¿Qué eso de trabajar en una Start-up?

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Trabajar en una Start-up es una idea atractiva, algunas veces podríamos decir que hasta es un pensamiento magnético. Las descripciones de trabajo de estas empresas principiantes por lo general incluyen frases como “un ambiente informal y divertido de oficina” o “un espacio para avanzar en tu carrera profesional”. Y mientras respondes a sus originales solicitudes de empleo es normal que te imagines un futuro equilibrado balanceándote sobre una pelota de estabilidad en pantalones de yoga y camiseta, colaborando con colegas de ideas afines a ti mientas bebes un chai latte.

Es cierto que emprender en una Start-up puede ser divertido, e incluso una decisión inteligente que cambiará tu vida. Y si bien, no todas las empresas de nueva creación tienen el ambiente (o el presupuesto) de las atractivas multinacionales millonarias, y no todas están a cargo de un líder visionario que te pondrá a punto sobre las opciones y acciones de Facebook, muchas empresas emergentes ofrecen la oportunidad única de aprender los pormenores de la construcción de una organización desde los cimientos.

Pero, por supuesto, no es todo diversión y juegos de ping-pong con la empresa de al lado del HUB, hay algunas diferencias clave entre el mundo de una Startup y cualquier otro tipo de empresa en la que hayas trabajado anteriormente. Intenta memorizar estos cinco consejos antes de firmar la línea punteada de un contrato laboral.

 

  1. Necesitarás sentirte cómodo y ser adaptable al cambio (muy, muy adaptable):

A diferencia de las empresas experimentadas que tienen procesos y procedimientos bien definidos y cientos de empleados condicionados a repetir los mismos comportamientos día tras día, las nuevas empresas son capaces de hacer cambios rápidamente. Cosas como los cargos laborales, tareas de escritorio, las estructuras de información y la planificación del proyecto se cambian con más frecuencia que el filtro de la cafetera de la oficina. Es normal que cuando trabajes una Startup tengas  que trasladarte de oficina tres veces en menos de seis meses, y tengas un gran total de seis mesas diferentes durante el proceso.

El cambio constante puede ser frustrante, especialmente cuando estas justo a punto de acostumbrarte al lugar o si has venido de una empresa arraigada y estable. Pero para tener éxito en una Startup, es necesario abrazar el caos. Las Startups tienen la brillante característica de que se componen de jóvenes profesionales muy motivados, y que sin duda no tienen miedo de los vaivenes de personal. Demostrando que se puede lidiar fácilmente con los golpes y las decepciones y que además el fracaso es una forma de garantizar el éxito.

 

El éxito es un pésimo profesor. Seduce a las personas inteligentes y les hace pensar que nunca van a fallar.

– Bill Gates

 

  1. Debéis poner todos las manos sobre la mesa

Tienes que ser un jugador del equipo, capaz de remangarte y ensuciarte las manos, hay un sinfín de clichés para explicar que cuando se trabaja para una Start-up deberás estar abierto a hacer un poquito de todo. Aunque técnicamente tendrás un cargo y una descripción del trabajo que debes desempeñar, tus actividades cotidianas probablemente variarán dependiendo del proyecto del día.

Puede que imaginaras que nunca llegaría el día en el que rellenarías sobres, recogerías las pizzas para el almuerzo, contestarías el teléfono  y presentarías una propuesta al Consejo de Administración, todo ello en cuestión de horas, pero la frase “Esto no figura en mi contrato ” nunca debe cruzar los labios. Ten presente que vas a estar llevando a cabo una variedad de tareas, tanto mundanas como desafiantes y debes estar listo y dispuesto a hacerlas.

Muchas empresas emergentes comenten el error de novato de centrarse en la forma en la que la Start-up los ayudará a ellos (y a sus currículos) en lugar de focalizarse en como ellos mismos pueden contribuir a la Start-up y a la sociedad. Una empresa con empleados ansiosos, que no están dispuestos a ser flexibles o poner como prioridad la empresa, fracasará rápidamente.

 

Si no estás marcando la diferencia e impactando en la vida de otras personas, no deberías trabajar en la empresa. Es así de simple.

– Mike Schiemer

 

  1. Los veteranos son mentores, no enemigos

La mayoría de las Start-up comienzan con unos pocos individuos brillantes y una idea. Pronto, pero con dificultades, encuentran algunos inversores y se rodean de gente inteligente y motivada (a menudo jóvenes) que se queman las pestañas por convertir su idea en realidad. Entonces, cuando la empresa comienza a obtener una bocanada de éxito, es momento de traer algunos expertos: profesionales con experiencia y permanentes que ayuden a llevar a la compañía al siguiente nivel.

Una vez que los veteranos suben a bordo, los empleados existentes pueden ponerse nerviosos, e incluso resentidos. Es normal, se han pasado trabajando 16 horas al día durante seis meses junto a ti, y de repente se encuentran con unos abuelos diciéndoles cómo hacer su trabajo sólo porque tienen un MBA, una destacada trayectoria y una red interminable de contactos en la industria.

Aunque tu mismo puedas sentirte amenazado, es importante recordar que estos expertos son tus potenciales mentores y es crucial hacerle ver este hecho al equipo original también. En las grandes empresas, estas personas serían totalmente inaccesibles, estarían atrincherados en una oficina bloqueada por una recepcionista y una máquina de café. Pero en una Start-up, podrás interactuar y aprender de ellos diariamente.

 

  1. Lo que la empresa te da también te lo quita

Las nuevas empresas se empeñan en incitar a los trabajadores a que abandonen las formalidades de oficina como la hora del almuerzo y el espacio personal. Cuando la empresa es relativamente pequeña, los ejecutivos ingenian todo tipo de beneficios para los trabajadores como horas felices, servicio de catering para el almuerzo o entradas para eventos locales. Pero a medida que la empresa crece, la dirección podría darse cuenta de que ya no pueden permitirse este tipo de lujos.

Una bebida gratis puedo haber sido alguna vez el único respiro en tu agitado día así que cuando desaparecen los regalos y las promociones, puede ser desalentador. Pero no temas, la desaparición de estos privilegios por lo general significa la llegada de los bonos más prácticos, como un seguro privado de salud.

 

  1. Es tu responsabilidad de evaluar el riesgo

Las empresas pequeñas pueden desaparecer muy rápidamente. Es uno de los riesgos inherentes al trabajo. Y si bien se puede suponer que, como miembro de un equipo pequeño, serás el primero en recibir las consecuencias, esto no siempre es el caso.

Si eres un interno o un analista financiero, es tu responsabilidad aprender lo más que puedas sobre el rendimiento y la trayectoria de la empresa desde el principio. Lee lo que dice la prensa sobre el negocio y sus inversores (una alerta de Google es ideal para esto) y mantente en contacto con la dirección para saber cómo están midiendo su éxito. Si las cosas empiezan ir cuesta abajo, querrás ser el primero en saberlo.

Es posible que a estas alturas hayas atisbado un tema general: Para trabajar en una Start-up será necesario que ajustes tu concepción de la jornada laboral. Los días serán más largos y las noches más cortas, tus responsabilidades serán variadas y debes tener presente que es posible que la empresa a la que has dedicado la mayor parte de tu vida para verla florecer puede desaparecer de la noche a la mañana. Pero si aceptas tu trabajo por lo que es (una prometedora oportunidad para aprender) y lo que no lo es (un negocio seguro) trabajar para una Start-up puede ser una gran manera de poner en marcha tu carrera y tu futuro laboral, ya decidas emprender por tu cuenta o trabajar para una gran multinacional algunos años después.

Si he hecho todo lo que he podido y aun así he fracasado. Bueno, lo he intentado todo lo que he podido.

-Steve Jobs

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