8 Semanas Para Un Verano Alternativo: Haz Prácticas En Una Startup En Portugal o Brazil

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El emprendimiento es una tendencia global que ha sido interrumpida a lo largo del mundo por la crisis económica. Pero, ¿sigue España esta tendencia? De acuerdo con el Monitor Global de Emprendimiento (GEM), en 2015, el índice de actividad emprendedora de España fue de 5.7%, el cual está por debajo del europeo (7.8%).

Uno de los factores principales que afectan a este índice puede ser la falta de desarrollo de las cualidades y habilidades relevantes para un emprendedor, tales como, pasión, visión, logro de objetivos, capacidad de aprender, creatividad e innovación, persistencia, autoestima y trabajo en equipo. Los jóvenes españoles están buscando las formas de madurar este tipo de habilidades, entre otras, para convertirse en emprendedores exitosos contribuyendo al desarrollo de su país y al suyo propio.

Como la organización de jóvenes más grande del mundo, nos preguntamos cómo podemos contribuir al desarrollo de los Objetivos de Desarrollo Global mientras desarrollamos liderazgo entre los jóvenes de todas las esquinas del mundo. En AIESEC, ofrecemos a la gente joven la oportunidad de vivir el mundo, porque solo cuando empecemos a entenderlo podremos empezar a cambiarlo. Y la manera en la que envisionamos conseguir esto es exactamente desarrollando liderazgo responsable y emprendedor.

Global Entrepreneur como una conexión entre el talento y el crecimiento económico

Global Entrepreneur nace como una solución para conectar el talento joven con las Startups, para que estas puedan madurar, crecer y tener un impacto en el mundo. Debido a la falta de alineación entre los sistemas educativos y lo que el mundo busca, las Startups se encuentran en una situación de falta de colaboradores con las competencias y habilidades adecuadas para alcanzar los objetivos de su negocio. El programa de AIESEC crea esta unión, dándoles la posibilidad a los jóvenes de vivir una experiencia de intercambio en una Startup en otro país.

La oportunidad de desarrollar tus capacidades de liderazgo

A través de este programa de AIESEC, los jóvenes españoles tienen la oportunidad de trabajar durante 8 semanas en un ambiente multicultural en otro país. A través de esta experiencia, los participantes pasarán por un proceso para comprender y desarrollar estas cualidades. Estas son las 4 habilidades que queremos desarrollar en jóvenes como tú:

1) Conviértete en un líder que se conoce a sí mismo y explora su pasión centrándose en sus habilidades antes que en sus fortalezas

Comprendiendo tus Key Performance Indicators y recibiendo feedback regularmente ampliarás el conocimiento personal y profesional sobre ti mismo.

2) Interésate por los problemas del mundo y actúa para intentar cambiarlos

Tendrás la oportunidad de interactuar con ciudadanos locales en tu lugar de trabajo o en otras situaciones, lo que te permitirá comprender su cultura y sus normas de negocio.

3) Sé capaz de inspirar a otros para alcanzar un mayor propósito

Interactuando con otros participantes y empleados, a través de espacios colaborativos y aprendiendo a motivar a otros para lograr la visión y la misión de la Startup.

4) Conviértete en una persona orientada a las soluciones que toma riesgos cuando es necesario

Cumpliendo con un job description retante en un ambiente de trabajo ajeno, adaptándote a cada situación y mostrando resiliencia para hacer frente a los retos.

Sumérgete en un País de habla Portuguesa

¿Y si pudieses hacer prácticas en uno de los países más emprendedoreVENTUREBRASILPICs de Europa? ¿Y en el más emprendedor del mundo? El mismo estudio, el Monitor Global de Emprendimiento, reconoció a Brasil en 2015 como el país más emprendedor del globo. Al mismo tiempo, varios expertos y autores han reconocido Portugal como el San Francisco de Europa.

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No podría ser más simple.

Sé un Marketer!

Este verano alternativo está solo a un click de distancia. Accede a nuestra página de Global Entrepreneur y descubre más sobre los increíbles proyectos que tenemos para ti en Brasil y Portugal. Hay más de 200 oportunidades disponibles para la juventud Española, la mayoría sobre Marketing, Ventas e Internacionalización.

Al mismo tiempo que tú vives esta experiencia de 8 semanas con gente de todo el mundo y descubres una nueva cultura, utilizarás tus habilidades para hacer posible a la Startup crear su propio impacto.

Si tú también crees que puedes contribuir al desarrollo de la economía de Portugal y Brasil, haz de este verano una alternativa diferente.

Encuentra más sobre Global Entrepreneur en nuestra página aiesec.org.es/globalentrepreneur

Este verano, 6 semanas de Voluntariado internacional por una Educación de Calidad

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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, aprobados, tras una gran consulta global, en la cumbre de las Naciones Unidas que tuvo lugar el pasado Septiembre de 2015, son los 17 Objetivos en los que todos los países sin excepción se ven inmersos para la erradicación de la pobreza, asegurar la prosperidad y preservar el planeta.

A menudo los jóvenes nos preguntamos qué podemos hacer nosotros para contribuir a cambiar las cosas. Desde AIESEC damos la oportunidad a los jóvenes de ver el mundo, porque cuando lo vemos podemos empezar a entenderlo y cuando lo entendamos podremos empezar a cambiarlo. Es por ello que la ONU ha reconocido nuestra labor designándonos como la Organización de Jóvenes responsable de los ODS.

Este verano AIESEC en España quiere contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible numero 4 – una Educación de Calidad, ofreciendo la oportunidad de participar en proyectos sociales internacionales para la mejora de la educación en los países donde más se necesita. Además, este tipo de experiencias, proporcionan a los jóvenes el desarrollo personal y profesional de habilidades que no siempre se desarrollan dentro de nuestro sistema educativo. En concreto, experiencias que nos ayudan a entender el mundo a nuestro alrededor y nuestra capacidad para marcar una diferencia, al mismo tiempo que nos hacen entendernos a nosotros mismos, cuales son nuestros valores, y que es lo que es lo que realmente nos gusta hacer. Queremos desarrollar jóvenes emprendedores y responsables capaces de arriesgar y jóvenes que son capaces de transmitir en diferentes escenarios para inspirar a más gente.

Todo ello a través de proyectos sociales de educación en Perú, India, Croacia, Polonia, Brasil, Rumanía, Tailandia y muchos destinos más, donde nuestra organización está presente. Proyectos en los que tomarás un rol de responsabilidad, trabajarás en equipos multiculturales y entrarás en contacto con diferentes instituciones, colegios u organizaciones internacionales. Gestión de proyectos, cooperación y desarrollo o dar clases de idiomas son algunas de las opciones.

Al mismo tiempo que vives una experiencia de 6 semanas con jóvenes de todo el mundo y descubres una nueva cultura, darás la oportunidad a otros de ver que ellos también pueden crear un impacto.

Si tú también crees que una educación diferente es posible, este verano haz algo diferente y actúa para el mundo.

Descubre más en aiesec.org.es/globalcitizen

“Mi experiencia con AIESEC en la India, me hizo reflexionar sobre mi mundo. Desde entonces cambié mucho como persona. Me cambiaron las prioridades en la vida, y descubrí muchas cosas que me hacían feliz sin necesidad de dinero. Pero sobretodo descubrí que no importa en donde, al final todos sentimos igual: la vida no es más que conexiones humanas“

Valeria, 22 años, participante de nuestro programa en la India.

Brasileña Por 6 Semanas

BRASILEÑA POR 6 SEMANAS

Me cuesta creer que ya haga dos años que me embarqué en ese avión que cambió mi perspectiva del mundo. Siempre me he considerado una persona abierta de miras, aventurera y que no le asustan los desafíos. O a lo mejor si le asustan, ¿pero no es eso la mejor parte?

Cualquier aventura me emociona pero un voluntariado internacional no era una idea que tuviera en mente desde un principio. La necesidad surgió después de unirme a AIESEC, gran parte por casualidad. Poder proporcionar este tipo de experiencias, me hizo abrir los ojos. Les comenté a mis padres que ese mismo verano yo me podía ir y aunque al principio no les hizo mucha gracia, enseguida vieron los beneficios que me podía aportar.

Elegir destino no fue fácil. Quería alejarme, vivir realmente una experiencia diferente, dónde desde la cultura hasta el clima me resultaran extraños y nuevos. Estaba entre Asia Pacífico o Sudamérica, pero la gran cantidad de proyectos disponibles en la última me hicieron decantarme. Finalmente, después de entrevistas, pros y contras, escogí mi proyecto en Brasil.

El día 25 de julio de 2014 empezaba mi aventura. Era la primera vez que cruzaba el charco, y además la primera que viajaba realmente sola. Fue un día muy largo de despedidas, 3 aviones, maletas arriba y abajo y una mezcla de nervios y emoción, pero llegué a mi destino: Florianópolis. No, yo tampoco había oído hablar de esta pequeña isla, casi paradisiaca, del sur de Brasil. Con sólo googlearla, quedé enamorada y decidida.

En el aeropuerto, mi host brother me recogió y llegamos a su casa. El primer shock cultural fue que los padres no sabían una palabra de inglés, solo portugués, pero eso no fue impedimento para un gran recibimiento. Las 6 semanas que pasé con ellos me trataron como una hija más, ya que pasaron de tener dos a cuatro (yo y mi compañera de voluntariado y casa, una chica austríaca).

La primera semana de mi voluntariado fue principalmente de entrenamiento. Los miembros de AIESEC nos reunían cada día para que nos conociéramos, tanto entre nosotros como a nosotros mismos. Hacían actividades y nos ayudaron a enfocar nuestro proyecto, explicándonos todos los detalles. Este consistía en pasar hacer sesiones a niños desde 5 a 14 años en diferentes ONGs de la isla. Cada semana que pasábamos nos ocupaba un tema diferente: multiculturalidad, medio ambiente, derechos humanos, ética, ciudadania…

Lo mejor fue el trato con los niños. Fue inesperado ya que normalmente no soy una persona a la cuál le guste estar rodeadas de pequeños. Pero aquello era completamente diferente. Desde el primer día hasta el último, los niños demostraron estar realmente entregados. Eran cariñosos hasta decir basta, cualquier detalle les emocionaba y sólo tenían ganas de aprender más y más. Los más pequeños me abrazaban todo el día y se peleaban para que les cogiera la mano de camino al comedor. Los más grandes en cambio me confesaban que compañeros o compañeras de clase les gustaban y escuchábamos música juntos. Poco a poco el portugués dejó de ser un impedimento y me permitió aprenderlo muy rápido, por la similitud al español y porque era el único que idioma que podían entender. Su nivel de inglés era demasiado básico para mantener una conversación. Aun así, lo más sorprendente era que mi amiga austríaca no hablaba una palabra ni de español ni de portugués pero eso no fue un impedimento para ella a la hora de interactuar. Los niños la adoraban por igual y muchas veces me tocaba hacer de traductora.

Pasando el rato con ellos te das cuenta de lo poco que piden y de lo poco que conocen. Que viniéramos de Europa expresamente para estar con ellos les parecía asombroso, casi imposible. Hablar con ellos del cambio climático, de como las diferentes culturas interactúan, del mundo, todo les parecía grande desde esa pequeña clase. Durante las horas del patio, nos enseñaban su deporte nacional, el futbol, mientras nosotras intentábamos enseñarles juegos tradicionales de nuestros países. Fue una experiencia única que realmente te motivaba el levantarte a las 6:30 de la mañana y pasar casi dos horas de bus entre esperas. Pero al fin y al cabo estás en Brasil.

Un voluntariado te enseña a dar sin recibir, a mostrar lo mejor de ti puramente por los demás. Porque al final lo que recibes, sin esperarlo, es muchísimo más. Me llevo mil y un dibujos, besos, abrazos, risas y horas de montar a caballito. Me llevo sus sonrisas, sus ilusiones y sus ganas. Porque aunque la educación nunca ha sido mi pasión, pasar esas 6 semanas allí me enseñó más de lo que yo hice.

Pero mi experiencia fue mucho más. Brasil es uno de los países que recibe más gente de voluntariado gracias a AIESEC. Durante mi estancia se realizaron cuatro proyectos en la ciudad, con 12 a 15 voluntarios cada uno, lo que se traduce en más de 50 voluntarios. Gente venida de todo el mundo, con ganas de aprender, de enseñar, de pasar el verano de sus vidas. Conocí a mucha gente ese verano. Tuvimos muchas conversaciones desde anécdotas culturas a situaciones politico-economicas.

Entendí el porque de como actúa alguna gente, sus inicios, los pensamientos de diferentes culturas. Juntos hacíamos cenas, íbamos a la playa (aunque fuera invierno), salíamos de fiesta y hasta hicimos surf. También viajamos, mucho: las cataratas de Iguaçú, la frontera Argentina y la Paraguayana, Santa Catarina, Sao Paulo y Rio de Janeiro.

Brasil tiene encanto, y aunque si esté presente no todo es samba, futbol y carnaval. A lo mejor en ciudades más turísticas como el centro de Rio si que se sirven de estos tópicos, pero no en Florianópolis. Mi ciudad era una de las más seguras del país, pero aun así no disfruta de las ventajas de las grandes ciudades europeas. El sistema de buses es lento e ineficiente, el inglés es solo a nivel universitario y aun así no todos los estudiantes lo hablan y las instalaciones de las escuelas no son las mejores. Pero lo que me sorprendió fue la hospitalidad de la gente. Puede sonar a tópico también pero la gente directamente te abre las puertas de su casa. Cualquier cosa que necesites. Brasil está categorizado como uno de los países más peligrosos del mundo, pero mi recuerdo es otro completamente diferente. Sin duda, el mejor verano de mi vida. Gracias a ello, ahora tengo una familia brasileña y amigos en todo el mundo.

Cristina Bas, Barcelona

Why Going Abroad Was The Best Decision I’ve Ever Made

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No sé si de pequeña ya era así o cuando realmente empezó mi obsesión por recorrer el planeta. Cualquier destino me parece fascinante, y no me importa repetir lugares. Me considero una persona a la que le gustan los retos y que aprovecha las oportunidades que se le presentan, y mucho más aun si son internacionales.

Pero si hay algo que me gusta más que viajar es vivir en el extranjero. No me hubiera importado desde pequeña haber tenido que vivir en diferentes países por el trabajo de mis padres, por ejemplo. Aun así, he intentado aprovechar todas las oportunidades que la vida me ha dado. Por este motivo, a los 16 hice un intercambio con una chica holandesa a través de mi instituto. Pasé una semana viviendo en su casa y conociendo sus costumbres. Dos años más tarde, con 18, participé un curso de inglés en Edimburgo por tres semanas. También estaba con una host family.

Después de estas cortas experiencias, en el verano de mis 20 decidí embarcarme en otra aventura y realizar un voluntariado de Global Citizen con AIESEC en Brasil. Casi 7 semanas viviendo en un país que poco tiene que ver con el nuestro. Finalmente ahora me encuentro haciendo un semestre en Reino Unido, en Newcastle, gracias al programa Erasmus. Y pensaréis, ¿aquí termina mi viaje por el mundo? Ni de lejos. Mis intenciones son seguir viviendo aventuras internacionales, y más que viajando, viviendo.

Porque para mi ver mundo no significa hoteles bonitos, mapas turísticos y postales de cuento. Para mi lo mejor es comer en un restaurante de comida tradicional, callejear por los barrios menos turísticos, conocer las costumbres de la gente, como celebran, que hacen en su día a día.

Pasar temporadas en el extranjero no me ha traído nada excepto cosas buenas. He tenido la oportunidad de conocer gente de todo el mundo. Hablar con ellos, que tenemos en común y que nos diferencia. De esta manera no sólo descubres el país en el que te encuentras sino muchos más. Aprendes otras maneras de vivir, otras culturas. Entiendes porque la gente es como es. Y sobretodo, y para mi más importante, te vuelves tolerante. Compartir tanto con gente diferente te hace abrir los ojos y aceptar. Aceptar que hay gente que no piensa como tu, que no es como tu, pero lo entiendes, aceptas y respetas.

También te da adaptabilidad y autonomía. Tienes que cuidar de ti mismo ya que nadie lo va a hacer por ti. Dejar de vivir con tus padres es difícil, pero lo es aun más si lo haces en un país extranjero. Eres una forastera realmente viviendo tu vida allí. No viajas, no estas sólo por unos días, sino que creas una rutina. Haces ese país, esa ciudad, ese barrio, tuyo. La cafeteria de la esquina se convierte en la de siempre, te sabes las estanterías del supermercado y cuál es el camino más corto para llegar a tal sitio. Te adaptas y funciona. Eres una más en cuestión de poco tiempo.

Cuando viajas todo son prisas, tienes que aprovechar cada segundo ya que el tiempo corre en tu contra. Pero cuando vives en el extranjero todo cambia, encuentras tu ritmo. Todo se ralentiza porque tienes tiempo. Puedes aprovechar y conocer a fondo. Y cuando es la hora de irse, sabes que una parte de ti siempre se quedará en ese lugar.

¿Cuando? Ahora. Sin ninguna duda. Ahora es cuando somos jóvenes, cuando tenemos todo el tiempo del mundo de vivir, de probar, y si, aunque suene tópico, de equivocarnos. De arriesgar, de estar motivado y a la espera de aventuras, de retos y de emociones. No hay nada que nos ate, no tenemos hipotecas que pagar, hijos que cuidar o trabajos que aburrir. Ahora es el momento. ¿A qué esperas pues?

Cristina Bas, Barcelona

Experiencia de Voluntariado en Brasil, 2014

Como resolver el mayor problema mundial en cuatro preguntas

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La mayor dificultad con la que te encontrarás al enfrentarte a los múltiples problemas de carácter global de nuestra sociedad es la imprecisión al determinar las cuestiones que exigen una intervención más rápida.

Pensando exactamente en este problema de definición de prioridades para combatir las cuestiones globales que deben de ser solucionadas, en septiembre del 2000, las Naciones Unidas estableció un conjunto de objetivos (Objetivos para el desarrollo del milenio), que deberían definir las agendas de los países miembros, de modo que estos problemas fuesen controlados y realmente considerados en la toma de decisiones de sus líderes políticos. Los objetivos definidos en el 2000 deberían estar presentes hasta el 2015. En septiembre del año pasado, se definieron los Objetivos para el Desarrollo Sostenible,  estas metas no prenden la sustitución de las anteriores, sino, su intensificación y su expansión por el mundo.

Aquello que la ONU pretende con los llamados Global Goals no es sólo es proporcionar a la comunidad mundial con una posibilidad de medición de sus problemas (a través de indicadores) y una lista de objetivos que se deben incluir en sus políticas, también propone despertar la conciencia de estos problemas por parte de la sociedad en general. En AIESEC trabajamos junto a la ONU en la promoción de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible a través del Youth Speak un movimiento que pretende dar voz a todos los jóvenes con el objetivo de percibir su visión del presente y su perspectiva para el futuro. Es a través de este movimiento que prendemos resolver el mayor problema mundial. En base a esto te proponemos respuestas para cuatro preguntas.

 

  • ¿Cuál es, para ti, el mayor problema a nivel mundial?

El titulo de este articulo sugiere que, efectivamente, existe un único problema global. La verdad es que tal como los Objetivos para el Desarrollo Sostenible sugieren existen , por lo menos, 17 grandes cuestiones que deben ser resueltas.

El primer paso para la resolución de un problema es precisamente la percepción o el reconocimiento de la existencia del mismo. Por esto mismo, el primer paso para encontrar la solución al mayor problema mundial es definir cual es para ti ese problema.  Los Objetivos para el Desarrollo Sostenible son una herramienta francamente útil para este ejercicio, pues sugieren los problemas que están en constante consideración y que tienen un mayor impacto en la comunidad mundial.

 

  • ¿Qué puedes hacer tú para reducir el impacto de ese problema?

A pesar de parecer complicado percibir como podemos tener algún impacto en la resolución de problemas que afectan a todo el mundo, la  propia identificación de un problema muestra, también, sus causas y es precisamente esto lo que hace que sea sencillo descubrir como podemos hacer pequeñas contribuciones individuales a su solución. En este sentido, después de la definición de los problemas globales y sus causas, las soluciones surgen casi inmediatamente.

Tu contribución puede pasar por acciones básicas, modificar tus hábitos o tus comportamientos relacionados con la vida cotidiana – reciclar, ser voluntario en organizaciones sociales, cambiar ciertas opiniones y, como consecuencia, comportamientos   en relación a determinados temas.

AIESEC tiene aquí un papel esencial.  Con el objetivo de desarrollar profesional y personalmente a los jóvenes permitiendo que contribuyan activamente en el desarrollo sostenible del mundo, AIESEC proporciona la oportunidad de influenciar directamente la realización de las metas definidas por la ONU a través de sus programas de voluntariado (Global Citizen) y sus prácticas profesionales en StartUp (Global Entrepreneur).

 

  • ¿Qué será lo que tus amigos y familiares piensen al respecto?

Los Objetivos para el Desarrollo Sostenible fueron definidos con el objetivo de guiar las agendas de los líderes políticos pero sólo se materializarán plenamente si todas las personas de la Tierra saben y son conscientes de su importancia y de su existencia.

El propósito del Youth Speak es precisamente despertar la conciencia de las personas acerca de las metas globales.  Este movimiento pretende dar a conocer al rededor de todo el mundo cada uno de los 17 objetivos globales, y para ello, AIESEC desarrolló varias campañas de promoción a modo de promoverlos y divulgarlos – una de las campañas más conocidas es escoger uno de los objetivos y compartirlo por las redes sociales mediante una fotografía.

Únete a este movimiento y sácate una Selfie con el Global Goal que elijas y muestra a todos tus amigos cual es para ti, el mayor problema social al que se enfrenta el mundo en la actualidad.

  • Y, ¿los líderes mundiales?

El último paso en la resolución de un problema global para por los líderes políticos.  Al final sólo ellos deciden las medidas que serán implementadas para la resolución de dicho problema y el cumplimiento final de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible.

A través de la Youth Speak Survey, un cuestionario creado por AIESEC que parte del mismo nombre del movimiento, podemos dar la oportunidad a los jóvenes de comunicar directamente a los líderes mundiales cuales son sus mayores preocupaciones y sus expectativas en relación a su futuro. Con la encuesta tienes la oportunidad de generar un impacto directo en la resolución del “mayor problema global”, transmitiendo a los líderes mundiales a sus preocupaciones.

Como has podido comprobar resolver un problema mundial es fácil ¿a que sí?. ¡Únete al movimiento Youth Speak y contribuye al logro de los objetivos de desarrollo sostenible!

“Tranquila, en un mes estoy de vuelta”

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“Tranquila, en un mes estoy de vuelta” fue lo que le dije a mi madre para tranquilizarla cuando le conté que me iba de Erasmus durante 9 meses a Turquía. Y lo cierto es que lo pensaba.

Para mí, en aquel momento, me estaba yendo a un país con una cultura totalmente diferente a la nuestra y cargado de prejuicios. Prejuicios que me hacían pensar que la gente de allí no me gustaría, que no encajaría y que querría volver a España tan pronto pasase allí unos días.

De los casi 10 meses que he vivido en Turquía puedo asegurar que no hubo un día que me arrepintiese de haber ido o que quisiese volver. Todos mis prejuicios desaparecieron cuando me vi viviendo en un país que me hizo sentir como si fuese el mío propio, donde la gente te invita a su casa y te hace sentir como parte de su familia.

La experiencia comenzó ya en Santiago. Conocí a otros estudiantes de mi universidad que también iban a realizar su Erasmus en Eskisehir, ciudad situada en el centro de Turquía. Comenzamos a compartir inquietudes, dudas y emociones sobre la aventura que nos esperaba.

Recuerdo los primeros momentos como si hubiese sido ayer. Después de horas de avión, taxi y autobús llegamos a Eskisehir sobre las 6 de la mañana, apenas estaba amaneciendo. Bajamos del autobús delante de la entrada el campus, la calle estaba desierta. Mis compañeros enviaron mensajes a sus futuros compañeros que se habían ofrecido a venir a buscarles, ya que la universidad nos había buscado alojamiento previamente. Mi compañero de piso aún no estaba en la ciudad por lo que fui al piso de uno de los estudiantes de Santiago. Había sido un viaje largo y, aunque nos moríamos de ganas por conocer la ciudad, necesitábamos descansar.

Los primeros días fueron un cumulo de cosas nuevas. Desde no entender nada en la calle, ver a todo el mundo tomando té en cada esquina o el llamamiento al rezo de las mezquitas. Lo más normal del día a día se volvía nuevo para nosotros. Tareas cotidianas se convirtieron en aventuras. Conseguir encontrar algo parecido a salsa de tomate era una suerte, conseguir que te cortasen el pelo como tu querías era poco probable y conseguir que en el mercado te diesen la cantidad de fruta o verdura que pedías era todo un logro. Estos pequeños “problemas” son los que realmente te hacen ver la dificultad de estar fuera de tu ciudad, tu país, tu lengua y, en definitiva, fuera de tu zona de confort.

Luego vinieron los primeros días en la universidad. Intentar entender el horario, cambiar algunas clases, encontrar las aulas y, lo que más me asustaba, las clases en inglés. Hacía años que no estudiaba ni practicaba inglés y todas estas cosas, que pueden parecer sencillas, fueron todo un verdadero reto durante las primeras semanas. Pero intentándolo y con la ayuda de nuevos compañeros turcos, que mas tarde se convertirían en grandes amigos, esos problemas se convirtieron en tan solo anécdotas.

Pasaron los meses y ya siendo Enero llegó el que quizás fue el peor momento del Erasmus hasta la fecha. Pocos éramos los que nos quedábamos todo el año, la mayoría solo estaban por un cuatrimestre. Cuando vives una experiencia como el Erasmus todo se vive de una forma más intensa y como no, las relaciones personales también. En Eskisehir éramos pocos Erasmus si se compara con otros destinos europeos, apenas unos 150. Y, quizás por ser pocos, nos convertimos en poco tiempo en una familia. A finales de Enero comenzaron los “nos veremos en verano” y los “te iré a visitar” entre lágrimas. He de decir que en mi caso, por suerte, a muchos de mis amigos tanto turcos como Erasmus los he podido volver a ver aunque pasaran años desde que nos despedimos. Aunque el contacto no sea el mismo por la distancia el tener amigos y mantener la relación pese a ello es algo indescriptible. Cada vez que pienso en esto se me viene a la cabeza la siguiente cita: “You will never be completely at home again, because part of your heart always will be elsewhere. That is the price you pay for the richness of loving and knowing people in more than one place.”

Nuevos Erasmus vinieron, un semestre nuevo comenzó y el día a día, que siempre tenía algo nuevo de lo que aprender, continuaba. Entre viajes, fiestas, paseos por la ciudad y tés en los bares fue pasando el semestre llegó Junio, el mes de volver a casa. De nuevo, pero de forma diferente, empiezan las despedidas. Aquí no solo me despedía de buenos amigos que se marchaban, sino también de amigos que se quedaban y, no menos importante, de la ciudad que me había visto crecer como persona durante eses 10 meses que viví ahí.

No fue cuando me despedí de todo el mundo cuando me di cuenta que mi Erasmus había acabado. Fue cuando bajé del avión en Madrid, entre al aeropuerto y vi algo que nunca me había parecido raro ni me había llamado la atención, todo estaba escrito en castellano. Fue ahí donde me di cuenta de que estaba de vuelta, de que no había marcha atrás, estaba una vez más en España, mi aventura en Turquía se había acabado.

La vuelta fue un mix de emociones. Alegría por ver a familia y amigos. Tristeza por los amigos que tardaría en volver a ver y por la vida, ese día a día, que dejaba atrás. Echaba de menos a la gente, hablar en inglés todos los días, decir cuatro palabras en turco para pedir algo en un bar, probar comida nueva, descubrir aspectos sobre la cultura turca que no conocía. Cada día tenía algo nuevo, ahora todo era siempre igual, conocido, sin emoción.

Es cierto que vivir una experiencia así te cambia y cuando vuelves te das cuenta que nada ha cambiado, eres una persona diferente en el lugar de siempre. Cuando vuelves tienes dos opciones, lamentarte de que has vuelto y vivir recordando tu Erasmus constantemente o seguir aprendiendo y creciendo mientras disfrutas de lo que tienes y la gente que tienes contigo.

Personalmente opte por la segunda opción. El Erasmus me permitió conocer culturas que de las que no tenía ni idea, comunicarme con gente de diferentes países gracias al inglés, en definitiva, me abrió la mente y me permitió ver que el mundo está lleno de posibilidades que muchas veces no vemos.

Me uní ESN, la asociación de estudiantes que ayuda a los Erasmus que vienen a Santiago, participé en intercambios de idiomas, continué estudiante inglés y trate de participar en todas aquellas actividades que tenían un enfoqué internacional.

A día de hoy puedo decir que mi experiencia internacional cambió mi vida. Soy una persona mucho más abierta y proactiva de lo que era antes de haberme ido. Hoy estoy orgulloso de formar parte de AIESEC y contribuir a que otros jóvenes puedan vivir una experiencia similar a la que yo viví bien mediante un voluntariado internacional o unas prácticas en el extranjero.

Ángel Fraga Varela  –  AIESEC in Santiago de Compostela.

Cómo entender a las personas sin saber hablar su idoma

Fer AIESEC

28 de junio de 2015. Destino: Cracovia, Polonia. Maleta y billete en mano. Seis semanas por delante en un país en el que no había estado nunca, trabajando en un entorno universitario en el que tampoco había colaborado antes y sobre todo, una oportunidad que se planteaba como un auténtico reto.

En ocasiones le pregunto a amigos y conocidos cuál sería el aspecto más duro al que se tendrían que enfrentar si viajaran al extranjero y la gran mayoría convergen en la misma problemática: el idioma.

Qué tan imprescindible supone compartir una misma lengua para poder comunicarse con los demás. Sin embargo, durante mi experiencia en Polonia comprendí que, sin conocer el mismo idioma, la comunicación es posible. Es posible gracias al lenguaje no verbal, porque un dedo meñique y un dedo pulgar alzados pueden suponer un “teléfono” tanto en España como en Polonia, porque podemos saludarnos, despedirnos, reírnos solamente con un simple gesto, porque la pasión por otra cultura despierta en nosotros un interés por aprender un vocabulario mínimo en ese nuevo idioma y así saber decir “gracias”, “por favor” o “perdón”.

Llevé mi maleta llena de miedos, miedos no poder comunicarme con los demás pero una vez allí me desprendí de esas barreras, finalmente absurdas, para rellenar mi equipaje de vuelta con una mayor seguridad en mi mismo, con un mayor entendimiento cultural, con la confianza de que no somos tan diferentes como pensamos.
Y eso, amigos, eso es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

Fernando Arnejo – AIESEC Santiago de Compostela.

Viviendo con una familia Malaya

Alba. Storytelling

Este verano he realizado un voluntariado en Malaysia, en el norte del país, en una zona muy rural. Mi proyecto se llamaba “Learning Disabilities Center” y consistía en crear técnicas creativas para enseñar a niños de una minoría india, en un orfanato.

¿Lo que he descubierto? Que hay un click. Algo que te hace verlo todo de forma diferente. En el momento que pisé el aeropuerto de Penang mi vida giró 365 grados.

Choque cultural… mucho. Malaysia es un país donde las mujeres deben ir en vagones separados que los hombres, donde la religión musulmana es la mayoritaria(y en muchos sitios radical) donde los lagartos caen del techo encima de tu plato, donde por dos carriles circulan cuatro coches… pero en el que tu día a día esta lleno de sonrisas.

La hospitalidad es la reina del país, yo vivía con cinco voluntarios, en la casa de una familia, para los que éramos cinco hijos más. El matrimonio y sus cuatro hijos dormían en una habitación los seis juntos para que nosotros pudiéramos estar allí.

Cuando te despiertas con la risa de los niños desde la planta baja, cuando comes con las manos celebrando sus cumpleaños, cuando eres un hijo más en la casa de alguien, cuando todos los días oyes un “thank you teacher Alba”… es cuando realmente descubres, que solo por eso, ha merecido la pena.

Mi experiencia la han construido cada una de las personas que han convivido y pasado un ratito conmigo, creces gracias a ellos, no solo la gente del país, sino los otros voluntarios que trabajan contigo. Diez culturas diferentes pueden convivir juntas, por mucho que encuentres siete religiones diversas o diez gustos diferentes… y ahí es donde hay más click, al darte cuenta que vivimos rodeados de prejuicios, porque por encima de todo, todos somos personas.

Cada experiencia es diferente, pero 100% segura que todas son para siempre: “Don’t cry because it’s over, smile because it happened.”

Gracias AIESEC por hacer esto posible.

Alba Arjona Castillo  –  AIESEC in Pompeu Fabra (Barcelona)

No se puede construir un mundo pacífico con pobreza, miseria y estómagos vacíos

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El mayor desafío para los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” propuestos por la ONU, es la erradicación de la pobreza y el hambre, a la vez que se mantiene la seguridad alimentaria para todos en un mundo lleno de gente y dramáticamente desigual. Aunque el mundo ha tenido éxito en la reducción de la pobreza, de acuerdo con los “Milllennium Development Goals” (MDG), no se ha logrado proporcionar la seguridad alimentaria y una nutrición adecuada para todos en todo el mundo.

El error que se cometió al desarrollar los “Millennium Development Goals” fue no tratar la erradicación del hambre como un derecho humano. La experiencia nos muestra que ni los mercados ni los gobiernos protegen el acceso a alimentos suficientes y nutritivos para todos. Sólo interviniendo a quienes producen los alimentos y regulan la sociedad se puede tener la esperanza de lograr tal objetivo. Esto significa que el acceso a una alimentación adecuada debe ser tratado como un derecho humano, y no sólo como un objetivo político o el resultado de una economía productiva. Varias constituciones y tribunales en América Latina han adoptado recientemente esta dirección, constituyendo el derecho a la alimentación un derecho legal, pero el sistema internacional, incluidas las Naciones Unidas, aún está por detrás.

De acuerdo con la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), casi un billón de personas sufren de hambre crónica y aproximadamente dos billones son sub o sobre alimentados.

Los niños son las víctimas más visibles de las deficiencias nutricionales. Aproximadamente cinco millones de niños mueren cada año a causa de una mala nutrición. El acceso a una alimentación adecuada durante los primeros mil días de vida es de vital importancia para que las futuras generaciones demuestren una fisionomía sana. Incluso una falta temporal de alimentos durante ese momento crucial tiene un efecto negativo en el desarrollo físico e intelectual.

Me impactó terriblemente cuando me dijeron que en Haití, incluso antes del devastador terremoto que arruinó el país, se vendían pequeñas bolas de barro en el mercado para aliviar la sensación de hambre de los niños.
Tamara Pazos – AIESEC in Santiago de Compostela.

De las personas que padecen hambre en el mundo, el 98% viven en países en vías de desarrollo. Las causas profundas de la inseguridad alimentaria y la malnutrición son la pobreza y la desigualdad en lugar de escasez. Estadísticas de la FAO confirman que el mundo produce suficiente comida para alimentar a los siete billones de personas que viven hoy en día, e incluso los aproximadamente 9 o 10 billones de habitantes previstos en 2050. La agricultura mundial produce 17% más de calorías por persona hoy que hace 30 años, a pesar de un aumento del 70% en la población.

A pesar de ello, para los dos billones de personas que ganan menos de $2 al día, muchos de los cuales viven en zonas rurales donde los agricultores cultivan pequeñas parcelas de tierra con escasos recursos, no pueden permitirse el lujo de comprar alimentos.

El actual sistema económico es el responsable de esta prevalencia de la pobreza y el hambre. Recientemente, el cambio climático también ha sido añadido a la lista de causas.

Si la comunidad internacional se tomase en serio la erradicación del hambre, se necesitaría implementar un nuevo modelo de desarrollo basado en la generosidad y en el cumplimiento los derechos humanos, reforzado por mecanismos económicos y legales que obligasen a los grandes productores a rendir cuentas. La no discriminación y la igualdad deben sustentar todo el marco de “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Los grupos marginados, excluidos, los inmigrantes, los pobres, discapacitados, mayores e indígenas deben tener un lugar en esta estrategia.

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El papel de la mujer en el desarrollo y la seguridad alimentaria es fundamental. De los que sufren hambre crónica, el 60% son mujeres. Esto es especialmente irónico ya que las mujeres hacen la mayor parte del trabajo agrícola en los países subdesarrollados. Gran parte del trabajo que hacen las mujeres es invisible y no remunerado, a pesar de su papel indispensable en la alimentación de los niños y las personas de edad avanzada. La defensa de los derechos económicos, educativos y legales de las mujeres sería el mejor uso de los fondos dedicados a la erradicación del hambre, la pobreza y la desnutrición infantil.

La seguridad alimentaria depende de la sostenibilidad del suministro de alimentos. Se necesita un gran esfuerzo para evitar las prácticas que exacerban los impactos negativos de la producción y el consumo de alimentos en el clima, el agua y los ecosistemas. Los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” tienen como meta conseguir un medio ambiente adecuado que se convierta en un derecho humano garantizado internacionalmente.

Los “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible” pretenden alentar a los gobiernos a trabajar con coherencia política: las políticas agrícolas deben ser compatibles con las normas de sostenibilidad ambiental y de comercio y, por supuesto, concurrentes con la seguridad alimentaria. Esto no va a ser fácil de implementar. Para ello será necesario permitir a los mercados nacionales de alimentos de los países subdesarrollados competir con éxito contra los alimentos baratos importados. Esto significa alterar las normas comerciales internacionales para evitar la interferencia con las políticas nacionales de estos países con el objetivo de erradicar el hambre y la pobreza.

La colocación de los derechos humanos como epicentro de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” presupone tanto una revolución en el ámbito económico y político como la voluntad de hacer cumplir esto. Las empresas transnacionales pueden ser parte del problema, ya que tienden a socavar el sustento de la población local, desplazar a sus habitantes de su hogar y tierra, interfiriendo con su acceso a los recursos naturales, y causando la destrucción de su medio ambiente. La responsabilidad de la violación de estos derechos humanos debe extenderse al sector privado. Por otra parte el derecho internacional ha sido tradicionalmente reacio a hacer esto. Aunque es alentador observar que algunas modestas medidas se han adoptado recientemente para fomentar la responsabilidad corporativa, incluyendo los Principios Rectores de los Negocios y Derechos Humanos y los Principios de Maastricht para las Obligaciones Extraterritoriales.

Mediante los nuevos objetivos globales podemos erradicar la pobreza, mantener la seguridad alimentaria y garantizar el derecho a una alimentación adecuada y nutritiva para todos en todo el mundo. Estos objetivos fundamentales fueron hace mucho tiempo establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y se repitieron en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La tarea es enorme, pero las herramientas están ahí. El reto es principalmente reconfigurar la voluntad política que es suficientemente fuerte para superar los intereses privados creados alrededor de mantener la inseguridad alimentaria.

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Diferente no quiere decir malo

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Desde Reino Unido hasta Arabia Saudí, la exigencia de que los sirios y otros refugiados deben ser aceptados está siendo difundida por campañas online y es un tema popular en el boca a boca de los internautas.

La reacción del público a la crisis migratoria de Europa se ha visto profundamente polarizada. Muchos europeos están consternados por la noticia de las muertes de migrantes, y ha habido varias protestas masivas que exigen controles más estrictos sobre la afluencia.

Pero en los últimos días ha habido un patrón de activismo en Internet con un conjunto de demandas muy claras: ahora es el momento de relajar las fronteras y dejar que los refugiados, en especial los sirios, huyan de la guerra.

Una promesa de Islandia

Más de 12.000 personas han mostrado su apoyo a una escritora islandesa por Facebook que suplica acoger a más refugiados en su país. Puede parecer poco apoyo, pero hay que tener en cuenta  que la población total de Islandia ronda los 300.000 habitantes. Aunque, según algunos medios de información, no todos los que se unieron al grupo creado por Bryndis Bjorgvinsdottir están ofreciendo cobijo a al menos un refugiado.

Por otra parte el gobierno de Islandia ha respondido a la presión mediática y ha afirmado que ofrecerá asilo hasta el punto de sólo recibir 50 solicitudes de hospicio al año. Sin embargo, no todo el mundo está a favor. “El Islam no es totalmente compatible con Europa“, decía uno de los comentarios del evento. Aun así la mayoría de los comentarios son ampliamente positivos y apoyan firmemente la iniciativa de Bjorgvinsdottir.

El gran número de seguidores en un país tan pequeño llamó la atención mundial. “Gracias, islandeses, para levantar la cabeza de nuevo como ciudadanos – no sólo de Islandia, sino también del mundo”, dijo un comentarista estadounidense. “Es un gran país, un gran pueblo.”

Países árabes avergonzaros

La promesa hecha por los islandeses en Facebook también atrajo una atención particular en el mundo árabe. De los cuatro millones de refugiados sirios que han huido de la guerra en su país, la mayoría han huido a los países vecinos – Turquía, Líbano o Jordania. Pero a pesar de su proximidad a las fronteras Sirias, los sirios que solicitan asilo a Arabia Saudí y otros países ricos del Golfo no han sido acogidos.

Ante esta situación multitud de activistas defensores de los derechos humanos árabes iniciaron un hashtag para tratar de avergonzar a sus gobiernos a tomar acción: “Los refugiados sirios tienen un lugar en el Golfo”.

La etiqueta no generó una enorme cantidad de tweets, pero las palabras Islandia y Austria se popularizaron en árabe después de una marcha pro-migrantes de más de 20,000 personas acontecida el 31 de Agosto de 2015.

“Es vergonzoso que Islandia y Austria abran sus puertas a los sirios y los países árabes del Golfo no permitan cruzar a ninguno”, twitteo un palestino, mientras que un kuwaití comentó: “Miles de islandeses hacen más por el Islam dando un hogar a los refugiados sirios que algunas de nuestras naciones islámicas que muestran pocos signos de los valores islámicos”.

“Bienvenidos Refugiados” – en los estadios de fútbol de Alemania

Las acciones de Alemania también han despertado el interés mundial. Los cambios de la canciller Ángela Merkel con respecto al protocolo de asilo llevaron a escribir cientos de cartas de agradecimiento por parte del pueblo sirio. En términos más generales, Alemania es el principal destino para los inmigrantes no europeos y espera acoger a 800.000 personas este año – más que el número total que entró en la UE en 2014.

La acción alemana que revolucionó los medios de comunicación – generando más de 400.000 twetts en un fin de semana – fueron las diferentes pancartas que se alzaron en multitud de estadios de fútbol por los aficionados, en ellas se leía  “Bienvenidos Refugiados “. El Club de fútbol Borussia Dortmund incluso invitó a más de 200 refugiados a presenciar un partido.

 

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Peticiones migratorias

Una de esas personas inspiradas por el enfoque de Alemania a los migrantes procedentes de Siria y otras zonas de conflicto fue la escritora londinense Sue Hubbard. En dos días, más de 65.000 involucrados firmaron su petición en la página web Change.org pidiendo a Reino Unido proporcionar “asilo inmediato para aquellas las personas que huyen de la guerra.”

“Yo no soy un activista profesional”, dijo Hubbard. “No tenía idea de que la petición fuese a tener tanta magnitud” admite mientas reconoce que la acción es más una campaña de presión que un plan detallado, también declara a los medios que: “No podemos estar sentados aquí bebiendo nuestros lattes mientras que los niños se ahogan… Sólo creo ya ha sido suficiente.”

“No estamos pidiendo que se les dé la residencia permanente”, dice la petición, “pero que como un acto humanitario se les dé un lugar de refugio, mientras que su futuro se decide”.

Si bien hay pocos indicios generalizados de que la relajación de la política migratoria es una idea popular – una encuesta reciente indicó que dos tercios de la población del Reino Unido apoyaría el despliegue del ejército británico a Calais para restaurar el orden – en el Reino Unido, al igual que en Islandia, Alemania y el Golfo, el debate sobre la política de refugiados permanece muy dividida.

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