mantener una conversación. Aun así, lo más sorprendente era que mi amiga austríaca no hablaba una palabra ni de español ni de portugués pero eso no fue un impedimento para ella a la hora de interactuar. Los niños la adoraban por igual y muchas veces me tocaba hacer de traductora.

Pasando el rato con ellos te das cuenta de lo poco que piden y de lo poco que conocen. Que viniéramos de Europa expresamente para estar con ellos les parecía asombroso, casi imposible. Hablar con ellos del cambio climático, de como las diferentes culturas interactúan, del mundo, todo les parecía grande desde esa pequeña clase. Durante las horas del patio, nos enseñaban su deporte nacional, el futbol, mientras nosotras intentábamos enseñarles juegos tradicionales de nuestros países. Fue una experiencia única que realmente te motivaba el levantarte a las 6:30 de la mañana y pasar casi dos horas de bus entre esperas. Pero al fin y al cabo estás en Brasil.

Un voluntariado te enseña a dar sin recibir, a mostrar lo mejor de ti puramente por los demás. Porque al final lo que recibes, sin esperarlo, es muchísimo más. Me llevo mil y un dibujos, besos, abrazos, risas y horas de montar a caballito. Me llevo sus sonrisas, sus ilusiones y sus ganas. Porque aunque la educación nunca ha sido mi pasión, pasar esas 6 semanas allí me enseñó más de lo que yo hice.

Pero mi experiencia fue mucho más. Brasil es uno de los países que recibe más gente de voluntariado gracias a AIESEC. Durante mi estancia se realizaron cuatro proyectos en la ciudad, con 12 a 15 voluntarios cada uno, lo que se traduce en más de 50 voluntarios. Gente venida de todo el mundo, con ganas de aprender, de enseñar, de pasar el verano de sus vidas. Conocí a mucha gente ese verano. Tuvimos muchas conversaciones desde anécdotas culturas a situaciones politico-economicas.

Entendí el porque de como actúa alguna gente, sus inicios, los pensamientos de diferentes culturas. Juntos hacíamos cenas, íbamos a la playa (aunque fuera invierno), salíamos de fiesta y hasta hicimos surf. También viajamos, mucho: las cataratas de Iguaçú, la frontera Argentina y la Paraguayana, Santa Catarina, Sao Paulo y Rio de Janeiro.

Brasil tiene encanto, y aunque si esté presente no todo es samba, futbol y carnaval. A lo mejor en ciudades más turísticas como el centro de Rio si que se sirven de estos tópicos, pero no en Florianópolis. Mi ciudad era una de las más seguras del país, pero aun así no disfruta de las ventajas de las grandes ciudades europeas. El sistema de buses es lento e ineficiente, el inglés es solo a nivel universitario y aun así no todos los estudiantes lo hablan y las instalaciones de las escuelas no son las mejores. Pero lo que me sorprendió fue la hospitalidad de la gente. Puede sonar a tópico también pero la gente directamente te abre las puertas de su casa. Cualquier cosa que necesites. Brasil está categorizado como uno de los países más peligrosos del mundo, pero mi recuerdo es otro completamente diferente. Sin duda, el mejor verano de mi vida. Gracias a ello, ahora tengo una familia brasileña y amigos en todo el mundo.

Cristina Bas, Barcelona

Why Going Abroad Was The Best Decision I’ve Ever Made

Whygoing abroad

No sé si de pequeña ya era así o cuando realmente empezó mi obsesión por recorrer el planeta. Cualquier destino me parece fascinante, y no me importa repetir lugares. Me considero una persona a la que le gustan los retos y que aprovecha las oportunidades que se le presentan, y mucho más aun si son internacionales.

Pero si hay algo que me gusta más que viajar es vivir en el extranjero. No me hubiera importado desde pequeña haber tenido que vivir en diferentes países por el trabajo de mis padres, por ejemplo. Aun así, he intentado aprovechar todas las oportunidades que la vida me ha dado. Por este motivo, a los 16 hice un intercambio con una chica holandesa a través de mi instituto. Pasé una semana viviendo en su casa y conociendo sus costumbres. Dos años más tarde, con 18, participé un curso de inglés en Edimburgo por tres semanas. También estaba con una host family.

Después de estas cortas experiencias, en el verano de mis 20 decidí embarcarme en otra aventura y realizar un voluntariado de Global Citizen con AIESEC en Brasil. Casi 7 semanas viviendo en un país que poco tiene que ver con el nuestro. Finalmente ahora me encuentro haciendo un semestre en Reino Unido, en Newcastle, gracias al programa Erasmus. Y pensaréis, ¿aquí termina mi viaje por el mundo? Ni de lejos. Mis intenciones son seguir viviendo aventuras internacionales, y más que viajando, viviendo.

Porque para mi ver mundo no significa hoteles bonitos, mapas turísticos y postales de cuento. Para mi lo mejor es comer en un restaurante de comida tradicional, callejear por los barrios menos turísticos, conocer las costumbres de la gente, como celebran, que hacen en su día a día.

Pasar temporadas en el extranjero no me ha traído nada excepto cosas buenas. He tenido la oportunidad de conocer gente de todo el mundo. Hablar con ellos, que tenemos en común y que nos diferencia. De esta manera no sólo descubres el país en el que te encuentras sino muchos más. Aprendes otras maneras de vivir, otras culturas. Entiendes porque la gente es como es. Y sobretodo, y para mi más importante, te vuelves tolerante. Compartir tanto con gente diferente te hace abrir los ojos y aceptar. Aceptar que hay gente que no piensa como tu, que no es como tu, pero lo entiendes, aceptas y respetas.person-beach-holiday-vacation-large

También te da adaptabilidad y autonomía. Tienes que cuidar de ti mismo ya que nadie lo va a hacer por ti. Dejar de vivir con tus padres es difícil, pero lo es aun más si lo haces en un país extranjero. Eres una forastera realmente viviendo tu vida allí. No viajas, no estas sólo por unos días, sino que creas una rutina. Haces ese país, esa ciudad, ese barrio, tuyo. La cafeteria de la esquina se convierte en la de siempre, te sabes las estanterías del supermercado y cuál es el camino más corto para llegar a tal sitio. Te adaptas y funciona. Eres una más en cuestión de poco tiempo.

Cuando viajas todo son prisas, tienes que aprovechar cada segundo ya que el tiempo corre en tu contra. Pero cuando vives en el extranjero todo cambia, encuentras tu ritmo. Todo se ralentiza porque tienes tiempo. Puedes aprovechar y conocer a fondo. Y cuando es la hora de irse, sabes que una parte de ti siempre se quedará en ese lugar.

¿Cuando? Ahora. Sin ninguna duda. Ahora es cuando somos jóvenes, cuando tenemos todo el tiempo del mundo de vivir, de probar, y si, aunque suene tópico, de equivocarnos. De arriesgar, de estar motivado y a la espera de aventuras, de retos y de emociones. No hay nada que nos ate, no tenemos hipotecas que pagar, hijos que cuidar o trabajos que aburrir. Ahora es el momento. ¿A qué esperas pues?

Cristina Bas, Barcelona

Experiencia de Voluntariado en Brasil, 2014

AIESEC estará presente en el Global Career Week

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El programa GCW2016 te ayudará a tener una visión global del mercado laboral y de las competencias más demandadas y te ayudará a tomar las mejores decisiones sobre tu carrera profesional en el futuro.

AIESEC ofrecerá una sesión acerca de la importancia del desarrollo de competencias interculturales y el impacto positivo en la Sociedad como puntos diferenciadores en el perfil profesional desde la óptica de los Responsables de atracción de talento joven de las grandes empresas.

Aprovechando la situación Emilio Froján, Vicepresidente de Intercambios Sociales de AIESEC acercará a los asistentes el proyecto Youth 4 Global Goals diseñado por que ofrecerá más de 50000 oportunidades de voluntariado Internacional este verano. Inscríbete en la sesión: Acelerando tu carrera que ofrecerá AIESEC el 26 de Abril a las 9h30 en el Campus Villaviciosa.

El GLOBAL CAREER WEEK durará del 25 al 29 de Abril y se celebrará en el Campus de Villaviciosa. Estáis todos invitados.

Cómo entender a las personas sin saber hablar su idoma

Fer AIESEC

28 de junio de 2015. Destino: Cracovia, Polonia. Maleta y billete en mano. Seis semanas por delante en un país en el que no había estado nunca, trabajando en un entorno universitario en el que tampoco había colaborado antes y sobre todo, una oportunidad que se planteaba como un auténtico reto.

En ocasiones le pregunto a amigos y conocidos cuál sería el aspecto más duro al que se tendrían que enfrentar si viajaran al extranjero y la gran mayoría convergen en la misma problemática: el idioma.

Qué tan imprescindible supone compartir una misma lengua para poder comunicarse con los demás. Sin embargo, durante mi experiencia en Polonia comprendí que, sin conocer el mismo idioma, la comunicación es posible. Es posible gracias al lenguaje no verbal, porque un dedo meñique y un dedo pulgar alzados pueden suponer un “teléfono” tanto en España como en Polonia, porque podemos saludarnos, despedirnos, reírnos solamente con un simple gesto, porque la pasión por otra cultura despierta en nosotros un interés por aprender un vocabulario mínimo en ese nuevo idioma y así saber decir “gracias”, “por favor” o “perdón”.

Llevé mi maleta llena de miedos, miedos no poder comunicarme con los demás pero una vez allí me desprendí de esas barreras, finalmente absurdas, para rellenar mi equipaje de vuelta con una mayor seguridad en mi mismo, con un mayor entendimiento cultural, con la confianza de que no somos tan diferentes como pensamos.
Y eso, amigos, eso es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

Fernando Arnejo – AIESEC Santiago de Compostela.

Viviendo con una familia Malaya

Alba. Storytelling

Este verano he realizado un voluntariado en Malaysia, en el norte del país, en una zona muy rural. Mi proyecto se llamaba “Learning Disabilities Center” y consistía en crear técnicas creativas para enseñar a niños de una minoría india, en un orfanato.

¿Lo que he descubierto? Que hay un click. Algo que te hace verlo todo de forma diferente. En el momento que pisé el aeropuerto de Penang mi vida giró 365 grados.

Choque cultural… mucho. Malaysia es un país donde las mujeres deben ir en vagones separados que los hombres, donde la religión musulmana es la mayoritaria(y en muchos sitios radical) donde los lagartos caen del techo encima de tu plato, donde por dos carriles circulan cuatro coches… pero en el que tu día a día esta lleno de sonrisas.

La hospitalidad es la reina del país, yo vivía con cinco voluntarios, en la casa de una familia, para los que éramos cinco hijos más. El matrimonio y sus cuatro hijos dormían en una habitación los seis juntos para que nosotros pudiéramos estar allí.

Cuando te despiertas con la risa de los niños desde la planta baja, cuando comes con las manos celebrando sus cumpleaños, cuando eres un hijo más en la casa de alguien, cuando todos los días oyes un “thank you teacher Alba”… es cuando realmente descubres, que solo por eso, ha merecido la pena.

Mi experiencia la han construido cada una de las personas que han convivido y pasado un ratito conmigo, creces gracias a ellos, no solo la gente del país, sino los otros voluntarios que trabajan contigo. Diez culturas diferentes pueden convivir juntas, por mucho que encuentres siete religiones diversas o diez gustos diferentes… y ahí es donde hay más click, al darte cuenta que vivimos rodeados de prejuicios, porque por encima de todo, todos somos personas.

Cada experiencia es diferente, pero 100% segura que todas son para siempre: “Don’t cry because it’s over, smile because it happened.”

Gracias AIESEC por hacer esto posible.

Alba Arjona Castillo  –  AIESEC in Pompeu Fabra (Barcelona)

Una experiencia para toda la vida

Sonia. Storytelling

Mi historia comienza un 25 de Junio de 2015, decidí montarme en un avión rumbo a la pequeña Sicilia – Italia – en busca de un objetivo y una motivación para cambiar el rumbo de mi vida. Sinceramente, no esperaba que fuese así de literal.

Aterricé por la tarde, a eso de las 14.00 h o así y en un autobús me dirigí a la capital de Sicilia, Palermo. Allí me esperaban varios miembros del comité para darme la bienvenida y llevarme junto a otros voluntarios de diferentes proyectos de AIESEC. UNA GENTE ENCANTADORA Y MUY ATENTA y con quién hoy en día aún mantengo contacto con otro motivo sino de amistad. Aquellos que en un principio, iban a guiarte terminaron contigo en la cabeza de la dirección.

Mi proyecto de voluntariado consistía en la Cooperativo Sociale di San Marco, escuela/campamento de verano para niños que tenían problemas familiares. Mi semana labroal se basaba en viajes a la playa,a juegos con los nis niños, ahogadillas, competiciones, barbacoas en el campo, pesca y vueltas y vueltas en los toboganes del aquapark. ¿Quién dijo que había que sufrir?

Realmente fue impactante algunas de las situaciones que llegué a conocer, impactantes pero moralizadoras. Niños que no tienen nada en la vida y que sin embargo, la aprecian y se aferran a ella con muchas ganas y alegría. Me han enseñado mucho de la vida, me han abierto los ojos y gracias a eso, hoy en día valoro mucho más lo que tengo y lo que soy.

Mi alojamiento se basaba en una casa de acogida, con niños que por motivos legales no podían vivir con sus padres y he de decir, que al poco tiempo de estar allí, esos niños e convirtieron en “mis hermanos sicilianos”. Es increíble esa sensación de comodidad e integridad en una casa que no es la tuya y que gracias a esos niños y su confianza puesta en mí, logré sentirla.

Por otro lado, toda la gente de AIESEC y voluntariosformamos un buen “grupo”, de esos que temporalmente son inseparables y hacíamos de todo: salíamos a cenar, viajabamos por la isla (Siracusa, Agrigento, Cefalu,Petralia…), acudimos a un Global Village donde la canción cumpleaños feliz fue cantada en más de 8 idiomas, esos baños nocturnos en la playa sintiéndonos libres y felices y esas ganas que teníamos siempre de sonreír y conocer gente.

Las seis semanas que allí pasé fueron un no parar de experiencias y momentos que nunca olvidaré.

Desde las conversaciones con los niños en el trabajo,el cariño y los abrazos que ellos me daban y la ternura que se respiraba, hasta aquellas largas tardes en la playa, en el tren descubriendo hermosísimos lugares, todos los sabores de helados que mi paladar ha podido conocer, la mejor pizza del mundo (pizza nazionale,ñam ñam ), la comida siciliana. No olvidar ese “maravilloso” transporte público que pasa cada dos horas y como vayas con prisa… cada tres. Todo esto junto es ese matiz que marca la diferencia entre lo que esperas vivir y lo que sientes cuando lo vives.
No hay duda que un voluntariado es una experiencia que llena el alma,enriquece los sentimientos y aún así, te deja con ganas de más.Por eso iré en busca de un otro proyecto no dentro de mucho.

Sonia Ortiz Colodro  –  AIESEC in Granada

Como Me Desafié Viviendo en Polonia

ST Alvaro - Polonia-01

Mi aventura en AIESEC es excitante al igual que inesperada.

Todo empezó el día que, por casualidad, conocí eso de “AIESEC”. Durante un congreso sobre Posibilidades de Empleo en el exterior, organizado por ellos mismos, me pregunté: ¿Qué era eso de AIESEC? Pronto supe que eran una asociación dedicada a intercambios en el extranjero mediante prácticas (profesionales o de voluntariado). Al mes, sin comerlo, ni beberlo, estaba poniendo rumbo a la que sería una de las mejores aventuras de mi vida: Polonia.

Llegué a Lublin (Poland) con la hiperactividad de un niño de 5 años, a la vez que cansado, dado que llevaba muchas horas sin descanso y un viaje interminable desde Kraków. Lo que más me impactó y no olvidaré jamás, es esa pancarta de bienvenida que portaba Karina, Dominika y compañía, acompañados por globos. Era como si ya me conociesen de toda la vida, y ese miedo que tenía a lo desconocido, a la incertidumbre, se desvaneció tras aquellos andenes de la estación de tren.

Lo siguiente fue conocer a las que serían mis dos nuevas compañeras de piso para mis dos primeras semanas en la ciudad. Patrycja y Karolina me trataron como a un polaco más (no solo por la cerveza y vodka que me ofrecían, sino también su cultura, su gente, su gastronomía…). Organizaron una fiesta de bienvenida y conocí a mucha gente. Uno de los problemas que aparecieron de repente fue la sensación de estar perdido, de no ser realmente yo en cuanto a la sociabilidad. El inglés era algo que me limitaba mucho a la hora de relacionarme, pero no tardé en espabilarme y sé que de no ser por esta experiencia, no me habría soltado tanto a la hora de hablar en inglés.

Y hasta aquí, ¿por qué razón estaba yo en Polonia?
Mi misión cambió completamente el primer día de clase. Mi labor consistía en dar clases a niños de 3 a 17 años en colegios de la zona. Mi docencia se basaba en el intercambio de cultura, idioma, tradiciones y costumbres de España. Pero me di cuenta de que mi misión, además de todo lo anterior, era dar felicidad, motivación a esos niños, y lo mejor fue que yo recibí más de lo que yo pude dar.

Esa sensación cuando te dabas cuenta de que impactabas tanto en ellos, esa sensación cuando disfrutabas con ellos, esa sensación cuando recibías el cariño de aquellos “pequeñajos” no tenía precio. Aclarar que yo me fui de voluntariado unas 7 semanas. Me daban la manutención, la estancia, y me pagaban el transporte. Yo no tenía un sueldo, pero mi trabajo lo cobraba con sonrisas, y una sonrisa de un niño es la mejor moneda de cambio que existe en el mundo.

Lo que más me alegraba de mi trabajo, además de disfrutar con los niños, era la facilidad que mi proyecto me daba de visitar colegios de otras ciudades y pueblos como Nowodwór, colegios OAZA de la zona de Chełm, Firlej…Era una forma fácil de viajar, visitar nuevos lugares y vivir nuevas aventuras. También decir que siempre trabajábamos en grupos de dos. Cada uno de una nacionalidad diferente. Mi grupo estaba compuesto por: Mo (USA), Sara (Túnez), Nataly (Ucrania), Hassan (Pakistán), Marko (Serbia), Simo (Marruecos), Destria (Indonesia) y Snow Yellow (China).

Viajar dos personas juntas y vivir 3-5 días en un sitio, era una forma de conocernos más. Uno de esos viajes, en concreto a Firlej fue donde descubrí al verdadero pueblo polaco y a gente maravillosa ( amigos para toda la vida). No hay ningún día que no sepa de ellos, o hable con ellos (gracias a las nuevas tecnologías). La gente era muy amable, acogedora, servicial, lo que viene siendo una gran comunidad. Me contaron que el pasado invierno hubo una serie de tormentas que destrozaron varias casas del pueblo, incluida la pequeña iglesia. Todos, absolutamente todos echaron una mano para arreglarlos. Cuando digo “echaron una mano” lo digo literalmente, trabajando en comunidad para solucionar ese problema y que este verano todo el mundo disfrutase de ese bello pueblo llamado Firlej.

Allí me di cuenta del potencial que tenía, y de que me gustaba mi trabajo. También porque los niños me ayudaron a realizar mi trabajo mas ameno. Además de que la acogida fue espectacular; Dawid y su hermana Patrycja me acogieron en su casa como a uno más de la familia. La ayuda de Paweł y Kasia en clase me sirvió de mucho e hice las clases más amenas. Muchos de mis compañeros daban clase y poco más. Yo intentaba llevarlo al aprendizaje interactivo, con juegos para que a la vez que se divertían, aprendían.

Y como olvidarme de AIESEC Lublin: gente muy comprometida, la cual nos enseñó a como trabajar y vivir allí, además de enseñarnos a ser amigos para siempre. Nombrar a mi buddy Justyna que me hizo las cosas muy fáciles allí, a Damian por enseñarme palabras más serias en polaco, a los gemelos por despertarme por las mañanas para que no perdiese el bus, las Dominikas, Karina, Karolina, Kinga, Krzysiek, Maciej, Milena, Sandra, y muchos más. No me olvido de vosotros. Siempre recordaré esas noches en Riviera y Dom Kultury.

Sin duda, vivir esta experiencia me cambió completamente, el viajar solo, el enfrentarme a problemas y poder solucionarlos, a encontrar mi creatividad. Me di cuenta de hasta donde puedo realmente llegar, a hablar en público (hace unos meses era impensable para mí), a gestionar mi tiempo, a no rendirme nunca…en definitiva, me ha ayudado a crecer, a madurar.

Para mí, Polonia fue un lugar donde me vi muy identificado, donde la gente me trató tal y como soy, y donde descubrí que podía vencer mis temores, mis miedos. El lugar donde encontré a personas extraordinarias, el lugar donde se encuentran mis mejores recuerdos y mis mejores amigos.

Un año después, volví al mismo lugar, y pude observar el gran impacto positivo que hice en la vida de los demás. Fue el momento exacto en el que me convertí en un Ciudadano Global.

Álvaro Jimenez

AIESEC en Granada

El Mundo No Tiene Fronteras, ¿ y tú?

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Lidera los Global Sustainable Goals viviendo una experiencia de voluntariado internacional este Invierno

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODGs) son los objetivos globales que las Naciones Unidas, ONG y Fundaciones presentaron el pasado mes de Septiembre y pretenden alcanzar en 2030. Aprende más sobre los 17 ODGs en su website oficial.

Para lograr estas 17 metas varias organizaciones diseñan proyectos alrededor del mundo para que los jóvenes aprendan a ser un ciudadano global y tomen conciencia de que son una generación que puede cambiar el mundo. Entonces nos preguntamos: ¿qué podemos hacer nosotros para liderar estos cambios?

Es así como AIESEC se comprometió a diseñar proyectos en los que los jóvenes puedan participar en la consecución de estos 17 desafíos globales. Por tanto, los programas de liderazgo internacional de AIESEC se desarrollaran mediante proyectos relacionados con los #GlobalGlobals con el objetivo de que los jóvenes españoles tomen acción en temas de interés global.

AIESEC en España ha elegido proyectos relacionados con la calidad educativa, el entendimiento cultural, el emprendimiento social, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible con el fin de que universitarios españoles puedan impactar positivamente en otros países con realidades distintas a la nuestra.

Los proyectos se desarrollarán en Marruecos, Bulgaria, Polonia, Turquía y Perú, y durarán entre 6 a 12 semanas, con inicio en Diciembre, Enero y Febrero.

¿Quieres ser un ciudadano global?

 Inscríbete en aiesec.org.es/globalcitizen

India, una experiencia para toda la vida

ST Elena - India-01

Hay decisiones que sin lugar a duda marcan un antes y un después en tu trayectoria.

Conocí AIESEC en mi año de erasmus en Francia cuando formé parte de ellos durante unos meses, colaborando en la búsqueda de asociaciones que quisieran participar en el intercambio, pero no fue hasta este verano cuando pude realizar el mío y saber realmente que se siente.

Pues bien, mis seis semanas en India han significado para mí un aprendizaje en todos los aspectos posibles. La adaptación, el entender y canalizar tus pensamientos y emociones, muy fuertes por el contraste, el cambio y el caos que supone vivir allí. Porque India la amarás así como no entenderás mil contradicciones, pero te acabará enganchando.

Aprendí a empaparme de la cultura, de las personas, de mis amigos y compañeros de proyecto que pronto se convirtieron en mi familia de allí, conociendo también sus costumbres y culturas de todas las partes del mundo, una diversidad que te hace crecer a más velocidad, querer con más intensidad y darte cuenta de que por muchas diferencias culturales, TODOS SOMOS IGUALES. Aprendí como vas a intentar dar lo mejor de tí enseñando a unos pequeñines y te darás cuenta que son ellos quien te enseñan. A valorar cada momento, a afrontar muchas situaciones, a tener que aceptar normas sociales que aquí jamás estarías dispuesta a aceptar sin embargo hay que entender que cada sociedad tiene su evolución y no puedes pretender actuar como tú quieres en cada momento, hay que entender las realidades y aceptar así como empatizar.

También debo decir que cualquier experiencia el 80% dependerá de la actitud con la que quieras afrontarla, pero en definitiva, mi estancia en India fue una de las experiencias que me van a marcar para toda la vida.”

Elena Domeque Cazcarra

AIESEC in Santiago de Compostela